Cartagena


Runner, de los carteles a los ludos durante la cuarentena

Ante la prohibición de los bailes de picó por el coronavirus, El Runner tuvo que despedirse temporalmente de la elaboración de sus populares carteles. Ahora, en medio de la cuarentena, se dedica a hacer y a vender ludos.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

19 de abril de 2020 12:00 AM

Dicen que el mundo es de quienes se adaptan a él, y eso es lo que ha hecho José Corredor Rodelo desde que inició la cuarentena.

El Runner -nombre que nace de su apellido en inglés y con el que se ha consolidado como ‘el papá de los carteles’ en Cartagena- ante la falta de trabajo por las restricciones a los bailes de picó por el coronavirus no se echó a la muerte.

Por el contrario, vio en ello una oportunidad para retomar un viejo hábito que con el tiempo y el exceso de trabajo se había perdido: la elaboración de ludos.

Ahora, en su mismo taller ubicado en el corazón del mercado de Bazurto, conserva las pinturas fluorescentes con las que elaboraba sus característicos carteles, pero ahora las usa acompañadas de una regla y una tabla para poder diseñar el juego de parqués.

Quizá es por eso que aún en medio del laberíntico Bazurto, al igual que sus carteles, estos llaman la atención de inmediato y son perceptibles a metros de distancia. Tanto, que es imposible sostener una conversación con Runner sin que a cada rato quienes pasen por ahí le pregunten cuánto cuestan, de qué tamaños los hace y si también hace otros juegos.

Y es que en cuarentena en medio del encierro y la falta de quehacer, muchas familias, amigos y vecinos han vuelto a desempolvar los juegos de mesa y a integrarse alrededor de viejas tradiciones, en las que comparten, se divierten, e incluso apuestan. Runner lo sabe, y por ello, le va bien.

‘El papá de los ludos’

Ahora llegar al taller de Runner puede resultar un poco más complejo que antes. Lo que era tan solo cruzar el pasaje de El Colmenar y seguir derecho por los callejones de Bazurto, en épocas de coronavirus implica otras cosas.

Primero, que tu género y número de cédula coincida con el decreto de cuarentena; segundo, esperar varios minutos detrás de las vallas mientras otras personas salen del mercado; y por último, caminar un poco más de lo usual hasta encontrarlo.

Sin embargo, aún en épocas de cuarentena es fácil de identificar. Pues en el camino, a pesar de que algunos eventos nunca llegaron a realizarse, aún pueden verse en los postes los carteles luminosos anunciando salseros y otros eventos populares de la ciudad.

En medio de ellos está Runner, que está concentrado con lápiz y regla dibujando sobre una tabla de 60x60, lo que en unas horas se convertirá en un ludo de cuatro puestos.

Los hace de cuatro, de seis y hasta de ocho lados. Los que le pidan y como se los pidan, el trabajo es por encargo.

Imagen

“Hace 20 años ya yo pintaba ludos, antes de hacer carteles ya yo tenía la práctica y la técnica, pero como me metí en lo de los picós, paré los ludos”, dice Runner, quien desde pequeño observaba la manera cómo se hacían los ludos en cartón y así aprendió a sacar las medidas para hacerlos en tablas.

“Pues sí, entonces ya yo sabía hacer mis ludos, pero cuando los pintaba, era a puro conocido. Me decían, ‘Runner, hazme un parqués ahí’ y yo lo hacía. Pero ahora ya vamos pa’ dos meses que no hacemos carteles porque no hay espectáculos por la cuarentena, y tocó volver”, afirma.

Efectivamente la cuarentena le cayó como balde de agua fría, pues justo en ese momento se encontraba preparando los carteles para el lanzamiento del volumen 65 del Rey de Rocha, el cual estaba previsto para el 28 de marzo y tuvo que ser aplazado de forma indefinida por el coronavirus.

“También habían varios salseros, uno en Canapote, otro por Los Cerezos, y todo eso se fue a pique. Los gringos también venían por acá a veces, uno les hacía su cartel con su nombre, el ‘Welcome to Cartagena’ y una frase popular, pero con eso de la enfermedad también se frenó. Hay que esperar que esto se componga pa’ que vengan otra vez”, comenta Runner.

Entretanto, mientras prolongan la cuarentena, él sigue con el negocio de los parqués, tanto así que hay algunos que ya le molestan diciéndole ‘el papá de los ludos’, ya que ahora su puesto en vez de estar lleno de sus populares carteles, está rodeado de los ludos que logra hacer en el día.

La vida en cuarentena

A pesar de la declaratoria de la alerta amarilla, de la alerta naranja, el toque de queda y la cuarentena nacional, no ha pasado un día sin que Runner haya dejado de ir al mercado. Todos los días llega desde las 8 de la mañana y a las 4 de la tarde ya va de camino a su casa al barrio La Esperanza, donde termina de pasar el día con su familia.

Apenas llega a su taller, busca sus cosas y comienza a trabajar, compra entre 20 y 25 tablas para empezar. “Yo los marco a lápiz y los hijos míos le echan los colores. Ahora no sé por qué no han llegado, es que como ahora andan pidiendo cédula a veces se demoran. Somos cuatro nada más, dos pintando y dos echando colores”, dice.

Luego de los colores los ponen a secar al sol, le dan una segunda mano de pintura, trazan las líneas, ponen los seguros y las salidas, algún mensaje que pida el dueño y por último la firma ‘Runner’.

“Aquí si se hacen veinte ludos, los veinte se venden. A veces más, sino que ahora como están pidiendo cédula y eso la gente se abstiene de venir para acá”, comenta. Sin embargo, aunque le ha ido bien asegura que no es lo mismo que con los carteles de picó.

“Para un espectáculo en la Plaza de Toros hacíamos 600 carteleras y esas las pagan a 1.500, y también pintábamos paredes, hacíamos pies de postes, y así como se pintaba champeta, también se pintaban salseros, un poco de eventos se cayeron con la cuarentena, la diferencia se ha notado empila”, manifiesta.

“¿Y no te da miedo salir?”, le pregunto. “Pues a mí me toca venir todos los días, porque imagínate, todos estos años pintando. Igual yo me aparto por acá y la autoridad me dice que me ponga el tapabocas y yo me lo pongo porque igual tengo que hacerles caso”, afirma.

A la cuestión de si la cuarentena se prolongará o no, no parece darle mucha importancia, pues según él, “entre más suban la cuarentena, más se irán vendiendo los ludos”, y por ende, le irá mejor.

Epílogo

Al ver los ludos que yacen en el taller de Runner, uno puede notar que todos tienen palabras como “Dios es amor” o “Cristo viene” en el centro, escritos en letras negras sobre unas pinceladas fluorescentes similares a las que usa para pintar sus carteles.

“El primer ludo que yo comencé a hacer aquí, fue el martes cuando abrieron el mercado. Yo le pinté un ludo a una muchacha y en los cuatro puestos tenía nombres de picós, decía ‘El Sabor Stereo’, ‘El Conde´, ‘El Parrandero’ y otro ahí. Y ella me dijo, ‘me le quitas todo eso’ y tuve que borrarlo todo, luego me dijo ‘ponle mensajes bíblicos para que te vaya bien’ y desde entonces pongo esos mensajes pa’ que la gente venga.

Y efectivamente, cual premonición, la gente ha ido.

Así las cosas, mientras dura la cuarentena, el Runner reemplaza los carteles por las tablas, pero los colores fluorescentes y sus letras cursivas y luminosas permanecen como siempre, porque si bien el virus pudo cancelarle los picós, jamás tendrá la capacidad de nublar su creatividad.

¿Cómo adquirir tu ludo?
Para encargar un ludo con Runner, puedes comunicarte con él al 3128094919 o dirigirte directamente a su taller en el mercado de Bazurto el día que te toque según tu pico y cédula.