Cartagena


Sin control ni planeación urbana, el plan de drenajes no funcionaría

Para el ingeniero Álvaro González incrementar la capacidad de algunos canales no solucionaría el problema de las inundaciones. Sería “echar plata en saco roto”.

ANGIE GOEZ AHUMEDO

28 de noviembre de 2020 12:00 AM

Es probable que en lo que resta del año Cartagena no atraviese una lluvia tan fuerte y prolongada como la causada por el paso de la tormenta Iota, que horas después se convirtió en huracán categoría 5. Sin embargo, esto no quiere decir que no seguirá lloviendo, pues el fenómeno de la Niña aumentó la posibilidad de que las precipitaciones se extiendan hasta abril de 2021. (Lea aquí: El plan de acción para mitigar los efectos de Iota en Cartagena)

Nuevamente, como cada año, en medio de la temporada la ciudadanía y diferentes sectores piden la ejecución del Plan Maestro de Drenajes Pluviales, pues ha sido vendido como la máxima solución, algo que, para muchos expertos, está en entredicho. Pero antes de entrar en detalle de cuáles son los peros en este proyecto, hay que entender los principales problemas de la ciudad, que se convierten en el escenario perfecto para las constantes inundaciones.

Planeación urbana

De acuerdo con el cartagenero Álvaro González, ingeniero civil y con doctorado en recursos hídricos e ingeniería ambiental, para hablar de inundaciones hay que tener claro que una cuenca hidrográfica es un área donde todo lo que llueve drena hacia un cuerpo de agua principal, en cuyos alrededores hay todo un ecosistema que vive y se adapta a los flujos de agua en las épocas secas y las de lluvia.

Ahora bien, “cuando no hay planeación en el territorio la gente comienza a ocupar espacios que son zonas de inundación natural, y lo hacen casi siempre en épocas secas, por eso cuando llueve se inundan. Eso es una inundación inducida porque se están metiendo en el espacio del cuerpo de agua (...) Por eso el principal problema de las inundaciones en Cartagena es la nula planeación urbana y cuando eso ocurre, la ocupación del territorio es caótica”.

Según lo explicado por González, cuando hay un suelo natural de vegetación parte del agua lluvia que cae se infiltra y desaparece, “por ejemplo, caen 10 y se pierden cuatro y nada más quedan en la superficie 6, pero cuando se comienza a urbanizar de manera indiscriminada, de esos 10 que caen, nueve corren sobre la superficie y se convierten en escorrentía”.

Esto se traduce a más agua corriendo en las calles, canales desbordados y por ende inundaciones.

Sin doliente

El segundo ingrediente de esta fórmula que le ha costado tanto a la ciudad es la inexistencia de una empresa o entidad que se encargue de la operación y mantenimiento de los canales. “Antes existía el Instituto de Crédito Territorial -ICT- que construyó muchos barrios como Nuevo Bosque, Alto Bosque, San Pedro, Blas de Lezo, Los Caracoles, El Socorro, y todos ellos tenían en común que eran bien planificados y tenían un canal de drenajes pluviales. En los años 90, e incluso los 80, eso no se inundaba”.

Paralelo al término del ICT se liquidaron las Empresas Públicas, las cuales se encargaban de los drenajes pluviales, pero al entrar Aguas de Cartagena, se deja a un lado ese tema. “Ese fue el principio del fin”.

Cambio climático

Sumado al olvido en que quedaron los drenajes, la ciudad comenzó a ver los efectos del cambio climático, tales como el incremento en la frecuencia y la intensidad de las lluvias.

“Los canales no tienen capacidad para transportar toda esa agua lluvia, quedaron obsoletos y por eso se están reportando más casos de inundación”.

Plan Maestro de Drenajes

Entendiendo todo este contexto, a este punto ha debido quedar claro por qué los canales de la ciudad no aguantan una lluvia de quince minutos.

“El problema es que la infraestructura de drenajes de la ciudad quedó obsoleta, mas o menos tiene una capacidad para lluvias menores a cinco con periodo de retorno a cinco años, eso es my bajito, es gravísimo (...) Si implementan el Plan Maestro de Drenajes Pluviales como está eso es plata en saco roto, eso no va a funcionar”, afirmó González.

De acuerdo con el experto, el principal problema del plan es que se diseñaron los canales utilizando el método racional, el cual, según el artículo 135 de la Resolución 0337 de 2017, no se puede usar en áreas de drenajes mayores a 80 hectáreas. (Lea aquí: ¿Es suficiente el plan de drenajes para acabar las inundaciones?)

“En 2013 se hizo el diseño de varios canales, incluyendo el Emiliano Alcalá, donde se usó la metodología racional, sin tener en cuenta que hay más área impermeable, más intensidad de lluvias y más canales de escorrentía; además, usaron un periodo de retorno de 10 años y tenían que usar 50 o 100 años. Cuando coloco estos periodos grandes quiere decir que en el momento que caiga una lluvia grande el canal tiene la capacidad de transportar esa lluvia, de lo contrario no va a funcionar”.

Añadió que, según lo contemplado actualmente, solo se arreglan unos tramos de ciertos canales donde ocurren las inundaciones y no todo el canal como tal.

“Eso hay que revisarlo exhaustivamente, sacar lo que sirve y botar lo que no, porque esos canales van a quedar subdiseñados, hay que revisar todo (...) Ahora y que el Gobierno nacional está revisando eso, pero se corre el riesgo de que solo sea un check list. No se van a poner a averiguar si la cuenca está bien delineada, si el periodo de lluvia está bien calculado y muchas cosas más”.

¿Qué hacer?

Conforme a como está pensado el proyecto, la solución se centra en agrandar la capacidad de los canales, empero, si no se controla la planeación, “vamos a llegar a un punto en que los canales no se pueden agrandar”, por lo cual se debe apuntar a mecanismos que permitan disminuir los caudales de escorrentía (agua que corre en la superficie).

“Realmente lo que hay que hacer es proponer soluciones para cada cuenca de manera independiente y que tengan ‘un traje hecho a la medida’. Cada una tiene sus propias características y sus problemas de inundaciones. Además de eso, hay que meterle urbanismo y paisajismo a la solución. Es imposible que se piense en un plan de drenajes integral si el paisajismo no hace parte de la ecuación”.

Según afirmó González, la ciudad debe poner en marcha una política de manejo de escorrentía y crear una dependencia o contratar una empresa que se encargue del mantenimiento y operación de los canales, “si eso no se implementa, toda la plata que se gaste es botada a la basura”.

“Se le debe exigir a los constructores que no pueden incrementar los caudales de escorrentía existentes en una cuenca. Debe hacerse a través de una ordenanza que haga que se controlen todos los procesos urbanísticos en Cartagena y obligue a los constructores a implementar biorretenedores, lagunas de infiltración, etc. Pero si no hay nada que obligue a hacer eso, la ciudad podrá hacer todas las obras que quiera y todo seguirá igual”.

Finalmente, González recalcó que para hacer todo esto posible la ciudad necesita asesorarse mejor, fortalecer las instituciones con personal realmente capacitado en el tema, y mejorar la participación ciudadana.

“Mientras eso pasa hay que tratar de mantener lo que hay para que la situación no sea tan grave. Si se sabe que la época lluviosa todos los años arranca en septiembre y termina en noviembre, y cuando hay un fenómeno esos meses se alargan más, tienen que prepararse, limpiar los canales, pero tampoco se hace eso”.