Torre del Reloj necesita cuidado dos veces al año

08 de septiembre de 2018 12:00 AM

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Por cerca de siete meses, la Torre del Reloj no marcaba la hora por la rotura de una pieza mecánica. La oficina de Apoyo Logístico de la Alcaldía hizo una selección abreviada de menor cuantía, por aproximadamente 78 millones de pesos, para reparar los daños en la estructura y que el reloj funcionara nuevamente. Ya lo hace, incluso sonarán las campanas que hace 10 años, según investigaciones, no lo hacían.

Lo único que faltaría es que la veleta en la punta de la torre se mueva de acuerdo al viento y marque el norte, sur, este y oeste.

En 10 días, según esta oficina, entregarán oficialmente el reloj, mientras que ayer le hicieron una limpieza general. (Lea aquí:Torre del Reloj daría la hora correcta desde esta fecha)

La Fundación Grupo Conservar fue la encargada de hacer el primer diagnóstico y solucionar todos los problemas de la máquina. Desde cambiar las piezas, arreglar las campanas, engrasar y hasta pintar.

“Cuando recibí el reloj, el 18 de julio, encontramos problemas en la máquina como tal, rotura de piezas. Cuando se empezó a desarmar, algunas piezas tenían problemas de oxidación por falta de mantenimiento, algunas estaban amarradas con alambre. El técnico empezó pieza a pieza a desarmar la máquina, entonces aparecieron todos los inconvenientes que tenía el reloj y se entendió que una de las razones por las que estaba en ese estado era falta de mantenimiento”, explicó Salim Osta Lefranc, director de la fundación a cargo del proyecto.

También resaltó que estas máquinas necesitan estar con cuidados constantes, por lo menos dos veces al año, para que el engranaje fluya, como lo hacen en la iglesia San Pedro Claver que tiene las mismas características de la torre. La máquina de la Torre del Reloj no se había intervenido desde hace cuatro años.

Además de los deterioros de la máquina, la fundación intervino los elementos conexos al reloj: campanas, guayas y bajados.

“Hoy ya funcionan las campanas, es todo un espectáculo porque a veces se juntan con las de la San Pedro Claver y eso recuerda un poco lo que era la ciudad hace algunos años. La Torre del Reloj tiene cuatro campanas, tres de hierro y una de bronce. Esta última es la más grande, que da el sonido final de las en punto, porque las de hierro dan las medias horas y los cuartos de hora”, resaltó el también restaurador y conservador arquitectónico.

A estas campanas, según el experto, les encontraron problemas de oxidación por lo que las bajaron, las restauraron, les cambiaron el sistema de ensamble al igual que las roscas de hierro por acero inoxidable. Asimismo, el sistema de amarre, las vigas y cerraron las ocho ventanas superiores por donde se filtraba el agua cuando llovía.

“Los dos sistemas paralelos funcionan, eso era lo que se incluía en el contrato, los accesorios y la máquina, ensambles y el reloj, que es la gran estrella. Todo eso ya está listo, de acuerdo a los ítems todo está subsanado. Estamos haciendo cosas adicionales como la pintura interior”, puntualizó Osta Lefanc.

Las recomendaciones de este especialista en restauración arquitectónica es que para el reloj se contrate un mantenimiento dos veces al año para que se revise, engrase y desmonten piezas, si es necesario. Si no se le hace el mantenimiento preventivo, es probable que en algún momento la operación del reloj se detenga.

Se necesita a una persona

Además del mantenimiento preventivo que recomienda hacer dos veces al año, se necesita a una persona capacitada que suba cada dos días a la torre para que le dé cuerda a las pesas y las pesas lleguen a su nivel. “Hay que capacitar a una persona porque las pesas van bajando a medida que el reloj va funcionando. Esas son dos grandes pesas a cada lado de la máquina que la obligan a hacer el circuito completo”, precisó Osta Lefranc.

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