Cartagena


Trabajadores de ferris piden que se cumplan acuerdos

Propietarios y varios trabajadores de los ferris en Pasacaballos insisten en que se han visto afectados por la construcción del puente Campo Elías Teherán, que conecta al corregimiento con la vía a Barú.

RICARDO GÓMEZ STAND

07 de junio de 2021 12:00 AM

Algunos miembros del corregimiento de Pasacaballos dicen que se vieron afectados por la construcción del puente Campo Elías Teherán en el 2014, el cual conecta a esa población con la vía a Barú. Aunque para muchos el puente trajo beneficios en la movilidad y otros aspectos, este grupo de personas asegura que afectó los ingresos de muchas familias que dependían de los ferris, pues estos dejaron de ser utilizados para transportar personas, vehículos y todo tipo de materiales.

Jorge Eliécer Zabaleta, líder de esta comunidad, donde viven principalmente de la pesca, la agricultura, el mototaxismo y de las ventas informales, cuenta que un hombre al que llamaban Niño Papa fue quien instaló hace 50 años el servicio de transporte con ferris, que reemplazaron a las canoas. Luego entró al negocio la familia Escamilla, que se dio a conocer por construir los primeros ferris de Pasacaballos.

“Hoy el único ferri que existe funciona como comercial e industrial, transportando todo tipo de materiales. Nada que ver con años atrás donde los ferris llegaban a Leticia, Recreo y a distintas poblaciones a la orilla del canal del Dique y de la isla de Barú”, señaló Zabaleta.

El puente está a tres kilómetros del corregimiento. Familias que dependían económicamente de los ferris dicen que sufrieron afectaciones tras la construcción de este, ya que las dinámicas económicas cambiaron. También se vieron afectados aquellos que devengaban ingresos de la venta de agua, bolis y comidas en los alrededores de los ferris.

“Esta obra transformó el paisaje socioeconómico de Pasacaballos, favoreciendo mayormente a los industriales, a los privados y el turismo, pero afectando a quienes dependían de los ferris”, afirmó Zabaleta.

Una consulta previa

Antes de construirse el puente, se hizo una consulta previa con las personas que dependían de los ferris, a muchas de las cuales les prometieron compensaciones económicas. Pese a que han pasado más de 6 años, algunas de estas aseveran que los acuerdos no se habrían cumplido.

Desde hace más de 24 meses varios líderes han buscado que los escuchen en la oficina de Valorización del Distrito, tratando de que se cumplan en su totalidad los acuerdos. “A la fecha no han cumplido. Hace seis meses hicimos una protesta en la transversal de Barú y el alcalde William Dau también se comprometió a darnos una solución”, contó Zabaleta.

Juan Carlos Martínez, otro líder comunal del corregimiento, explicó que otro de los compromisos tras la construcción del puente fue la adecuación de la calle 12 del corregimiento, que conduce a la transversal de Barú. Sin embargo, alega que esto no se ha cumplido.

Así funcionaba

Luis Eduardo Fruco, quien por más de 15 años trabajó como ayudante en los ferris, cuenta que cobraban $50 mil para cruzar a buses o camiones, $15 mil para automóviles y $5 mil para las motos.

“A las personas les cobraban mil pesos y los nativos no pagaban. Durante una temporada ganábamos unos $500 mil diarios, los cuales nos repartíamos entre cuatro personas”, explicó.

Fruco aseguró que en la consulta previa él fue seleccionado y favorecido con una vivienda y un total de $42 millones para su indemnización, pero asegura que solo recibió $15 millones, y aún aguarda por la casa.

Por eso, solicita a las autoridades una solución urgente, teniendo en cuenta que han transcurrido varios años y la situación es compleja ante la crisis por el COVID-19. “Yo recibí esa parte del dinero y al no existir programas de capacitación, lo único que se me ocurrió fue comprar una moto, para poder tener cómo generar ingresos”, añadió.

El líder Juan Carlos Martínez cuenta que unas 100 familias dependían de los ferris, para un total de 600 personas. Eran cinco ferris en total los que funcionaban en Pasacaballos antes de la construcción del puente.

Orlando y William Escamilla, padre e hijo respectivamente, y propietarios del Astillero Escamilla, conversaron con El Universal y expusieron la importancia que tenían estos ferris, representando un patrimonio histórico, económico y de diversión para los pobladores de los corregimientos aledaños.

“Empezamos en la década de los 80, cuando Pablo Martínez ‘El Vale’ trajo un ferri en precarias condiciones. Nosotros vimos la necesidad de fortalecer ese tema y le propusimos al señor fabricar un aparato más grande y resistente. Lo fabricamos y obtuvimos capacidad para 12 vehículos, bautizándolo como ‘La Solución’. Luego, por temas internos de la sociedad, nos dividimos. Mi padre y yo continuamos trabajando aparte con otro ferri en mejores condiciones y más robusto, llamado Don Orlando, quizás el más famoso de ellos aquí en Pasacaballos”, aseguró William Escamilla.

Así mismo, aseguró: “Hay violación de derechos fundamentales a la comunidad. En el caso de mi padre, doliente por lo de los ferris, quien tiene 82 años y padece problemas de salud, esto lo ha afectado”. También le pidió al alcalde William Dau que atienda este tema. “Hemos contactado a la Junta de Acción Comunal para pedir ayuda a la oficina de Valorización, pero nos han dicho que interpongamos una demanda contra el Distrito. Sin embargo, abogados nos han recomendado no hacerla, porque no sería válida, ya que la consulta previa aún no se ha cerrado”, agregó Escamilla.

Comentó que las autoridades recomendaron ir resolviendo la situación a modo de pirámide: primero atender la situación de las personas más vulnerables en este caso, y luego la de los propietarios de los ferris.

Ante estas denuncias, la Oficina de Valorización Distrital manifestó que en el proyecto de presupuesto para el 2020, presentado al Concejo para su aprobación, incluiría las obras y acuerdos que no se han cumplido, entre esas el estadio de Pasacaballos, la construcción de drenajes pluviales y la adecuación de la calle 12.

Explicaron que la crisis administrativa de la ciudad ha provocado la demora de los acuerdos por la consulta previa, pero esperan que en esta o la próxima administración se ejecuten los trabajos.

En el 2014, durante la ceremonia de entrega de las obras, Dionisio Vélez (alcalde de la época) aseguró que de las 154 personas cuyas actividades económicas estaban alrededor de la zona intervenida, y aguardaban por negociar con el Distrito una compensación económica, ya 106 tenían listos sus acuerdos. “Apoyamos a estas personas, no solo con la compensación sino con sus proyectos productivos. A pesar del seguimiento que le hemos hecho, hay algunas personas que aún no tienen acuerdo porque sus aspiraciones están por fuera de cualquier posibilidad del gobierno”, indicó Vélez en aquel entonces, afirmando que las 48 personas que aún faltaban por lograr un acuerdo económico tendrían abiertas las puertas de la Alcaldía para llegar a un punto de encuentro.

Según líderes, los únicos que hacen falta por compensar serían los propietarios de los ferris y otro grupo minoritario de personas (unas 25). Líderes dicen que unas 90 personas fueron compensadas, pero Valorización no se pronunció al respecto.

Proceso abierto
Orlando Escamilla, propietario del Astillero Escamilla y de varios de los ferris que funcionaron en Pasacaballos, cuenta que Dionisio Vélez heredó en su mandato el proyecto de la transversal de Barú. “Se nos prometió una compensación antes que se inaugurara el puente, pero no fue así. Nos prometieron algo irrisorio, incluso menos que otros actores y eso no compensaba el esfuerzo que habíamos realizado durante casi 50 años. El proceso aún está abierto y esperamos llegar a un acuerdo que valga la pena”.

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