Una cuarentena entre invasiones y aguas residuales

01 de junio de 2020 12:00 AM
Una cuarentena entre invasiones y aguas residuales
Según indicadores del Dane, en Cartagena el 37,7% de las viviendas se encuentran en condiciones no habitables, esto equivaldría a aproximadamente 190 mil moradas. //Fotos: Luis Eduardo Herrán - El Universal

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A Judy su casa le costó 500 mil pesos. Vive en ‘La Unión de Dios’, una invasión ubicada a la altura de la desembocadura del canal Calicanto en la ciénaga de La Virgen. Su casa puede diferenciarse de las otras por su llamativo color azul cielo, pero se confunde entre el resto de viviendas, al notar que al igual esa, todas las de ese sector parecen vulnerables a cualquier tipo de desastre. Dobladas, frágiles y endebles.

“Pues aquí estamos, luchando. A nosotros hace como un mes nos trajeron un mercadito pero ya eso se acabó. Mi marido trabajaba en albañilería pero ahora con el cuento ese de que no se puede salir nos ha tocado duro. No hay ni para tapabocas, guantes ni nada”, dice Judy, quien efectivamente no cuenta con los elementos de protección personal.

Imagen UNIONDEDIOS

Invasión ‘La Unión de Dios’.

Su realidad no es diferente a la del resto de personas que viven en el lugar. Al recorrer el terraplén que va desde el barrio Nuevo Paraíso hacia la ciénaga, donde a medida que se avanza la carretera se hace más estrecha pero el caserío de invasiones no termina, a ambos lados se ven personas.

Personas que deberían estar cumpliendo con el confinamiento pero que en su lugar empujan una carreta bajo el sol para ganarse el día. Jóvenes que quizá deberían estar en clases virtuales pero que no tienen internet. Menores que en vez de estar jugando para distraerse están pescando dentro del canal. Y así, la lista sigue, porque el coronavirus no es la única pandemia a la que se enfrentan en este sector: pobreza, hambre y necesidad, ya son bien conocidos.

Imagen NUEVOPARAISO

A pesar del confinamiento obligatorio, las personas siguen en la calle.

Tampoco son ajenos a las enfermedades, pues en un entorno donde priman las basuras y los vertimientos de aguas residuales al canal, es casi que imposible no sufrir las consecuencias de un ambiente insalubre.

Lo de los vertimientos no es nuevo. Desde hace años, líderes de comunidades aledañas vienen denunciando bombeo de aguas residuales por parte de la Estación de Aguas de Cartagena de Villa Estrella, que generan malos olores que se propagan incluso más allá de las mismas invasiones y que por supuesto, perjudican la fauna y la flora del canal que desemboca en la ciénaga.

Imagen VERTIMIENTO

Este es uno de los puntos donde la comunidad afirma que se dan los vertimientos, en el canal Calicanto.

“Nosotros no soportamos ese olor”, manifiesta Judy. “Cuando empiezan a bombear esto aquí nadie lo soporta, toca cerrar y salir para otro lado. No podemos ni dormir, uno baja a la ciénaga y ve puro pescado muerto. Sale sucio y de cuánta cosa por los tubos esos, y uno aquí con niños pequeños que hasta les da diarrea y vómito por ese olor”, afirma.

De acuerdo con la comunidad, tan solo la semana pasada se presentaron dos vertimientos en el sector. “La afectación hacia los seres humanos es grandísima por las enfermedades que se causan, y también el impacto ambiental es muy negativo para el ecosistema”, dice Jefferson, un ambientalista que le ha hecho seguimiento a la situación del canal y que ha sido testigo de cómo se ha venido deteriorando con el tiempo por cuenta del olvido estatal.

“Aquí había como 64 hectáreas de bosque de mangle. En la actualidad pueden haber 30, porque todo esto se ha deforestado en los últimos seis años. Hay contaminación y la fauna se muere. Pero, eliminando eso, ¿tú te imaginas esta zona? Aún así, esto se vuelve una sinfónica por las mañanas, cantan las aves, salen las iguanas. Es más, si prestas atención todavía los puedes escuchar, la idea es que no se pierda esto”, dice Jefferson.

Es cierto, los escucho. Aún en medio de toda la pobreza, la podredumbre en el canal y la sequía que ha perjudicado a los árboles, la ciénaga sigue conservando esa belleza intangible que le hace ser uno de los ecosistemas más ricos de Cartagena, pero también víctima de problemas sociales que a la larga terminan convirtiéndose en problemas ambientales.

La necesidad de vivienda sigue obligando a algunos a rellenar, incluso a comprar lotes que alcanzan ya los 3 millones de pesos. Y así viven, al límite e insalubres, en unas condiciones que cualquiera pensaría que no podrían empeorar, hasta este año, que tarde se enteraron de la presencia del nuevo y desconocido coronavirus.

La Balsita que sobrevive

Los efectos de las aguas residuales penetran en toda la longitud del canal Calicanto, incluso hasta el lugar donde está ubicada La Balsita, ya en el barrio Nuevo Paraíso, sector Pantano de Vargas.

La Balsita, cuyo nombre como tal es ‘Car-Titanic’ es un emprendimiento comunitario que nació hace más de 25 años con el fin de conectar Nuevo Paraíso con El Pozón, ante la lejanía de un puente para poder cruzar. Desde entonces, a través de un sistema de poleas, los habitantes, carretilleros e incluso motos pasan al otro lado pagando un pequeño valor según el caso en un horario de 5:45 a.m. a 9:30 p.m. De allí se benefician al menos cuatro familias.

Imagen BALSITA

Car-Titanic.

Durante la cuarentena si bien la afluencia de personas ha bajado aún hay quienes siguen usando el servicio. Allí se encuentra Abel Valderrama, uno de los habitantes que trabaja en La Balsita y que por el momento también se encarga de desinfectar a todo el que pasa por allí, por aquello de la bioseguridad.

Imagen DESINFECCION

Abel Valderrama, uno de las personas que trabaja en La Balsita.

Sin embargo a él también le toca aguantarse los olores fétidos que vienen de los vertimientos de aguas residuales y que también ponen en jaque la navegabilidad del canal por la amenaza de sedimentación, y con ello su fuente de empleo.

En el sector hay un grupo denominado “Acción Calicanto” que realiza un trabajo de protección voluntario al canal, pero reconocen que a pesar de las iniciativas y las acciones populares que han radicado, aún no han podido encontrar una solución integral para los problemas que afectan a este importante cuerpo de agua, y por ende, a todos los que viven a su alrededor.

Esto dice el EPA
Respecto a la problemática de los vertimientos de agua, el director del Establecimiento Público Ambiental (EPA), Javier Mouthon, indicó que esto se da cuando hay emergencias de carácter operativo ya sea por energía u otra circunstancia. Este es un tema que ya está en conocimiento de las autoridades y que se puso de manifiesto en una mesa realizada por la Alcaldía con la dependencia de servicios públicos, por requerimiento de Cardique y la Procuraduría Ambiental, ya que la estación de bombeo de Villa Estrella no es la única que presenta estos problemas, pues la situación también se repite en la estación de El Oro en Torices donde pasa el caño Juan Angola. Mouthon resaltó que se trata de un problema técnico que por el bien de las comunidades aledañas y la protección de la flora y la fauna debe solucionarse. Por otra parte en cuanto a las invasiones, señaló que el Ecobloque como unidad interinstitucional sigue trabajado en el rescate de las zonas que han sido invadidas en las orillas de los cuerpos de agua pero que igualmente necesitan recibir información de Dimar para la restitución de bienes, además de garantías para las personas que habitan en las invasiones.

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