Video: El cementerio de las busetas de servicio público de Cartagena

18 de febrero de 2016 04:38 PM

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Las busetas de servicio público colectivo de Cartagena continúan siendo desplazadas por los modernos articulados de Transcaribe, y poco a poco terminan en grandes bodegas de chatarra donde son 'deshuesadas' y reducidas a pequeños cubos de metal doblado. (En imágenes: El cementerio de las busetas de Cartagena)

El proceso de chatarrización de estos vehículos, tema que enfrenta a la administración local con el gremio de transportadores de la ciudad, continúa avanzando en medio del debate y las denuncias sobre supuesta falta de recursos por parte de Transcaribe para cumplirle a la totalidad de propietarios que postularon sus vehículos.

Carlos Coronado, gerente de Transcaribe, recordó que el Sistema Integrado de Transporte Masivo tiene como objetivo la chatarrización de 300 busetas en su primera etapa, e indicó que para el 29 de febrero la meta es pagar 151 vehículos ya chatarrizados.

“El tema de la chatarrización es muy dinámico y de permanente seguimiento y control, tanto al interior de Transcaribe como en las entidades con las cuales interactuamos para lograr que las cosas sucedan. Al día de hoy se han pagado 86 automotores que ya fueron chatarrizados, con un valor de 7400 millones de pesos. Otros 195 buses están en trámite de pago”, señaló Coronado.

Según conoció El Universal, de los 86 vehículos chatarrizados que ya han sido pagados, 48 salieron de circulación por pérdida de su vida útil, y 38 por requerimiento del SITM para dar paso a los buses de Transcaribe.

PROCESO DE CHATARRIZACIÓN

El Universal visitó la empresa Recuperaciones Naranjo, una de las compañías que tienen la tarea de deshuesar las busetas de servicio público de la ciudad, con capacidad para chatarrizar hasta 4 vehículos al día.

Rafael Naranjo, gerente de la chatarrizadora, explicó el proceso que se lleva a cabo una vez el propietario entrega su vehículo, y el destino final de los materiales que se extraen del automotor.

“Después de la revisión por parte de la Sijín la buseta es traída en grúa hasta la chatarrizadora. La metemos al patio, le sacamos las llantas, los metales, la batería y se corta en varios pedazos. Posteriormente pasa a la compactadora y listo, el proceso se da por terminado. Casi todo el material que sale de una buseta se puede comercializar como chatarra para reciclar”, explicó Naranjo. 

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