Zorobabelia Córdoba exige justicia

11 de abril de 2014 11:32 AM

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Una vez más, el nombre de Zorobabelia Córdoba llena las primeras planas de los medios de comunicación de un país que parece sufrir de amnesia;una nación que olvida su historia y se condena a repetirla, un pueblo que en ocasiones relega a sus figuras de la manera más ingrata.
Acudiendo a todos aquellos que vibraron de emoción cuando en 1.992 rompió el récord de heptatlón, Zorobabelia pide ayuda, clama que se haga justicia y de paso aboga por otras glorias del deporte que pasan por una situación similar a la suya.
Después de pasar una temporada en Cartagena cuidando de sus padres, que no se encuentran en el mejor estado de salud, el pasado 28 de marzo, día de su cumpleaños, Zoro tuvo que viajar de urgencia a Medellín, donde reside desde hace más de 20 años, tras recibir una notificación del banco BBVA donde le indican que van a rematar su casa, situada en el barrio Los Colores de la capital de Antioquia.
Sí, la vivienda con la que soñó y por la que salió del barrio El Socorro, aquí en Cartagena, cuando todavía era una muchacha guiada por el sueño de convertirse en una gran deportista.
Pero 23 años de triunfos, premios, medallas y récords a nivel continental, no bastaron para que Zoro, asegurara una vida tranquila.
“Mi nueva competencia la llevo contra en banco que quiere rematar mi casa y más que esperar a que se solidaricen con mi causa, lo que busco es que los colombianos piensen en todos los deportistas que fuimos famosos, conseguimos triunfos y después nos dejaron olvidados”, dice la exdeportista.

Incapacitada
Trabajando para las Empresas Públicas de Medellín (EPM), a la que ingresó en 1993, Zorobabelia sufrió el accidente que la dejaría con un 61,99% de incapacidad y la retiraría de manera definitiva del deporte.
“En el 2007 me accidenté cuando representaba a EPM, en Cúcuta, en los Juegos Nacionales de Empleados Oficiales. Sufrí varias fracturas que me dejaron incapacitada, desde entonces empezó esta tortura”, cuenta Zorobabelia.
Además de los problemas de salud que derivaron en una “depresión reactiva severa”, los problemas económicos no se hicieron esperar ya que al no poder trabajar incapacitada, para Zoro fue imposible seguir respondiendo con un par de créditos bancarios que había adquirido con el BBVA.

¿Quién corre más rápido?
Ante dichas vicisitudes, la exatleta decidió recurrir a una “póliza de vida” de BBVA Seguros, que la amparaba en caso de “incapacidad total y permanente”, pero el resultado de su iniciativa la ha enfrascado en una pugna legal con la entidad bancaria.
“Buscando que cubriera la deuda, el banco inició un proceso ejecutivo en mi contra. Yo por mi parte he venido peleando para que se reconozca que mi incapacidad no obedece a una enfermedad común (como la calificó la Junta Nacional de Invalidez), sino que la generó un accidente de trabajo. Además he denunciado las irregularidades en las que ha incurrido el banco al cambiar las cláusulas del seguro que me amparaba”, explica Córdoba.
Con esto, la mujer de 46 años, se refiere a la cláusula original de la póliza de BBVA Seguros de Vida Colombia S.A., que indica que dentro de las condiciones generales de amparo existe un “Anexo de incapacidad total y permanente” que contempla “desmembración o inutilización, para efectos de este beneficio se entiende por incapacidad total o permanente la sufrida por el asegurado como resultado de una lesión o enfermedad que le impida total y permanentemente realizar su ocupación habitual u otra cualquiera, compatible con su educación, formación o experiencia. Dicha incapacidad se considerará siempre y cuando haya persistido por un periodo continuo no inferior a (120) días y no haya sido provocada a sí mismo por el asegurado...”.
Según Zorobabelia, cuando ella quiso hacer válida dicha póliza, la cláusula anterior había sido modificada por el banco para no responder con el seguro.
“Después del accidente estuve incapacitada más de 180 días continuos, pero el banco cambió la cláusula original agregando que para que me amparara el seguro, la calificación de invalidez determinada por la junta calificadora debía ser superior al 75% y la mía es del 61,99%, amparados en eso no responden y me están rematando la casa”, señala Córdoba Cuero.
Debido a esta situación, asesorada por el abogado que lleva su caso, Zoro contrademandó por los cambios en la póliza, pero, como ella dice, el Ejecutivo corrió más rápido que su reconvención y eso la tiene a punto de perder el patrimonio que consiguió con su desempeño como deportista.

Apoyo de nadie
De toda esta historia, lo que resulta más triste para la “perla negra” del atletismo, es la indiferencia del Estado, ya que a pesar de haber tocado muchas puertas, la solidaridad con su caso ha sido nula.
“Cuando me accidenté EPM me dio la espalda, en Coldeportes dicen que no hay presupuesto para ayudarme y aunque siento el apoyo de los medios de comunicación y de la gente, no me parece que sea mediante una campaña lastimera que un deportista que consiguió tantos triunfos para el país, reciba apoyo. No es justo que nos den ese trato”, dice Zorobabelia refiriéndose no solo a ella, sino a otros grandes del deporte que han quedado olvidados.

Pensión vitalicia
Aunque Zoro fue campeona en Colombia, Suramérica, Iberoamérica, Centro América y el Caribe, no fue beneficiada con la pensión vitalicia ordenada por el artículo 45 de la Ley 181 de 1995 para las glorias nacionales del deporte, porque esta es solo para “campeones mundiales oficiales, medallistas en campeonatos mundiales oficiales en la máxima categoría o de Juegos Olímpicos”.
Lo anterior resulta bastante contradictorio si se tiene en cuenta que Zorobabelia Córdoba Cuero mantiene el récord nacional en heptatlón (competencia atlética que consta de siete pruebas incluidas carreras, saltos y lanzamientos), que impuso en 1992 en Sevilla (España), donde obtuvo 5.808 puntos, lo cual la hace una “medallista de máxima categoría por haber obtenido el tope de rendimiento en la correspondiente disciplina o modalidad deportiva”.

Cartagenera de corazón
Zorobabelia, hija del exboxeador Juan Evangelista Córdoba y de Isaura Cuero,
nació en Chocó, pero siendo una niña llegó a Cartagena donde creció. En 1988 se radicó en Medellín para continuar su formación como deportista de alto rendimiento; en el 2007 sufrió una lesión que la incapacitó definitivamente. 

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