Cartagena


Zozobra en Los Calamares ante ola de delincuencia

Los habitantes de Los Calamares ya no encuentran la forma de expresar la angustia que viven debido a a inseguridad que ya es común en el barrio.

GISSEL DÍAZ SÁNCHEZ

17 de diciembre de 2020 02:30 PM

La delincuencia hace parte de la cotidianidad de la comunidad de Los Calamares. La inseguridad que denuncian los vecinos es tanta que ya se ha llevado la vida de varias personas, y las historias que se cuentan son dignas tragedias para competir con la obra de Shakespeare.

El día a día puede ser aburrido o caótico, pero también puede resultar una historia literaria. El reconocido poeta, Pedro Blas Julio Romero, ha encontrado en las tragedias del barrio historias que contar pero con la firme intención de que no se repitan.

“En estos ultramuros de los Calamares, Quinta Etapa, el lunes 14 de Diciembre asesinaron a un chico de escasos 23 años. En la esquina del callejón donde reside, por la parte materna de Alfonso y David Múnera, la familia Cavadía.

El chico, minutos antes, estuvo haciendo entrega de unas medicinas en callejones cercanos. La víctima, que se llamaba Manuel Fernando Navarro, tenía un perro al que cariñosamente todo el vecindario de su barrio, Bruselas, conoce como Terry. Y es desolador ver cómo su fiel mascota no deja de aullar día y noche recordando con ternura a Manuel Fernando”, narra Julio Romero conmovido y apesadumbrado por la situación.

La historia: Un celular le costó la vida a domiciliario en Los Calamares

La deprimida periferia

Como buen escritor su arma es la pluma, por eso es con palabras que Pedro Blas denuncia lo que ocurre en la zona.

“Y en esta deprimida periferia de los humillantes humedales, por allá en el sector Calamares-Quinta Etapa, donde solo se alcanza a mirar un mínimo vestigio de la fuerza pública, llegaría uno a pensar hallarse ante la filmación cinematográfica de una lujosa escena de Steven Spielberg”, cuenta el poeta, que considera que los hechos que se viven en el barrio son dignos de una película de uno de los más aclamados directores de cine del mundo.

“Un vecindario que sigue sin recuperarse aún de la muerte de Rosario “chayo” Benjumea, a sus trece añitos de vida, destrozados por la bala de crueles pandilleros. Y ahora, aunque pertenecía Manuel Fernando Navarro al barrio Bruselas, su muerte mantiene sumidos en un dolor inenarrable a los vecinos de donde le quitaron la vida”, narra Julio Romero para contar otra triste historia de las que ya se han vivido en el lugar.

¿Y ahora qué?

Al no encontrar respuestas en las denuncias que la comunidad hace a las autoridades, el escritor acude a su talento para expresar los sentimientos de miedo, indignación y rechazo hacia la inseguridad que es pan de cada día en el barrio, según Julio Romero.

“En los últimos tiempos hemos acudido a esa manera de saludarnos y despedirnos en nuestro Caribe diciéndonos: ¡Bien mi hermanito... o está bien mi hermano querido!., soñando que lo anterior pueda conformarse en un mantra”, dice el poeta deseando que esas palabras se transformen en la nueva realidad de las personas de Los Calamares.