Ciencia


¡Larga vida a las abuelas”, estudio confirma que nos hacen bien

Un estudio evaluó qué pasa en los cerebros de las abuelas cuando observan a sus nietos. Estos son los resultados.

EL UNIVERSAL

17 de noviembre de 2021 09:52 AM

El vínculo entre abuela y nietos es muy importante. Un estudio divulgado el martes en la publicación Royal Society B revela una mirada neuronal sobre este lazo intergeneracional.

El grupo de científicos de la Emory University (Georgia, EEUU) escanearon los cerebros de 50 abuelas cuando se les mostraban imágenes de sus nietos, que tenían entre tres y 12 años de edad usando imágenes de resonancia magnética funcional.

También les mostraron fotos de niños desconocidos, de un padre adulto del mismo sexo que sus nietos y de un adulto desconocido.

“Se captaron áreas del cerebro que están involucradas en la empatía emocional, y también áreas del cerebro que están involucradas en el movimiento y la simulación y preparación motora”, dijo James Rilling, un antropólogo y neurocientífico que dirigió el estudio a la AFP.

Y agregó “Cuando ellas ven las fotos de sus nietos, ellas realmente sienten lo que el nieto está sintiendo. Entonces, cuando el niño está expresando alegría, ellas sienten esa alegría. Cuando el niño está expresando sufrimiento, ellas están sintiendo ese sufrimiento”.

En la investigación se comprobó que las mismas regiones motoras del cerebro también se encienden en los cerebros de las madres y se cree “que están relacionados con el instinto de cargar a un niño o acercarse e interactuar con ellos”.

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Por otra parte, cuando las abuelas veían imágenes de sus hijos adultos había una activación más fuerte de regiones del cerebro relacionadas con la empatía cognitiva -que busca comprender lo que una persona está pensando o sintiendo y por qué, sin tanto involucramiento emocional.

Esto, según Rilling, puede estar relacionado a la tierna apariencia de los niños -científicamente conocida como “esquema de bebé” que los más jóvenes de muchas especies comparten para activar respuestas cuidadoras.

Las abuelas escogidas para el estudio vivían en el área de Atlanta, Georgia, y procedían de diversos contextos económicos y raciales.

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