Colombia

"Ya podemos decir que, en Mapiripán, cesó la horribe noche"

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COLPRENSA
27 JUL 2012 - 12:01 AM


Mapiripán en el Meta, es recordado como un pueblo fantasma, como una población violenta porque hace exactamente 15 años, ocurrió una de las masacres más escabrosas de la cual se tenga noticia en el mundo, es recordado porque un día cualquiera, un comando de paramilitares irrumpió en esa población y ejecutó, según la historia, a más de 45 personas, hecho que se hizo en una semana sin que nadie hiciera nada por evitarlo.
Hoy la historia de esta población metense enclavada a la orilla del río Guaviare cambió, y cambió para beneficio de sus cerca de 4.800 habitantes, hoy Mapiripán “emerge como una región con mucha fuerza” según  lo dijo Mauricio Cárdenas Santamaría, Ministro de minas, hoy, la luz llegó para quedarse por siempre en Mapiripán luego de que sus pobladores la esperaran por más de 46 años.
“Queremos volver a ser importantes para el país, y queremos olvidar las épocas de terror ejecutados por los violentos de este país, hace 15 años ocurrió esa nefasta semana de terror en nuestro pueblo. Hace 15 años vivimos el holocausto conocido mundialmente como la masacre de Mapiripán, hoy exigimos que se nos den las garantías para que haya verdad, reparación y no repetición, pero hoy también celebramos que nuestro municipio cuente con el servicio de luz las 24 horas, bienvenido el desarrollo y ya podemos decir que en Mapiripán cesó la horrible noche”. Dijo Jorge Iván Duque Lenis, Alcalde de Mapiripán..
El mandatario local, aseguró que de ahora en adelante, sus jornadas laborales se incrementaron de manera considerable.
“Hoy, con el servicio de luz 24 horas, se me ha incrementado mi periodo de gobierno a 7 años, 3 años  y medio de día y 3 años y medio de noche”. Aseguró.
“CAMBIÓ LA VIDA DE TODOS EN EL PUEBLO.”
Floralba Numpaque es una mujer de 85 años, es la tejedora de la población, hasta su casa llegan a diario los pescadores del río Guaviare, a encargarle sus aparejos de pesca, pues es famosa por la calidad de sus atarrayas y chinchorros.  Ella, con 4 hijos en el colegio, es quien sostiene su hogar a punta de tesón, sudor y agujas especiales hechas en madera, con las cuales teje por encargo, los elementos necesarios para hacer una excelente faena de pesca.
“Antes tocaba prender espermita, y con espermita se trabajaba por qué más…; toca hacerle duro para conseguir la comidita para los hijos, pero creo que ahora la cosa cambió, me gusta porque le ayudan al pueblo a la luz, porque la luz es la que hace falta para trabajar, ya hay luz todo el día y toda la noche, uno puede trabajar hasta las 11:00 p.m., 11:30 p.m., 12 de la noche, puede trabajar uno para ganarse la comida”. Dijo.
Comentó que con la llegada de la luz 24 horas al día a su pueblo, ya no tendrá que desgastar su maltrecha visión, ahora las cosas serán mucho más fáciles para ella y sus hijos, ella en sus atarrayas, y sus pequeños en sus cuadernos.
“Antes era muy verraco, muy trabajoso porque eso uno no mira bien y a veces me quedaban mal las puntadas y tocaba desbaratar y perder el trabajo, ahora ya no, gracias a Dios que ahorita ya hay luz…; y pues lo niños están muy contentos porque hay luz ya, porque primero era con la espermita y ahora gracias a Dios que ya hay luz, ya a uno le da ánimo de trabajar y a los niños les da ánimo de estudiar…; Para qué muy bueno gracias a Dios”.
Rosa Helena Sáenz, tiene 85 años, ella junto a su esposo fundaron Mapiripán, llegaron en el año 1966 a un barranco donde decidieron hacer “una choza”, y allí se quedaron para siempre.
“Nosotros veníamos río abajo con mi marido, estábamos buscando dónde fundarnos y nos cogió un chubasco que picó mucho ese río, por miedo y por las olas tan grandes, nos tocó atracar, nos hizo atracar en un barranco, Mapiripán era un monte, no habían casas, no había nada, solo tierra, monte, rastrojos y ahí comenzamos a hacer esta población con mi viejo, él ya no está, pero mire, todo esto fue lo que le dejamos a la gente que hoy vive acá”. Comentó la octogenaria mujer.
Ella, con su voz quebrada y su piel ajada por el paso, no en vano, de los años, asegura sentirse feliz porque cree que le cumplió a la humanidad, dice que su “paso por la tierra prometida fue fructífero que ya puede descansar tranquila junto a su viejo, cuando así lo disponga Dios”.
“Ese es el orgullo mío, que poco a poco va llegando, una cosa que le sirve a uno, no interesa que toque pagar, pero todo vale”.
Por su parte el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas Santamaría, comentó que el estado está llegando a los lugares más recónditos de la geografía nacional, y que con convenios con empresas privadas, se les está dando bienestar a los colombianos.
“Ese viejo anhelo de toda la población de Mapiripán se está convirtiendo en una realidad, a partir de hoy hay energía eléctrica 24 horas al día en este municipio, esto es muy importante porque muestra que el progreso y el bienestar le está llegando a las zonas más remotas del país”. Aseguró Cárdenas.
Hizo referencia a las nuevas tecnologías del sistema, el cual en muy poco tiempo utilizará biodiesel producido en el mismo municipio, a partir de las plantaciones de palma de aceite que desarrolla la empresa Poliogrow, que a la vez tiene una fundación que lleva el mismo nombre y es la encargada de administrar las plantas y prestar el servicio de energía eléctrica.
“Aquí hay unas plantas de generación eléctrica que funcionan sobre la base del ACPM, que más adelante vamos a convertir a biodiesel con el aceite de palma que se está cultivando en esta misma zona, nos queda pendiente la carretera en este tema hablamos con el gobernador para invertir una parte de las regalías del departamento del Meta para tratar de terminar la conexión vial de forma tal que se acorte el tiempo de recorrido entre Villavicencio y Mapiripán.
Por su parte el gobernador del Meta, Alan Jara Urzola, usó metáforas para decirle a los mapiripanenses que la llegada de la luz, es sinónimo de desarrollo.
“Sin duda lo que se requiere para poder tener desarrollo en cualquier región es energía eléctrica y carreteras y ahí vamos a centrar nuestro esfuerzo, yo sí que les puedo decir qué es vivir sin luz…; (risas) y es vivir no una semana, o un mes sin luz, es vivir sin luz en esas inmensas selvas de Colombia”, aseguró Jara.
Mapiripán está de fiesta, y seguirá de fiesta, pues de ahora en adelante tendrán el servicio de luz las 24 horas al día, servicio que en pleno siglo XXI no se veía por la penumbra, pero que ahora le aportará a sus gentes para empezar un nuevo camino lleno de esperanza, de inversión social y privada, pero sobre todo, será un camino iluminado para no perder el rumbo como en otrora.

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