El retraso en la llegada a Oslo de los emisarios del gobierno de Colombia y de la guerrilla de las Farc no ha producido por ahora ninguna modificación en la agenda de negociación del proceso de paz, según ha informado el Gobierno noruego.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores del país nórdico, uno de los garantes del proceso junto a Cuba, ha querido salir al paso a las versiones según las cuales, el calendario de este primer encuentro formal del proceso de paz se vería afectado por los inconvenientes de última hora que han impedido que las delegaciones se hagan presentes en la capital noruega en la fecha señalada.
De esta manera, se mantiene la fecha de la rueda de prensa conjunta para el 17 de octubre, el único momento en que los delegados de las partes tendrán contacto con los periodistas. La hora y el lugar de este encuentro, sin embargo, sigue siendo una incógnita, y sólo se conocerá mediante una comunicación posterior, como recordó Veslemøy Lothe Salvecen, portavoz de la Cancillería noruega.
Poco se sabe sobre las razones por las cuales no se han hecho presentes aún los equipos negociadores de las partes en esta capital. Algunas versiones indicaban causas meteorológicas, mientras que otras aludían a la inclusión de la holandesa Tanja Nijmeijer, como traductora de la delegación de las Farc había, sin que hasta el momento ninguna fuente oficial confirme o desmienta los rumores.
La conformación del equipo negociador de las Farc ya había suscitado polémicas, a raíz de la inclusión de Ricardo Palmera, ‘alias Simón Trinidad’, quien cursa una condena de 60 años en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos por el secuestro de tres contratistas del Pentágono en 2003.
Consultado por Colprensa al respecto, el analista del centro de pensamiento Washington Office for Latin America, Adam Isacson, afirmó que "no existen ninguna posibilidad de que los Estados Unidos dejen salir de la cárcel a 'Simón Trinidad'". En este sentido, la ministra de justicia de Colombia, Ruth Stella Correa, y el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, han sugerido que se le permita a Palmera participar en las conversaciones vía teleconferencia.
OPTIMISMO, EN TODAS SUS FORMAS
Por otro lado, este lunes se realizó en Oslo el Simposio Juntos por la Paz en Colombia. Allí, desde el entusiasmo combativo de León Valencia, hasta la persistente esperanza de la exdirigente de la Unión Patriótica, Aída Avella, pasando por el rigor analítico del excomisionado de la ONU para Colombia, Jan Egeland, cada uno de los panelistas que tomó asiento.
Quizás sea la consecuencia natural de reunir a tantas personas interesadas en la resolución de conflictos en la ciudad donde se entrega el Premio Nóbel de la Paz. En ese sentido, Daniel García Peña, otro de los invitados al foro, recordaba las palabras de Jesús Antonio Bejarano: "Quienes trabajamos para la paz tenemos la obligación de ser optimistas". Aunque el mismo García Peña matizaba: "pero ahora no solamente es por obligación sino porque hay elementos concretos y condiciones reales para alimentar esa ilusión".
Uno de esos elementos, como señalaron varios de los penalistas, es el Acuerdo General firmado por los representantes del gobierno colombiano y las Farc a finales de agosto, que será el marco de referencia para el proceso de paz. Para García Peña, "nunca antes se había firmado un acuerdo con un objetivo tan claro como lo es el de ponerle fin definitivo al conflicto, con mecanismos realistas, con una agenda que toca temas claves como la reforma agraria, pero que no se desborda, como pudo ser el caso en experiencias pasadas".
El encuentro fue convocado por un conjunto de organizaciones con sede en Oslo reunidas bajo el nombre "Grupo de apoyo a la paz de Colombia", que se formó inmediatamente después de que se conoció la existencia de acercamientos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc. "A partir de ese momento, los teléfonos no dejaron de sonar", recuerda Diego Marín, miembro de la coalición, que reúne a agrupaciones de colombianos en el exilio y a varias instituciones que estudian la resolución de conflictos y que tienen sede en Oslo.
"Nunca habíamos tenido una respuesta tan positiva", asegura Marín, refiriéndose a las más de cien personas que ocuparon el auditorio de la Casa de la Paz, una oficina localizada en el séptimo piso de un edifico en el centro de esta capital.
La jornada se dividió en tres sesiones, y contó con la participación de, entre otros, el periodista francés Romeo Langlois, que estuvo varias semanas en poder de las FARC, la especialista en temas de conflicto armado Jennifer Schirmer, el exguerrillero de las FARC Yesid Arteta o la investigadora del Peace Research Institute de Oslo (PRIO) Wenche Hauge.
Una de las voces más autorizadas del simposio fue la del noruego Jan Egeland, quien ha participado en más de 10 procesos de negociación diferente, desde Guatemala, hasta el Medio Oriente, Sudán o Sri Lanka. Egeland, además, fue el Asesor Especial de la ONU para Colombia desde 1990 a 1997 y como tal hizo parte de las negociaciones de paz celebradas durante el gobierno de Andrés Pastrana.
Comparando aquel proceso de paz con el que está por comenzar, el noruego señaló que, a diferencia de aquella vez, ahora parecía claro que las dos partes no sólo tenían la voluntad de encontrar una salida negociada, sino que además también estaban dadas las condiciones para hacerlo.
Sin embargo, Egeland advirtió que era importante ir "directo al grano, en lugar de prolongarse demasiado en discutir cuestiones procedimentales", de manera que no se perdiera el impulso favorable con el que cuenta el proceso actualmente. Y señaló su preocupación por que el Marco Jurídico para la Paz aprobado por el Congreso colombiano en julio abriera la puerta para que crímenes atroces quedaran impunes. En ese sentido, fue categórico en manifestar que ni Noruega ni la ONU podían avalar un acuerdo de paz que se alcanzara en detrimento de la justicia.