Jornada 21E, ¿funcionaron los nuevos protocolos de seguridad de los alcaldes?

21 de enero de 2020 05:56 PM

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El respeto por la movilización ciudadana y un énfasis en que en sus mandatos la Fuerza Pública daría prioridad a los derechos humanos fueron de las promesas que les oyó en campaña electoral a alcaldes de movimientos políticos alternativos, entre ellos los de Bogotá, Medellín y Cali, entre otros.

Las protestas de este 21 de enero, que son las primeras que se llevan a cabo de manera conjunta en casi todo el territorio nacional, fueron la primera gran prueba de fuego de esas promesas de campaña.

En el caso de la alcaldesa Claudia López, su administración presentó un protocolo se atención de manifestaciones casi una semana antes de este 21E. En él se priorizaba el diálogo con los protestantes y el uso Esmad quedaba relegado a opción de último recurso.

Sin embargo, tras apenas unos momentos de haberlo socializado y después de un bloqueo de Transmilenio de tres horas, el escuadrón fue enviado.

En este martes el protocolo fue activado una vez más una vez se presentaron problemas de vandalismo en Suba en la mañana. Allí fue enviado un grupo de fuerza disponible, uniformados que no tienen las mismas herramientas de protección y defensa que el escuadrón antimotines.

Esta primera intervención dejó seis uniformados lesionados en la mañana, por lo que se envió el Esmad.

“Cerca al Portal Suba se agotó la primera instancia del protocolo (diálogo), la segunda instancia también se agotó (gestores de convivencia). Posteriormente hizo presencia la fuerza disponible que no es Esmad y en ese momento muchos de los manifestantes pacíficos se retiraron, pero unos pocos, delincuentes, vándalos, agredieron a los miembros de la Policía y en ese momento tuvo que intervenir el Esmad”, informó el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, tras atender el hecho.

Las críticas a López no fueron pocas, porque, en este caso, los agredidos fueron los miembros de las autoridades.

El director del Cerac, y docente universitario, Jorge Restrepo, dice que esta fuerza debe ser reevaluada por la Alcaldesa.

“La fuerza disponible tiene una protección relativamente limitada frente a agresiones de los manifestantes; o se les brinda más protección corporal o se envía al Esmad con un acuerdo previo de usar armas de letalidad reducida”.

En la tarde, los desmanes se presentaron en la Avenida de las Américas, donde un grupo de 80 hombres del Esmad dispersó a encapuchados que estaban bloqueando la vía. Los disturbios se prolongaron al menos hasta las 5:00 de la tarde.

Entonces ¿está funcionando la nueva estrategia?

Los expertos coinciden en que las transformaciones en los protocolos de control en las ciudades son uno de los elementos más relevantes de esta nueva aproximación, porque ayuda a mejorar las vías comunicativas con los manifestantes, pero están también de acuerdo es que se necesita más tiempo para evaluar su efectividad.

“Lo que veo bien es que se ha querido llevar un protocolo ya definido a la práctica, en el que la última instancia es utilizar el ESMAD. Veo que la mayoría de alcaldes de grandes ciudades están en esa misma línea. Eso no sucedió en el segundo semestre del año pasado porque, de entrada, ya se utilizaba el Esmad”, expresó el docente y analista de la Universidad Externado de Colombia, Isidro Hernández, quien añade que celebra que no se trata de la creación de nuevos protocolos, sino el uso de los que ya existen con un enfoque más de diálogo.

El experto también asegura que uno de los aspectos a evaluar son las razones que motivan a algunos manifestantes a ir al choque con las autoridades, y señala que no es correcto emplear la violencia en contra de la Fuerza Pública si lo que se busca es un acuerdo.

Por otra parte, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación y Reconciliación cree que los nuevos mandatarios todavía tienen oxígeno político para priorizar el diálogo en momentos tan tensos como los que se presentan al calor de una protesta.

“La marcha no es contra los nuevos alcaldes, es contra el gobierno Duque. Entonces, en la realidad, los nuevos alcaldes no pueden hacer más que pedir calma y buen comportamiento, como lo hacen Claudia López y Daniel Quintero”, dice al añadir que todavía los nuevos mandatarios no pueden responder a las exigencias de los marchantes, quienes tienen un pliego de peticiones más del resorte de lo nacional.

Ávila también cree que es muy pronto para evaluar si las estrategias de más conversación son efectivas o no en las ciudades.

“Las marchas están hasta ahora empezando, hay que ver qué ocurre con el paso de los meses. Por último, independientemente de las estrategias planteadas por los alcaldes, habrá que evaluar esos planteamientos en unos cuantos meses para saber qué tan efectivas han sido”, explica.

Imagen Marchas 21E_2

En el caso de Medelín, Jorge Resgtrepo, del Cerac, cree que la normalidad en las manifestaciones de ester martes se debe a que el proceso de diálogo se venía dando desde antes y el actual Alcalde ha sabido mantener ese clima.

“Todo tiene que ver con la relación que está construyéndose en cada ciudad entre los manifestantes y la autoridad de las ciudades. En Medellín, desde antes, había mucha mayor calma en las manifestaciones y solo se recurría a la violencia de manera excepcional. Es un proceso de aprendizaje, en el que ambos lados están escapando a los ciclos de agresión y represión que se presentan en las manifestaciones en Colombia”.

Volviendo a Bogotá, en otro hecho atípico que también se vio el cambio de política frente a la marcha fue la presencia del secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, en momentos de tensión y bloqueo.

Este martes se trasladó a la movilización que se llevaba a cabo en la Calle 26.

Al respecto, Ariel Ávila cree que, aunque es positiva la estrategia de mediación de la que fue protagonista Luis Ernesto Gómez, esta “no va a poder ser permanente; el secretario de gobierno tiene que ser el secretario de gobierno cuando entre en el Concejo, cuando llegue el plan de desarrollo; cuando eso pase, la exposición de Luis Ernesto en las calles va a bajar mucho. Ese modelo no es sostenible en el tiempo”.

Además de esto, un tercer hecho que marcó esta jornada en la capital fue el acuerdo que el secretario logró con el Esmad para que se permitiera el avance de la marcha por gran parte de la calle 26 para tomar posteriormente la Avenida Boyacá. Hace exactamente 2 meses, en la primera marcha del Paro Nacional, en el momento en el que los marchantes llegaron hasta la calle 26 con carrera 50 para continuar la movilización, el Esmad empezó a atacar a los manifestantes con gas lacrimógeno, hecho que los expertos celebran, pero de nuevo reiteran que no podría extenderse en el tiempo porque los funcionarios tienen que gobernar en sus regiones.

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