Colombia


"Clan Úsuga": dónde nacieron, cómo actúan y qué buscan

LAUREN SARRUF ROMERO

06 de abril de 2016 05:22 PM

El presidente Juan Manuel Santos pidió dejar de referirse a la banda criminal “los Urabeños” de esa manera, con el propósito de no estigmatizar a los habitantes de esa región y que no fueran asociados con violencia, narcotráfico e ilegalidad.

Ahora conocidos como “Clan Úsuga” o “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, esta estructura criminal tiene presencia en 17 de los 32 departamentos del país y ha reclutado a más de 3.000 personas. El Gobierno Nacional lanzó hace dos años la operación Agamenón con el propósito de desarticular la banda y capturar a su máximo líder, Dairo Antonio Úsuga, alias "Otoniel". Actualmente, Agamenón cuenta con 1.700 hombres y se han invertido 12 mil millones de pesos.

Hasta el momento, como resultado de las diferentes operaciones realizadas por las autoridades colombianas, se ha capturado a 789 de sus integrantes, 15 de ellos eran sus lugartenientes. Su compañera sentimental, tres hermanos, un sobrino y un excuñado, entre otros familiares, también han sido capturados. En una operación de la Policía Nacional en 2012, llevada a cabo en Acandí, Chocó, fue dado de baja Juan de Dios Úsuga David, alias “Giovany”, hermano de “Otoniel”.
Además, en el mes de marzo las autoridades colombianas propinaron dos duros golpes a la organización criminal. [Lea aquí: Al capo más buscado de Colombia lo están dejando sin familia]

El primero de ellos fue la muerte de Jairo Durango Restrepo, alias 'Guagua', miembro del Estado Mayor del Clan Úsuga y quien comandaba los negocios de esa estructura ilegal en la Costa Pacífica, desde Chocó hasta Nariño.

Comandos especiales de la Policía descubrieron su escondite en el corregimiento Boca de Pepé, en el municipio de Medio Baudó (Chocó), donde se presentó un combate que terminó con la baja del delincuente. 'Guagua', era uno de los principales blancos de la Operación Agamenón y del Gobierno de Estados Unidos, quien lo solicitaba en extradición por narcotráfico.

A principios de marzo, la Policía Nacional confirmó la muerte de Rubén Darío Ávila Martínez, conocido con los alias de 'Felipe' o 'Lorenzo', cabecilla en la Costa Caribe del Clan Úsuga. Alias 'Lorenzo', según la Policía, controlaba las rutas de narcotráfico bajo órdenes de alias 'Gavilán', y era un desmovilizado del Bloque Catatumbo, razón por la cual alias 'Otoniel' lo quería comandando esa zona.

En los últimos meses le han sido incautados al Clan Úsuga alrededor de 9 toneladas de cocaína, sólo en Cartagena. Según recoge el diario El Colombiano, gracias a las operaciones realizadas en todo el país desde el mes de enero, se ha logrado el decomiso de “42,9 toneladas de cocaína, listas o en proceso de exportación; 13,2 toneladas de base de coca y 449 kilos de bazuco”. [Lea aquí]

NACIMIENTO

‘Los Úsuga’ se han convertido en la banda criminal más poderosa de Colombia gracias al control que ejercen sobre el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión en varias zonas del país.

Alias “Otoniel”, campesino de 46 años, criado en el corregimiento Pueblo Nuevo, ubicado en Necoclí (Antioquia), es el líder de la organización que ha venido a ocupar los espacios dejados por los grupos paramilitares y que ha extendido su influencia en zonas ocupadas por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.

“Otoniel” ha vivido más de la mitad de su vida en el monte. A los 16 años se unió a las filas del Ejército Popular de Liberación, EPL. Luego pasaría a apoyar las acciones criminales del Grupo Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

Después de su desmovilización en 2005, regresaría a la ilegalidad en el 2007 al formar parte la banda criminal “Héroes de Castaño”, fundada por Daniel Rendón Herrera, alias “don Mario”.

Esta banda emergente, de la línea neoparamilitar, dedicada exclusivamente al enriquecimiento por medio del narcotráfico y no a la contrainsurgencia, le declaró la guerra a “la Oficina” y “los Paisas”. Cuando los líderes de estas bandas fueron extraditados, “Héroes de Castaño” tuvo vía libre para poner en marcha su actuar delictivo en el Urabá antioqueño y chocoano.

Con el propósito de arrebatar las zonas de cultivos ilícitos a “los Paisas” y “los Rastrojos”, el grupo inició su expansión por el sur de Córdoba, el Nordeste y el Bajo Cauca de Antioquia, llevando muerte y desplazamiento a estas comunidades.

La banda criminal utilizaría el nombre de  Autodefensas Gaitanistas de Colombia, “crearon seudoestatutos y repartieron panfletos para generar una imagen de movimiento político-militar, surgido de los incumplimientos del Gobierno con la reinserción de las Auc”. [Lea aquí: “Otoniel”, auge y crisis del capo más buscado del país”]

Con la captura de “don Mario” en 2009, “Otoniel” se convirtió en el sucesor natural de “los Urabeños”. Distribuyó sus tropas en bloques y frentes, teniendo como base de operaciones Antioquia, Córdoba, Sucre y Chocó. Así mismo, extendió su influencia hacia el Valle de Aburrá, Eje Cafetero, los Santanderes, Valle del Cauca, Costa Caribe y los Llanos Orientales.

La Comunidad de Policías de América, Ameripol, y Administración para el Control de Drogas, DEA (por sus siglas en inglés), lograron establecer que “los Urabeños” exportaban 92 toneladas de cocaína anuales a Estados Unidos y Europa, además, han logrado crear vínculos con carteles de droga de México y Centroamérica.

ACCIONES

El “Clan Úsuga” domina el 60% del mercado del narcotráfico, sus aspiraciones pasan por el negocio de las drogas, aunque quieran disfrazarse políticamente bajo el nombre de  “Autodefensas Gaitanistas” para buscar negociar con el Gobierno Nacional.

Los “Úsuga” tienen desde hace muchos años acuerdos con diferentes bandas criminales y guerrillas en diferentes zonas del país para repartirse áreas de cultivos ilícitos y rutas de narcotráfico. En los sitios donde no logró alianzas con las bandas locales, como en Buenaventura con “la Empresa” y “los Rastrojos”, originó un baño de sangre donde la población se llevó la peor parte.

En un artículo publicado en el diario El País de Cali, se dice que los “Úsuga” realizan una “tercerización criminal”. Envían emisarios para entrar en contacto con grupos delincuenciales locales, con ellos forman alianzas para participar y promover el microtráfico, la extorsión y los homicidios selectivos. [Lea aquí]

En Medellín, por ejemplo, contrataron pandillas locales para enfrentarse y ganar territorio de la debilitada “Oficina de Envigado”. Así mismo, reclutan a colaboradores para que informen sobre los movimientos de las fuerzas de seguridad en zonas claves como puertos marítimos en la Costa Caribe y lugares donde se compra la base de coca como Tarazá y Caucasia, en Antioquia.

Otras de las acciones que la banda criminal realiza para aumentar su poder e influencia, es establecer relaciones con “representantes del sector económico y productivo, políticos y representantes de la institucionalidad”. “Otoniel” ha llegado a reconocer que siete alcaldes del Urabá son fichas suyas. Hasta agosto de 2015, casi 600 funcionarios y servidores públicos habían sido capturados por nexos con la banda criminal.

El pasado 31 de marzo y 1 de abril, “los Urabeños” declararon un paro armado en el que invitaron a todas las comunidades en las que hacen presencia a cesar sus actividades comerciales, académicas y laborales, esto antecedido por una plan pistola en el que fueron asesinados tres policías en Cartagena y dos en Nariño.

El paro llenó de zozobra y miedo el día a día de miles habitantes de los departamentos de Antioquia, Chocó, Sucre, Córdoba, Bolívar y Norte de Santander. De acuerdo con el informe del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto, el paro afectó a 36 municipios de ocho departamentos. Cinco integrantes de la Fuerza Pública murieron, así como dos civiles. Según reportó el Ministerio de Defensa, durante el paro se produjo la captura de 56 integrantes del “Clan Úsuga”.

Aunque las “Autodefensas Gaitanistas” aseguraron en su comunicado querer una “salida digna al conflicto”, el presidente Santos aseguró que no se les dará tratamiento político. [Lea aquí: No se le dará ningún tipo de tratamiento político al 'Clan Úsuga']

CARTAGENA

En junio de 2015, en una gran operación realizada por la Policía Nacional (especialmente sus seccionales Sijín y Sipol) se logró la captura de importantes cabecillas del “Clan Úsuga” en la Costa Caribe. El golpe a la banda fue importante pues se logró desmantelarla estructuralmente, al menos en ese momento. [Lea aquí: Así se gestó el contundente golpe al Clan Úsuga en Cartagena]

Los cargos de los cabecillas capturados dan cuenta del actuar delictivo de esta organización criminal en la ciudad: el coordinador de los envíos de droga desde la zona norte del país, el jefe financiero en la región Caribe, el jefe de narcotráfico en Cartagena, el jefe de sicarios y extorsiones en Cartagena y el jefe de sicarios en Bolívar.

De acuerdo a una fuente de la Sijín Cartagena, “los Urabeños” que se encuentran en la ciudad se dedican básicamente al microtráfico, la extorsión y al envío de droga a otros países aprovechando los puertos de La Heroica. Según la misma fuente, el fin último de esta banda es financiarse económicamente de actividades ilícitas, sin ningún fin político.

Según recoge el portal La Silla Vacía, la banda criminal se sirve de los jóvenes que conforman las más de 80 pandillas que tiene la ciudad para que los ayuden en actividades extorsivas o como sicarios.

Debido a la dinámica del negocio de las drogas, cuando una cabeza se corta vuelven a aparecer dos más, la banda puede dejar de actuar por algunos meses en la ciudad, como ocurrió con el desmantelamiento del año pasado, pero volverán a aparecer con nuevas modalidades delictivas y reorganizados en nuevas estructuras.

El trabajo de las autoridades también es constante. De esta manera, las investigaciones nunca paran para tratar de verificar de qué manera se van a reestructurar y una vez estructurados y organizados, atacarlos nuevamente. [Lea aquí: "Es un golpe contundente contra el 'Clan Úsuga'"]

Lo cierto es que los ataques a la institucionalidad, como el cometido el pasado 26 de marzo en la Y de Olaya y que dejó tres uniformados muertos, le sirve a la última banda criminal de importancia en Colombia para desafiar a las autoridades y sembrar el miedo entre los ciudadanos.

Su crecimiento, no solamente en áreas urbanas y rurales, sino en zonas de antigua influencia de las guerrillas, representa la principal amenaza de esta banda cuando el país se encamina a una nueva construcción de su realidad en paz. 

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