Con ELN deberían corregir los errores de La Habana

13 de enero de 2016 10:38 AM

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Concretar una tregua bilateral antes de comenzar el diálogo, informar a la sociedad cada avance o retroceso, no extenderse tanto en el tiempo y definir desde el inicio el mecanismo de refrendación popular, son algunos puntos que deberían corregirse en una probable mesa de conversaciones con el Eln, luego de analizar la actual experiencia con las Farc. 

Así lo han estimado analistas y representantes de diferentes estamentos, de cara a no repetir con esta guerrilla los errores que se han presentado en La Habana. 

Reinel Barbosa, coordinador de la Red Nacional de Organizaciones de Víctimas de Minas Antipersonal, señala que las conversaciones con las Farc han demostrado que “no se puede negociar en condiciones de guerra, lo sufrimos a mediados del año pasado, cuando las partes recrudecieron el conflicto. Hay que acordar el cese bilateral del fuego desde el inicio, eso aumentará la confianza en el proceso con el Eln”. 

En esto coincide el senador Alfredo Rangel, del partido opositor Centro Democrático, quien señala cuatro escollos que deberían superarse en la futura agenda con el otro grupo insurgente: 1). “No dialogar en medio de actos de terrorismo”. 2). “No negociar la agenda nacional con un grupo ilegal que no tiene representación política”. 3). “No firmar un acuerdo que garantice la impunidad para esa agrupación”. 4). “Dejar claro desde el principio que van a entregar las armas cuando se firme el acuerdo de paz”. 

Participación ciudadana 

Barbosa sugiere también que las próximas conversaciones deben involucrar más a la ciudadanía, en el sentido de informarla sobre todo lo que ocurra. “Hay mucha información que la gente no ha recibido aún”, dice. 

En la misma dirección se pronuncia Jorge Mejía Martínez, quien ha sido asesor de la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín en asuntos de paz. 

Opina que “la excesiva confidencialidad del proceso, que al principio era una fortaleza, se convirtió luego en una debilidad, dada la desconfianza de la población en las Farc”, y agrega que a la comunidad hay que informarle cada acuerdo en su totalidad en la medida en que se vaya aprobando, “no solo lo parcial”. 

Para Mejía, sería de gran utilidad definir al inicio el mecanismo de refrendación popular, pues calcula que en los próximos dos meses habrá mucho desgaste en la mesa de La Habana, discutiendo si se emplea el plebiscito que está tramitando el Gobierno o la asamblea constituyente que quieren los rebeldes. 

Otra amenaza que debe conjurarse es el tiempo, que según el asesor ha puesto en riesgo el proceso. “Sabemos que son temas complejos, pero deben ajustar la agenda para que haya avances y acuerdos pronto”. 

Camilo Gómez Alzate, quien fue Alto Comisionado para la Paz en las pasadas conversaciones de El Caguán, se refiere al mismo tema del tiempo como un obstáculo a superar. “En 2014, el presidente Santos dijo que ya estaba casi listo lo del Eln, y seguimos esperando. Que nos digan la verdad y en qué van las cosas”, afirma. 

Propone que para el nuevo proceso el Gobierno escuche a sectores distintos de la vida nacional, “porque si no hay un consenso mayoritario en la sociedad, el acuerdo quedará cojo. Aunque como vamos, todo va igual que con las Farc”. 

Mejía concluye que lo ocurrido en la isla ha dejado una enseñanza que no hay que olvidar: no levantarse de la mesa, independientemente de lo que suceda en el exterior. 

Antecedentes 
el riesgo de “las filtraciones” 

El pasado 2 de enero, por medio de un comunicado difundido en internet, el Comando Central del Eln señaló que los acercamientos con el gobierno de Juan Manuel Santos estaban en riesgo, debido a filtraciones de información a “los grandes medios comerciales de comunicación de Bogotá”. 

Se quejaron porque tales filtraciones han estado presentes a lo largo de la fase confidencial de conversaciones entre las partes (dos años) y “han sido usadas como presión mediática”. 

Advirtieron que si una propuesta se hace pública sin contar con ellos, “nos vemos en la obligación de invalidarla”. 
 

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