Colombia


Conozca los detalles de la operación que pretende acabar con el Clan del Golfo

La operación Agamenón está diseñada para desmantelar a la banda delincuencial Clan del Golfo. Con este, ya son tres períodos presidenciales en los que se implementa.

EL COLOMBIANO

14 de febrero de 2024 05:23 PM

Con el hallazgo de 5,6 toneladas de cocaína de exportación en Urabá como aperitivo, el Estado colombiano revivió a Agamenón, la campaña policial y militar más grande de la historia contra el crimen organizado.

“Estamos acá para anunciarle al mundo que la Operación Agamenón ya empezó a dar grandes resultados contra el Clan del Golfo”, anunció este lunes el general William Salamanca, director de la Policía Nacional.

La declaración la dio al celebrar el decomiso de 5.637 kilos del alcaloide, los cuales estaban ocultos en una caleta subterránea localizada en la vereda Calle Larga del corregimiento de Mulatos, en Necoclí (Antioquia). No deje de leer: Decisión de la Corte Constitucional sobre atentado de las Farc en El Nogal

Agamenón fue lanzada oficialmente el 2 de febrero de 2015, durante el mandato de Juan Manuel Santos. Inicialmente estaba al mando de cuatro generales de las direcciones especializadas de la Policía: Antinarcóticos, Investigación Criminal, Inteligencia y Carabineros, que tenían el centro de comando en la base antinarcóticos de Necoclí.

Los encargados de ejecutarla eran 1.200 policías expertos en la lucha contra la mafia, en equipo con fiscales especializados de Antioquia, Chocó, Córdoba, Sucre y Bogotá. Además contaban con apoyo de las principales agencias de seguridad mundial, como la CIA, DEA, FBI, Interpol, Europol y las embajadas de Estados Unidos y Reino Unido, que aportaron dinero, tecnología y capacitación.

La misión era capturar a los cabecillas del Clan del Golfo y desmantelar a todo el cartel, incluyendo la supresión de su aparato financiero, militar, logístico y de corrupción. El foco de la intervención se concentraba en Antioquia, Córdoba y Chocó, pero desde allí se desplegaba a todos los rincones del país en los que hubiera tentáculos del grupo ilegal. Lea aquí: Presidente Petro afirma que “el mundo” pide la elección de una nueva fiscal

El propósito era lograr la meta en 70 días, pero la oleada inicial fracasó, así que Agamenón se convirtió en una operación de persistencia, buscando asfixiar con ataques, allanamientos y capturas constantes al Clan del Golfo. También incluía un modelo de intervención social, con jornadas de recreación, veterinaria, carrotanques de agua potable y otros servicios, con los que se pretendía disminuir el abandono estatal en los sitios más pobres de Urabá, y de paso reducir el control social del enemigo.

En sus primeros doce meses, según fuentes cercanas a la Operación, el gasto fue superior a los 57.000 millones de pesos, superando al final la inversión que se hizo en el Bloque de Búsqueda que combatió a Pablo Escobar y el cartel de Medellín en los años 90.

Durante sus seis años de actividades, sirvió para neutralizar a dos generaciones del estado mayor (la cúpula) del cartel, dando de baja a cabecillas tan peligrosos como “Marcos Gavilán”, “Guagua”, “Indio Aristides”, “Pablito”, “Inglaterra” y “Marihuano”.

Además, se convirtió en el modelo para el diseño de otras operaciones contra diferentes grupos armados en regiones conflictivas, como Esparta (Catatumbo), Atenea (Llanos Orientales), Aquiles (Bajo Cauca), Hércules (Nariño) y Escudo Darién (Chocó).

A 2021, el balance oficial fue de 4.062 capturas (3.224 miembros del Clan y 838 de otros grupos) y las bajas de 147 integrantes; la incautación de 403 toneladas de cocaína y 1.188 armas; el decomiso de $31.479’993.117 en efectivo, el embargo de 2.194 bienes avaluados en $973.668’850.000 y la destrucción de 125 laboratorios de droga.

El esfuerzo incluyó la muerte de al menos 100 policías. Algunos cayeron en el fuego cruzado de los combates, otros pisaron campos minados o fueron víctimas de “planes pistola”, y 17 más perecieron en un recordado accidente de helicóptero Black Hawk en Carepa (2015).

Con el pasar de los años se le introdujeron varias reformas: se pasó a llamar Agamenón II, luego Agamenón II Plus y finalmente Campaña Policial y Militar Agamenón, cuando el presidente Iván Duque ordenó que el Ejército se sumara a la estrategia.

Aún así, la operación no logró el desmantelamiento del Clan y con el tiempo empezó a perder recursos. De los cuatro generales se pasó a uno solo, y los 1.200 hombres se redujeron a 500; también mermó el presupuesto, suprimieron las intervenciones comunitarias y, finalmente, se destiñó el interés político, pues a partir de 2018 la Fuerza Pública se concentró en atacar el nuevo fenómeno criminal que amenazaba la seguridad nacional: las disidencias de las Farc.

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