Colombia


Corrupción sigue ahogando a Colombia

COLPRENSA

06 de mayo de 2011 04:57 PM

“La corrupción ha llegado al punto en que hay toda una organización de diferentes tipos para tomarse al Estado”. “Se nos acumularon muchos problemas de corrupción que habría que atribuirlos al cambio institucional que hubo con la reelección”. “Es un híbrido que permea a todas las clases sociales, en el que el gobernante o los políticos buscan su propio beneficio”. “La hay en todas partes, hasta en los países más desarrollados, lleva a la desconfianza e ineficacia del estado”.
Con estas frases definieron analistas económicos y expertos consultados por Colprensa, la palabra más escuchada en las últimas semanas: “corrupción”.
El mal toca administraciones municipales, gobernaciones, departamentos administrativos, concesionarios, casi cualquier nivel del Estado. Este año ha pasado una particular cuenta de cobro a la administración del Distrito Capital.
Al comenzar la semana, el presidente de la República, Juan Manuel Santos, dio a conocer un desfalco millonario en el sector de la salud, que compromete recursos por 30 mil millones de pesos. Sin tiempo para reponerse de esa noticia, se conoció que el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, suspendía por tres meses del cargo al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas.
Días antes fueron las medidas de aseguramiento en contra de los integrantes del grupo Nule y la lista puede aumentarse cada día y casi desde cualquier punto del país.
Entre algunos de los casos más sonados de los últimos meses están los  de Omar Díaz-Granados, gobernador del Magdalena; Ana María Arango, alcaldesa de Armenia; Juan Carlos Abadía, gobernador del Valle del Cauca; Eulises Balcázar, alcalde de Floridablanca, Santander; Joaco Berrío, gobernador de Bolívar; Raúl Alfredo Arboleda, alcalde de Palmira, Valle; Felipe Alonso Guzmán, gobernador del Putumayo, y Luis Álvaro Rincón Rojas, alcalde de Mosquera, Cundinamarca.
¿Por qué se facilita la corrupción?
Para la Magíster en Economía y Directora Académica del programa de Economía de la facultad de ciencias económicas y contables de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Anne Oduber Peñaloza, el problema radica en dos cuestiones: las costumbres y los incentivos.
Señala que la teoría económica limita el estudio a la fuerza de las costumbres. Frases como “que robe, pero poquito” son aceptadas entre el común de las personas y eso no puede ser lógico, porque cada funcionario recibe un salario, de tal manera que una porción más no debe permitirse. Es un tema de educación desde edad temprana, en los colegios, al lado de la enseñanza de español y geografía”.
Y sobre los incentivos, la académica se refiere a que en sitios como Colombia un funcionario gana más siendo delincuente que honorable. “Los empresarios y contratistas no tienen dolo por el Estado. El problema no es que se ofrezcan tajadas de un contrato, está en que se le asigne solo a uno”.
Por su parte, el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, dice que los niveles de corrupción en el país son menores a los de México, Venezuela y Argentina. “Colombia tampoco es el campeón mundial de la corrupción, como se pensaría en este momento”.
Señala que el aumento de los escándalos ocurre por varios factores: el aumento del gasto público, especialmente en el manejo de las regalías; otras erogaciones del estado, descentralización; infraestructura y contratación pública. “A la hora de reducir este fenómeno los organismos de control se eliminaron por completo. Aparecen el chantaje y los corruptos, haciendo que se pierda la confianza en las instituciones y en sus dirigentes”.
¿Por qué no se ha superado este flagelo?
“Básicamente creo que es un tema cultural. No hay incentivos para hacer bien el trabajo y desempeñar eficientemente el cargo, el único motivo es buscar un nivel de escala y por eso se aprovecha el cuarto de hora para promover prácticas que no son santas”, comentó el director del programa de Economía y Finanzas Internacionales de la Universidad de la Sabana, Marcel Hofstetter.
Por otra parte, argumentó que corrupción hay en todos los países del mundo, pero señaló que en otros sitios, los casos de corrupción van acompañados de buenas prácticas y de resultados, por lo que no se nota. “Aquí pasó todo lo contrario, las obras no se vieron y los malos manejos sí”.
¿Cuál fue el detonante?
Lo que ha sucedido es que se nos acumularon muchos problemas de corrupción que habría que atribuir al cambio institucional que hubo con la reelección, “nunca se contempló lo que se requería para controlar cuando los gobiernos se reeligieran. Esto llevó a que organismos como la Procuraduría, la Controlaría y la Fiscalía, terminaran sometidos a los lineamientos del Gobierno o del Congreso”, señaló el catedrático de la Universidad Nacional, Germán Nova.
Agregó, como agravante, que la situación escaló del nivel nacional a municipios y departamentos.
¿Cómo frenarla?
El ex ministro de Hacienda, analista y director del observatorio económico de la escuela de ingenieros Julio Garavito, Eduardo Sarmiento Palacio, dijo que hay que hacer una reforma del Estado y que sea concreta: “Por ejemplo, lo de la salud viene de tiempo atrás, es el resultado de un modelo económico que fracasó en ese tema, como también lo de pensiones y en las concesiones. Lo que se tiene que hacer es cambiar esas teorías, el país está totalmente desarmado, hay toda una organización de corruptores, que buscan apropiarse de los recursos del Estado”.
Para el subdirector del Centro de Investigaciones para el desarrollo de la Universidad Nacional, Germán Nova, se debe independizar la injerencia de la clase política en el nombramiento de los funcionarios públicos y velar por que las personas designadas sigan una verdadera carrera administrativa.
Afirmación que hace con base en su experiencia como docente del área de Gestión Pública, que le ha permitido observar experiencias de lo que es la institucionalidad en países desarrollados en Europa, Estados Unidos y Japón.
“Llamaba mi atención el caso del Contralor General de los Estados Unidos, que se elige por 15 años y después de ese cargo no puede ejercer ningún cargo público, tiene que jubilarse; entonces es una persona de la mayor idoneidad y ejemplo de ética para la sociedad. Ningún presidente o gobernante puede cambiarlo si no ha cumplido el tiempo, por eso digo que en Colombia se requieren unos cambios institucionales”.
¿La corrupción incide en el plan nacional de desarrollo?
“Claro que sí, eso es lo que tiene al sector público quebrado por malos comportamientos en la salud, en las pensiones, en las concesiones de carreteras y por mal manejo en los programas de prevención. No hay duda de que el estado social, que es la base para una sociedad justa, está en una situación de quiebra”, aseguró el analista económico y ex ministro de Hacienda, Eduardo Sarmiento Palacio.
¿Afecta a distintas partes de la economía?
Para el subdirector del centro de investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, Germán Nova, “la corrupción es un tema que desestimula la inversión directa, o sea la de las empresas, mientras que para los capitales golondrinas no influye, pues vienen buscando ganancia rápida, un rendimiento que les garantiza el mercado y cuando cambia la situación se van, entonces para ellos no influye.
Otra alarma la enciende el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, quien opina que la corrupción hace que los programas destinados para el bienestar de la población se vean afectados.

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