Colombia


"Desminar Colombia tomará una generación": Ministro de Defensa

AFP

29 de diciembre de 2015 07:29 AM

Desminar Colombia, segundo país más afectado por minas antipersona después de Afganistán, "tomará una  generación", dice en entrevista con la AFP el ministro  de Defensa, Luis Carlos Villegas, quien reveló que  10.000 soldados estarán entrenados para esa labor en  el primer semestre de 2016.

Con cerca de 11.000 víctimas de estos  artefactos desde 1990 y más de la mitad de los  municipios del país contaminados, las minas "son el  gran reto del posconflicto" en Colombia, afectada por  más de medio siglo de conflagración interna, afirma el  titular de la cartera más importante del país.

Por eso, en 2016 las fuerzas militares  redoblarán esfuerzos en el desmonte de estos  artefactos explosivos, confiesa este exdelegado del  gobierno en los diálogos que se desarrollan desde  hace más de tres años con la guerrilla Fuerzas  Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC,  comunistas) en Cuba.

"Vamos a pasar de 600 soldados que  tenemos hoy entrenados a 10.000 en el primer  semestre del año entrante" para el desminado, un  tema en el que la mesa de negociación llegó a un  acuerdo en marzo para participar en operaciones  conjuntas, con la ayuda de la ONG Ayuda Popular  Noruega (APN).

En ese contexto, las partes iniciaron con un  proyecto piloto en el municipio de Briceño,  departamento de Antioquia (noroeste), ahora libre de  minas.

Según el ministro, vendrán más operativos  de este tipo una vez se firme la paz, a más tardar el  23 de marzo de 2016, sobre todo "en sitios donde la  oposición armada de las FARC hacen muy difícil" las  labores.

La semana pasada, los negociadores en La  Habana cerraron el punto de las víctimas del conflicto  armado, que contempla un sistema especial de  justicia para excombatientes. Éste plantea como  posible castigo su participación en actividades de  desminado.

Las FARC, con 7.000 combatientes según  cifras oficiales, así como otras organizaciones  armadas en Colombia, han recurrido a estos  explosivos como estrategia bélica.

Cese bilateral del fuego    
El proceso de paz de Cuba transcurre sin  una tregua en el terreno, pese a que las FARC  adelantan un alto el fuego unilateral desde julio.

Villegas, quien durante 17 años presidió el  gremio industrial en Colombia y fue embajador en  Estados Unidos, concibe el cese bilateral -el nuevo eje  de las pláticas-, con "zonas de focalización" para los  guerrilleros y un "componente internacional para las  zonas de verificación y monitoreo".

"No estamos hablando de cascos azules ni  de tropas extranjeras", aclara, sino de "una  coordinación", por mandato del Consejo de Seguridad  de las Naciones Unidas, entre "una presencia  internacional suficiente" y "el grueso de la seguridad  en las tropas policiales y militares colombianos".

Al cese bilateral también podría entrar el  Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista),  segunda guerrilla de Colombia, con la que el gobierno  inició diálogos exploratorios a comienzos de 2014  para instalar una mesa formal de paz, que no han  tenido éxito hasta ahora.

"Pues ojalá (entre el ELN), si se cumplen  los requisitos necesarios para ese cese al fuego, que  son muchos", afirma Villegas. "El dónde, cuándo, por  cuánto tiempo (...). Si copa esos detalles, por  supuesto que estamos listos a tener también ese  cese al fuego", señala.

"Espero que el ELN entre también a las  negociaciones lo más rápido posible", subraya.

En una entrevista al diario español "Gara",  el máximo líder de ese grupo insurgente, "Gabino"  (Nicolás Rodríguez Bautista), reveló que la agenda de  negociación ya estaba acordada y que esperaba el  inicio de las conversaciones de paz en 2016.
        
Soldados colombianos, al exterior 
Tras el fin del conflicto armado, Villegas  augura unas "fuerzas armadas preparándose para esa  nueva etapa", aunque sin disminuir su número (unos  500.000 efectivos), ni su presupuesto (un 3,5% del  PIB en 2014, según el Banco Mundial).

Así, la prioridad para el 2016 será "el crimen  organizado", afirma este hombre de 58 años que dirige  el ministerio desde mayo.

Además, Colombia se comprometerá "con  5.000 efectivos, en un lapso de cinco años, para  operaciones del mantenimiento de la paz del sistema  de Naciones Unidas". Dos bases de entrenamiento en  el norte del país se preparan para ello, aunque "un  centenar" de policías ya están en "misiones  coordinadas en Haití, Sierra Leona y al menos dos o  tres destinos" más, agrega Villegas.

Los militares colombianos son apetecidos  igualmente por empresas de seguridad extranjeras  que contratan mercenarios para gobiernos del Medio  Oriente. Irónicamente, Villegas califica el "drenaje"  como un "honor, pensando que somos muy buenos",  pero pide reglas de juego.

"Hemos invertido muchísimo en nuestras  fuerzas especiales. Las necesitamos porque tenemos  amenazas internas muy grandes pero no podemos  competir con los países petroleros por los sueldos que  les pagan", afirma.

"Centenares" de exmilitares colombianos  trabajan en esta modalidad, según el ministro, por lo  que exige "tratados que regulen ese intercambio de  fuerzas".
Pero el diálogo, según él, no está abierto:  "Para bailar tango se necesitan dos. La pareja  colombiana está lista. Del otro lado, no parece (que  haya) mucho interés".

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