Colombia


El ventilador de Aida Merlano: ¿un huracán o apenas un suspiro?

¿La excongresista prófuga empezó a declarar contra los clanes políticos de la Costa, el presidente Duque y varios dirigentes colombianos. ¿Qué efectos tendrá su testimonio en Colombia? ¿Logrará que le crean?

COLPRENSA

09 de febrero de 2020 11:05 AM

Para algunos, su testimonio será clave para destapar las redes de compra y venta de votos y de corrupción en todo el país; para otros, incluido el Gobierno, no pasará de ser un show mediático montado por el régimen de Nicolás Maduro.

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Desde la noche del jueves, cuando la excongresista Aida Merlano comenzó a declarar en un tribunal de Caracas, ya se han armado dos bandos en el panorama político del país: quienes le creen y quienes no a la prófuga exsenadora.

“El régimen dictatorial de Nicolás Maduro en lugar de estar produciendo este show mediático debe entregar inmediatamente a la señora Aida Merlano a las autoridades nacionales para que cumpla su condena en Colombia”, fue la respuesta que en la misma noche del jueves, dio la ministra de Justicia, Margarita Cabello, horas después de que las declaraciones de Merlano se hicieron virales en las redes sociales del país.

Pero más allá de la verdad judicial, las declaraciones de Merlano contra las familias Gerlein y Char, el expresidente Álvaro Uribe, el presidente Iván Duque, el exfiscal Néstor Humberto Martínez y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras tendrán necesariamente un efecto político.

¿Pondrán a tambalear a la clase política colombiana, como ella lo asegura o se convertirán en un mal programa de televisión que ya nadie ve, como lo esperan sus contradictores?

Esto depende, coinciden analistas, de qué tanto logre sustentar sus declaraciones y de las pruebas que presente de ellas. Las pruebas, en todo caso, de presentarlas, se quedarán apenas en lo mediático, pues es casi nula la posibilidad de que lleguen a la justicia colombiana al no existir relación diplomática y consular entre los gobiernos de Duque y Maduro.

“Yo tengo la impresión de que las declaraciones de Aida Merlano lo que hacen es agravar la tensión entre los dos países, y en segundo lugar, aumentar la presión sobre el Gobierno de Iván Duque para que de alguna manera mantenga un vínculo diplomático con Nicolás Maduro”, asegura Mauricio Jaramillo, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

El problema de no tener relaciones consulares y/o diplomáticas es que también complica la cooperación entre la justicia de ambos países, siendo Merlano una prófuga de alto valor para Colombia, tras haber sido condenada por la Corte Suprema de Justicia a pagar 15 años de prisión por delitos relacionados con fraude electoral. Lo que preocupa a muchos es que la excongresista puede ser clave para destapar un carrusel de compra y venta de voto poderoso, pero estando en Venezuela sería difícil acceder a dicha información.

Pero, mientras que las afirmaciones de Merlano sobre la compra de votos y la participación de clanes políticos en su fuga, pueden tener algo más de credibilidad, otras afirmaciones como el supuesto secuestro de que fue víctima después de su fuga y el plan del presidente Duque para matarla, no tienen el menor sustento hasta el momento y resultan muy poco creíbles.

Según Jaramillo, esto puede terminar favoreciendo al presidente Iván Duque en la medida que Nicolás Maduro es uno de los líderes más repudiados internamente en Colombia, y por esta razón, se puede hacer la lectura de que lo que trata de hacer es de dañar su imagen.

Agrega el analista, que aquí también juega un papel fundamental la credibilidad de Merlano ante la opinión pública colombiana, que según él, es nula debido a la forma en la que se fugó del país, todas las acusaciones que hay en su contra y las pruebas que se conocieron para vincularla a los delitos políticos de los se le acusa. De ahí que sería complicado para un grueso de la población creerle que fue secuestrada o que es perseguida política, como ha dicho en Venezuela para acceder a un asilo.

El analista político John Mario González señala que las declaraciones de Merlano son incómodas para el presidente Iván Duque, en especial, por la denuncia que ella hace sobre los Char, debido a los acercamientos del Gobierno con esta casa política, que iría en contra del discurso que siempre ha tenido el mandatario en sobre este tipo de escándalos.

“Siendo los Char aliados del Gobierno, estas declaraciones golpean políticamente al presidente Iván Duque porque si Aida Merlano precisa las denuncias puede ser muy complicado para la bancada del Gobierno apoyar a Arturo Char a su aspiración a la Presidencia del Senado”, dice el experto.

Destaca el experto que cualquier detalle de la denuncia de Aida Merlano relacionado con la operación de compra de votos en Barranquilla que involucre a los Char, también afecta cualquier designación que haga el presidente a miembros de ese grupo político en el Gobierno. Añade que lo preferible es que sus aliados políticos no tengan tacha alguna por el discurso que siempre ha tenido el mandatario alrededor de la mermelada. Esto contrasta con la entrada de Fernando Ruiz al Ministerio de Salud , quien es cercano a Cambio Radical, partido al que pertenece el senador Arturo Char.

Sin embargo, advierte González que la situación en sí misma le hace daño al país porque es evidente que después de esas declaraciones es muy complicado que Merlano regrese a Colombia. Dice que lo más probable es que Maduro le dé asilo político a la excongresista, quedando sin resolver las denuncias que hizo en contra de varios políticos y sin responder ante la justicia por los delitos que fue condenada por la Corte Suprema de Justicia.

Ante la gravedad de las acusaciones que hizo Merlano desde Venezuela, señala el analista que el Gobierno de Iván Duque debe estar muy interesado en preservarle la seguridad porque cualquier atentado en contra de la integridad de la excongresita puede ser mal interpretado por la denuncia que hizo sobre un intento de homicidio en su contra y sobre el que supuestamente el mandatario tenía conocimiento. No obstante, este punto resulta complicado dada la renuencia del Gobierno colombiano a realizar cualquier acción que implique reconocer como presidente de Venezuela a Nicolás Maduro.

“En cualquier caso, en Colombia o en Venezuela sus declaraciones tendrían un sesgo. Estando en Colombia temería por su vida y estando en Venezuela, pese a tener más independencia, se podría pensar en la posibilidad de que sea manipulada por el régimen de Maduro”, agrega González.

Alejo Vargas, profesor de ciencia política de la Universidad Nacional, ratifica que el hecho ya es de gran impacto político por la inexistencia de relaciones formales entre ambos gobiernos. Añade que, evidentemente, eso le resta bastante peso a las declaraciones que hizo la excongresista sobre personas involucradas en el carrusel de compra y venta de votos, bajo el argumento de que hay unas condiciones adversas que pudieron hacer que ella declarara en este sentido.

“Sin duda esta señora tiene información importante sobre temas de corrupción electoral, como ya se había planteado cuando estaba detenida aquí. Ella le había ofrecido a la Corte Suprema de Justicia colaborar en el tema, pero probablemente esas declaraciones pierden peso por la forma cómo se hicieron”, señala Vargas.

No obstante, más allá de que algunas declaraciones de la excongresista se puedan considerar descabelladas por algunos sectores en aspectos relacionados con su fuga, afirma el experto que sería importante que el país le de relevancia a las denuncias de compra y venta de votos, que tanto ha perjudicado la democracia colombiana.

Es por esta razón, que sería importante, según Vargas, que estas denuncias se pudieran hacer a través de mecanismos de cooperación binacional porque en Venezuela las denuncias realizadas por Merlano no tienen validez jurídica.

Por ahora, la Corte Suprema de Justicia notificó a la ministra de Justicia, Margarita Cabello, para que adelante el procedimiento diplomático correspondiente con el Gobierno de Venezuela con el fin de que se extradite a Colombia la exsenadora del Partido Conservador, Aida Merlano, y pueda cumplir con su condena de 15 años por delitos de concierto para delinquir y corrupción al sufragante.