Eln y Venezuela abren brecha en relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba

07 de noviembre de 2019 08:27 PM

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La decisión del Gobierno del presidente Iván Duque Márquez, de abstenerse en la votación de la resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que pide levantar el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a Cuba, marcó un hito en la historia diplomática del país, que hasta el momento había apoyado el final de las restricciones.

El motivo que llevó a Colombia a tomar dicha decisión, según argumentó la Cancillería, es el mismo que ha tensionado las relaciones entre ambos países en los últimos meses, las cuales tienen que ver con que el gobierno de Duque no acepta que Cuba, argumentando que respeta los protocolos firmados entre ambos Estados en el marco de los diálogos de paz con el ELN, no haya extraditado a los negociadores de esa guerrilla.

“Colombia registró su abstención en la votación de la resolución como una manifestación política de rechazo a la actitud hostil de Cuba hacia Colombia, la cual no se compadece con las buenas relaciones que se venían forjando desde años atrás entre los dos países”, justificó la Cancillería.

Por su puesto, la decisión ha generado todo tipo de críticas. Entre otras cosas se le cuestiona al Gobierno el incremento de la tensión con La Habana, que ha sido un aliado del país en temas trascendentales como el proceso de paz con la antigua guerrilla de las Farc, hoy partido político.

Sin embargo, para el experto en relaciones internacionales Sebastián Bitar Giraldo, la acción no tendrá una consecuencia directa inmediata en términos legales y políticos, pero es un guiño a Estados Unidos, país con el que el Gobierno quiere fortalecer las relaciones diplomáticas en este momento.

A juicio de Bitar, es una acción de bajo costo para el Gobierno colombiano, que ratifica ante el mundo que no tiene intención de mejorar las relaciones diplomáticas con Cuba, dejando claro que su prioridad es Estados Unidos, pese a no tener un distanciamiento con esta nación. Agrega que los cultivos de hoja de coca siguen en la mira del país norteamericano y por tanto existe vulnerabilidad en la diplomacia con Colombia.

“No hay una necesidad política del Gobierno de mantener esa tradición diplomática, al contrario, el Gobierno de Colombia tiene mucha presión del Gobierno de los Estados Unidos y, por lo tanto, cualquier cosa que pueda hacer para agradarlo, lo va a hacer. El gobierno Duque ha sido muy enfático en que no está de acuerdo con que Cuba mantenga a los líderes del ELN allá”, agrega el analista.

El experto señala que Duque considera que Cuba es contraria al interés de su agenda política y por lo tanto aprovechó que tuvo la oportunidad de mandar un mensaje en su contra, sin necesidad de irse al lado radical y quedar en el bando de Brasil, Israel y los Estados Unidos, que no tienen tanta legitimidad en este sentido. Lo preocupante, agrega, es que el Gobierno no ha tenido avances en política exterior.

Para el analista político Mauricio Jaramillo, el hecho simboliza un retroceso, porque tuerce la tradición de la política exterior colombiana, debido a que Cuba siempre fue aliada del país y de la paz cada vez que se le pidió ser acompañante o facilitador.

“Colombia hace un mal cálculo. Convierte su política exterior en un instrumento de defensa interna y de seguridad. Entramos en una etapa de aislamiento regional con una decisión muy difícil de justificar a la luz de la tradición diplomática colombiana”, agrega Jaramillo.

Sin embargo, tener a los exnegociadores de paz del ELN en su territorio no fue lo único que se le cuestionó a Cuba por parte del Gobierno. También lo calificó como una actitud hostil contra Colombia, expresada en el apoyo activo al ‘régimen tiránico y dictatorial de Nicolás Maduro’, que a juicio de la Cancillería, representa una amenaza a la seguridad nacional y regional.

Según el Gobierno, Cuba ha participado en intentos desestabilizadores a varios gobiernos de la región, tal y como fue denunciado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) en su comunicado de prensa del 16 de octubre pasado.

En este sentido, Jaramillo dice que no se le puede reclamar a la isla por tener buenas relaciones con Venezuela, porque también se tendría que cuestionar a Argentina, con el gobierno de Alberto Fernández cuando se posesione en diciembre, México, Bolivia y a los demás Estados que tengan relaciones diplomáticas con Maduro. Señala que es algo muy difícil de justificar para el Gobierno colombiano.

Así mismo, agrega que esta decisión implica que Colombia se aparta del contexto latinoamericano, que desde los años 90 ha defendido el principio de no injerencia. Desde que se inició esta tradición en 1992, el país siembre había votado en bloque con las naciones de América Latina, pidiendo el fin del embargo.

De esta manera, con 187 votos a favor de que se levante el bloqueo, que se le impuso a la isla en 1960, la ONU respaldó a Cuba en que dicha medida perjudica a la población civil y no le permite avanzar en el desarrollo económico. Solo Estados Unidos, Brasil e Israel se manifestaron en contra y Colombia junto a Ucrania, se abstuvieron.

Días previos a que se hiciera esta votación, y prediciendo el viraje en la posición de Colombia, varias organizaciones sociales y partidos le hicieron llegar una carta al presidente Duque, en la que le pedían no votar en contra de la resolución en la ONU.

Según la Cancillería, dar “refugio a terroristas colombianos confesos en territorio cubano, a pesar de las reiteradas solicitudes de que sean puestos a disposición de las autoridades colombianas para su sometimiento a las investigaciones y procesos judiciales correspondientes”, ha entorpecido las relaciones entre ambos países.

“Colombia reafirma la defensa de los principios rectores de su política exterior, como son el respeto a la soberanía, la no injerencia en los asuntos internos de otros países, el respeto a la independencia política y el cumplimiento irrestricto de las normas del derecho internacional. Es en virtud al apego a estos principios, y a la coherencia frente a los mismos, que Colombia está obligada a reconocer las realidades antes mencionadas”, manifestó Colombia.

Días previos, Cuba señaló que estaba analizando las solicitudes de extradición de Colombia, pero enfatizó que quería mantener buenas relaciones con el país.

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