Hidroituango: el primer año de una crisis sin precedentes

28 de abril de 2019 10:28 AM
Hidroituango: el primer año de una crisis sin precedentes
Cerca de un año de cumplirse la contingencia del proyecto Hidroituango, EPM avanza en su recuperación. (Colprensa - Sofía Toscano).

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La probabilidad de una avalancha de 250.000 metros cúbicos por segundo —tanto como el contenido de 6.000 piscinas olímpicas vertiendo cada minuto—, descendiendo en forma de una ola de 26 metros —la altura de un edificio de ocho pisos— generó la mayor evacuación preventiva de personas, hasta ese momento, en la historia de Colombia, superada solo por la emergencia invernal de Mocoa, Putumayo, ocurrida tres meses después.

El riesgo de que el agua del embalse sobrepasara la presa del proyecto Hidroituango desató una crisis en el Bajo Cauca antioqueño y, en menor intensidad, en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar. Todo porque el 28 de abril de 2018 empezó otro capítulo, el más difícil, en la historia del mayor proyecto hidroeléctrico del país que, a esa fecha, ya alcanzaba el 87 % de su construcción con cumplimento de cronograma.

Ese día se registró el taponamiento parcial de la Galería Auxiliar de Desviación (GAD), hecho que marcó el inicio de la actual contingencia.

En el momento de mayor tensión por la probabilidad de la avalancha bíblica —entre el 12 y el 24 de mayo de 2018— fueron evacuadas 17.184 personas aguas abajo de la presa (el 80 % de ellas ya retornaron, las demás reciben subsidios mensuales de arrendamiento hasta que se levante la alerta).

Ese número superó las órdenes de evacuación por las posibles erupciones de los volcanes Nevado del Ruiz (4.000 personas en enero de 2012) y Galeras (9.000 habitantes en diciembre de 2006) y la creación de 5.400 refugios en San Andrés y Providencia por el paso del huracán Otto, en noviembre de 2016.

Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo en el momento de la emergencia de Hidroituango, dijo que el protocolo de prevención funcionó con éxito, a pesar de la complejidad del plan implementado en la cuenca baja del Cauca.

“Fue una de las maniobras masivas de evacuación más grandes en un escenario real en Colombia. El sistema funcionó porque a la fecha no hay víctimas”, destacó.

El 12 de agosto, tres meses y medio después del colapso de la GAD en Ituango, una alerta temprana por una inminente creciente en Mocoa obligó a que 20.000 personas se trasladaran a puntos seguros en la capital de Putumayo.

¿Qué fue lo que pasó?

La GAD colapsó en un punto comprendido entre los 490 y 540 metros de longitud (tiene 2.300 metros). En este sitio, según un estudio técnico de la firma noruego-chilena Skava Consulting presentado el pasado 1 de marzo, se registraron esfuerzos mayores en la pared y piso exterior de la galería.

El túnel registró variaciones en los niveles del agua. Esta situación incrementó la presión del macizo rocoso y la remoción de los materiales del piso. En este momento se generó un efecto dominó y un punto de no retorno porque la erosión se propagó hacia la roca. Esta creció en la base del túnel y en la pared derecha hasta que la galería no soportó más y se generó una obstrucción parcial (28 de abril) y una definitiva (30 de abril).

La erosión de la roca en el piso del túnel, zona que no fue tratada adecuadamente debido a una deficiencia en el diseño, fue la causa de la obstrucción, según aseguró el estudio.

Daños y reparaciones

Doce días después del colapso de la GAD y, como única salida para que el agua no pasara por encima de la presa y generara la ola de 26 metros, EPM tomó la determinación de abrir las compuertas de captación hacia la casa de máquinas, corazón del proyecto porque en esas cavernas estarán alojados los ocho generadores que tendrá Hidroituango.

En el momento de la inundación (10 de mayo de 2018) estaban instalados equipos que no se pudieron retirar en la zona de los generadores uno, dos, tres y cuatro.

El primer generador, que iba a entrar en operación el 28 de noviembre pasado, tenía un avance del 86 %, mientras que el segundo generador estaba en un 60 %.

Durante 271 días —hasta el 5 de febrero de 2019— el río Cauca pasó por las cavernas del proyecto y produjo al menos tres afectaciones geológicas de gran dimensión. La de mayor envergadura fue una socavación (oquedad) de 80 metros de largo por 20 metros de ancho, entre los túneles uno y dos de captación. La presión del agua también derribó parte de la pared de la almenara norte y ocasionó dos derrumbes que obstaculizaron el acceso vial a casa de máquinas.

William Giraldo Jiménez, vicepresidente de Proyectos de Generación de Energía de EPM, indicó que la estabilización de las obras civiles subterráneas concluirían en agosto de 2020, momento en el que empezaría la instalación de los equipos de las unidades que generarían energía en el segundo semestre de 2021 y en 2022. Los sobrecostos por la contingencia, a la fecha, ascienden a $3,5 billones aunque EPM aclaró que podría variar dependiendo de las circunstancias de la obra.

Jorge Londoño De la Cuesta, gerente de EPM, afirmó que un año después de que la empresa viviera el momento más difícil en 64 años de vida institucional están en un punto cero para reconstruir la futura central. “Hemos avanzado en el sentido deseado pero no hemos llegado a puerto. Aún nos falta”, concluyó

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