Jaime Garzón: 20 años de un crimen que no termina de esclarecerse

13 de agosto de 2019 07:28 AM
Jaime Garzón: 20 años de un crimen que no termina de esclarecerse
Jaime Garzón. Archivo

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Cualquiera supondría que lo que más recuerda Marisol Garzón de su hermano es su sonora carcajada o su sonrisa de dientes desordenados, pero no, lo que más recuerda, sin duda, es su mano sosteniéndola, “él era dos años mayor que yo y siempre me llevaba de la mano, como mi mamita nos enseñó”.

También llega a su pensamiento la mirada crítica que Jaime Garzón tenía, nunca tragaba entero y se atrevía a decirlo públicamente: “La gente dice que Jaime era un humorista y yo insisto en que era un pedagogo, que entendió, como ninguno, el contexto en el que vivía el país, y pudo prever muchas de las cosas que ocurrirían después”.

Ya han pasado 20 años desde la madrugada en la que el periodista fue asesinado mientras se desplazaba a la emisora en la que trabajaba en Bogotá.

“Me van a matar, hasta mañana tengo plazo de vida”, le había dicho dos días antes a su maquilladora, al sentirse asediado por los paramilitares. Y así ocurrió.

¿Impunidad?

“En Colombia, la pregunta es: ¿quién nos va a matar?, ¿los guerrilleros, los paramilitares, los narcos o los políticos?”, dijo varias veces Garzón en los programas de televisión en los que se hizo famoso, y esa pregunta es la que ha rondado durante dos décadas en los escritorios de la Fiscalía: ¿Quién mató a Jaime Garzón?

En sendos expedientes de la justicia puede conocerse que José Miguel Narváez, exdirector del DAS, condenado a 26 años de prisión en primera y segunda instancia, le sugirió a Carlos Castaño que lo matara, y se acusa al coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, hoy en juicio, de haber entregado información a los paramilitares sobre los movimientos del comunicador, pero muchos detalles no se han resuelto.

Claudia Julieta Duque, la periodista que más ha investigado el caso de Garzón, cuyo trabajo le costó torturas del DAS, asegura que aún no se ha esclarecido la motivación de los asesinos ni quién estuvo por encima de Narváez para determinar el crimen.

Lea aquí: Tribunal redujo condena a exdirector del DAS por homicidio de Jaime Garzón

Y según el abogado de la familia Garzón, Sebastián Escobar, “el rol de Narváez en el homicidio de Jaime Garzón fue servir de intermediario entre algunos sectores de la Fuerza Pública, particularmente del Ejército, y los grupos paramilitares que fueron los que finalmente ejecutaron este crimen, y todavía existen inquietudes y dudas de quiénes son esas personas de altos sectores del Ejército que estuvieron detrás”.

Tampoco se ha avanzado en establecer por qué y bajo cuáles órdenes la Fiscalía enredó el caso, acusando y encarcelando a dos personas que resultaron inocentes (Juan Pablo Ortiz Agudelo y Edilberto Antonio Sierra Ayala) y fabricando testigos y pruebas que desviaron la investigación.

Duque recuerda que el Juez Séptimo Especializado de Bogotá, en marzo de 2004, ordenó investigar a los diez funcionarios del DAS implicados en el entramado corrupto que facilitó la desviación de las pesquisas; sin embargo, solo hasta el 2014 la Fiscalía abrió indagación en contra de Emiro Rojas Granados, pero aún no lo ha vinculado al proceso.

Además, la entonces Dirección Nacional de Análisis y Contexto de la Fiscalía ordenó en 2014 abrir investigación en contra de los funcionarios que desviaron el caso, pero hasta ahora no ha ocurrido nada. “Terminó siendo un mensaje político y no una orden judicial”, anota Duque.

Y en 2012 la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, en la formulación de cargos contra Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “don Berna”, pidió a la Fiscalía investigar a los generales retirados Jorge Enrique Mora Rangel y Harold Bedoya (Q.E.P.D) por este crimen, pero no fueron llamados.

Al final de cuentas, hay solo dos personas condenadas, por un crimen que cometieron muchas, afirman Escobar y Duque.

¿Delito de lesa humanidad?

El 27 de julio de 2016 un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación declaró como delito de lesa humanidad el homicidio de Garzón, con lo cual la acción penal no prescribiría pasados los 20 años. Sin embargo, es una decisión con la que no han estado de acuerdo ni el juez ni el magistrado que condenaron a Narváez en primera y segunda instancia, ambos consideraron que el ente acusador no pudo comprobar que el crimen esté relacionado con una política o un plan de exterminio en contra de un grupo.

Para el abogado Escobar el asunto es muy claro: “Este no fue un hecho aislado, a Jaime lo mataron por su talante de periodista crítico, pero también por su labor humanitaria con la Gobernación de Cundinamarca, particularmente, apoyando algunas labores para la liberación de secuestrados de la vía al Llano por parte de las Farc y atentaron en su contra debido a la naturaleza de esa actividad y de lo que representaba él mismo”.

Lea aquí: Caso de homicidio de Jaime Garzón, en vilo por competencia judicial

E insiste en que el modus operandi de este asesinato coincide con el de otros defensores de derechos humanos que se dieron por esos años, como los de Jesús María Valle, Elsa Alvarado, Mario Calderón y Eduardo Umaña.

“Participación de la inteligencia militar, unas personas que entregaban la información a las Autodefensas para que ejecutaran los crímenes a través de la banda ‘La Terraza’, que era el brazo armado para este tipo de magnicidios”, relata el apoderado de la familia.

Con la decisión de los jueces, los términos para los procesos contra Narváez y contra el coronel (r) Plazas Acevedo, prescribirán 10 años después de que hubieran sido llamados a juicio, es decir, contra Narváez la prescripción se dará el 21 de agosto de 2021 y contra Plazas Acevedo en julio de 2024, aunque para este último están congelados los términos mientras la Jurisdicción Especial para la Paz decide acerca de su sometimiento.

Para los demás implicados que no han sido llamados a juicio, la investigación no precluye, ya que se aplica la declaratoria de delito de lesa humanidad de la Fiscalía.

Frente al lento andar de la justicia colombiana, por no llamarlo impunidad, Marisol Garzón se encomienda a la justicia divina, aunque sigue clamando porque también la haya en la tierra.

Sabe que los responsables tendrán que pagar, porque ella perdió un hermano, pero “Colombia perdió la posibilidad de mirarse al espejo, de leerse de una forma crítica. Colombia perdió una voz inteligente y lúcida que en medio de risas nos mostró cómo éramos” .

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