Lo que dejó la ‘marcha por los héroes’ que se cumplió este domingo

20 de enero de 2019 06:38 PM
Lo que dejó la ‘marcha por los héroes’ que se cumplió este domingo
En la Escuela General Santander, también se reunieron familiares de las víctimas del atentado, policías y demás personas que se solidarizaron.//COLPRENSA

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Fueron cinco rosarios completos. Uno por cada media hora que pasaba los que se alcanzaron a rezar en cuatro horas y media de marcha en contra del terrorismo. Cinco oraciones en voz de Carmen Cortes, como muestra de agradecimiento y honor a los 20 jóvenes que este jueves perdieron la vida en un atentado en manos del ELN a la Escuela General Santander en Bogotá.

Con 74 años, esta mujer caminó al lado de las tantas madres que han perdido a sus hijos por una guerra que, en sus palabras, es ‘sin sentido’, pero que se lleva lo más valioso del mundo: la vida y que este domingo llevó a que cientos de personas se aglomeraran a las calles del país exigiendo paz.

Tres kilómetros son los que separan al Parque Nacional de la Plaza de Bolívar, sitios de inicio y fin de la “Marcha por Nuestros Héroes”. Corredor tradicionalmente invadido por el deporte, pero que hoy fue cubierto por una mancha blanca con banderas de amarillo, azul y rojo. Un rojo que desde el pasado hace alusión a la sangre de los inocentes y que vuelve a ser recordado por este ante un sorpresivo acto hiriente de la paz.

Luto, tristeza, miedo, impotencia, dolor, rabia y rencor son los sentimientos que se palparon durante la marcha. Un cielo nublado y con niebla en los cerros de la capital fue lo que también acompañó al multitudinario rechazo, calando así el frío desde los que estuvieron desde las 8:00 a.m., una situación controlada por los cerca de 20 carros de aromática de yerbas que hicieron presencia en el sitio, algunos con fotografías de los jóvenes cadetes hoy conmemorados. A la espera del inicio de la marcha, Carmen ya oraba en silencio su primer rosario.

“Siento un dolor muy inmenso en mi corazón porque murieron unas criaturas inocentes. Eran unos niños que no debían nada, que no habían hecho nada malo, solamente se querían preparar para servir a nuestro país y protegernos a los colombianos. Solo pido al de arriba que por favor ilumine las mentes y los corazones de este puñado de hombres que le están haciendo tanto daño a nuestro país. Oro también por ellos para que cambien su forma de actuar porque con hacer la guerra no van a encontrar la paz”, expresó con ojos llorosos Carmen, tras terminar un último Dios te salve María.

Junto a esta mujer y sin saberlo también marchaban familias víctimas de los jóvenes que fallecieron. Una gran pancarta azul se levantaba por el aire con el nombre de Juan Esteban Marulanda, una muestra de su familia que indicara que él está presente y que su nombre no debe ser olvidado.

Fueron 539,6 kilómetros los que la familia del cadete Juan Esteban recorrió por aire desde Medellín hasta Bogotá para estar con su “héroe” caído, que con 19 años soñaba con ser carabinero, igual que su padre.

“De cierta manera reconforta el hecho de saber que hay mucha gente en contra de estas condiciones. Colombia no tiene por qué pasar por esto, hoy somos nosotros y mañana serán otros si esto no cambia. Nadie quiere poner la cota de su hijo o familiar porque es el costo más alto de la guerra. El conflicto lo único que nos dejó fue estar llenos de rabia, rencor, impotencia, dañados emocionalmente, no queremos más violencia. Es mi hermano el que hoy, no solo nosotros, sino el país completo lloramos. Somos su familia y teníamos que estar con él”, narró Jonathan Marulanda, hermano mayor de Juan Esteban.

De fondo, dos trompetas acompañaban los mensajes que a gritos entonaba el país con “más diálogo y menos armas para la paz”. Dos trompetas que con un minuto de silencio acompañaron un sentido adiós desde la capital de la República a los policías fallecidos, a los del pasado y a los de hoy.

El “Toque de silencio” hizo vibrar la Plaza de Bolívar y con su estremecimiento pañuelos blancos fueron alzados mientras lágrimas corrían por mejillas que momentos antes habían sido pintadas con verde y blanco por Policías en muestra de unión. La mañana de este domingo las tradicionales palomas de este lugar histórico decidieron emprender vuelo y dar paso a la multitud que las invadía.

“Antes era las FARC y ahora el ELN. Las heridas no han cerrado del todo y con lo de este jueves se abrieron a carne viva. Salí a marchar porque es un deber patriótico. Es el mismo dolor que sentimos todos hoy, hermanos nuestros han caído en medio de la guerra. Esta marcha clama al unisonó que cese de una vez por todas el conflicto, el país ya no aguanta más. Son muchas décadas de violencia, no solo para la Policía Nacional sino para todo el mundo, hoy la angustia vuelve a reinar por no saber qué pasará mañana”, expresó con voz sentida el Sargento mayor de comando del Ejército Nacional, Orlando Cadena, quien, en muletas, como consecuencia de una enfermedad, daba pasos lentos pero firmes para cumplir el recorrido.

Justo en ese instante, las críticas de días anteriores a la marcha que la tildaban de política se disiparon cuando por una misma calle pisaron los zapatos del presidente Iván Duque, los del expresidente Juan Manuel Santos y los de líderes de partidos políticos como el Centro Democrático, la Alianza Verde y el Polo.

“Nosotros todos tenemos dolor, tenemos el corazón arrugado, pero también tenemos el deseo de honrar a nuestros héroes. Honrar su memoria significa rechazar la violencia, rechazar el terrorismo y unirnos como país”, manifestó el jefe de Estado en medio de la marcha y en compañía de su esposa María Juliana Ruíz.

Un kilómetro más atrás caminaba el expresidente Juan Manuel Santos en compañía de su familia, quien se mostró complacido con la unión del país sin importar la condición social.

A la par del “mar” de gente que se mezcló al unisonó con los líderes políticos del país, una silla de ruedas era llevada por un hombre de edad, quien a punta de cinta de papel pegó dos palos de escoba y tres afiches donde rezaba:

“Desde el cielo 20 héroes de la patria van a proteger a 48 millones de colombianos de los actos de terrorismo. Basta ya, basta ya, cobardes”.

El autor de esta muestra de solidaridad era Luis Eduardo Olarte, un asistente más a la marcha y amigo de víctimas del secuestro, y quien expresó que cuando escucho el jueves pasado del atentado tuvo que pellizcarse porque creyó que todo era un sueño del pasado.

“Mi señora madre me enseñó a ser un ser solidario. Hoy repudio el acto que se cometió, el terminar con esos muchachos que hasta ahora estaban empezando a vivir. No más secuestros, no más familiares muriendo de pena moral por la pérdida de un hijo en manos de la guerra. Cuando el jueves escuche lo de la bomba creí que estaba soñando, me pellizque y vi que todo era real, fue como volver al pasado de nuevo y que el llanto quebrara la esperanza y tranquilidad de paz con la que estábamos”, comentó.

Carteles como los de Luis Eduardo Olarte fueron quedando uno a uno en el piso de la Plaza de Bolívar como un tapete. Adentro, y fuera del ambiente de este lugar una misa en honor a los cadetes fue celebrada en la catedral Primada de Bogotá. Con rosarios, pañuelos y flores blancas los colombianos dijeron una vez más no al terrorismo. Con abrazos y un “Dios los proteja” los Policías fueron honrados por su labor.

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