Colombia


Los más y los menos de la reforma electoral que se ‘cocina’ en el Congreso

En medio de cuestionamientos a varias propuestas y un amplio consenso político, avanza la aprobación del nuevo Código Electoral.

COLPRENSA

06 de noviembre de 2020 10:00 PM

El cierre de la legislatura que está a menos de cinco semanas mostrará que éste fue un semestre más en el que las grandes reformas no se tramitaron en el Congreso de la República, entre ella la reforma política, que a falta de un proyecto tuvo dos que se radicaron en julio pasado, pero que ante la falta de apoyo se hundieron.

Sin embargo, la que si parece que logrará convertirse en ley será la que le da vida al nuevo Código Electoral, tal vez el único proyecto que a lo largo de estos dos años es el que más concertación ha sumado, no sólo en todos los partidos sino también con el Gobierno Nacional, la Corte Suprema, que acogieron un esfuerzo de modernización normativa construido por el registrador Alexander Vega.

El proyecto se tramita con mensaje de urgencia que envió el presidente de la República, Iván Duque Márquez, lo cual ayudó a que las Comisiones Primeras de Senado y Cámara lo estén discutiendo de forma conjunta. Hasta el momento ya se ha aprobado más de la mitad, pero le quedan por discutir los artículos medulares de la reforma.

Ha sido tal el interés de la reforma, que los ponentes han tenido que estudiar más de 1000 proposiciones de modificación, entre ellos la incorporación de nuevo artículos.

En el paquete de los pendientes para la votación, que retomarán las comisiones la próxima semana, está lo referente a la cuota de género, es decir, la propuesta que busca que la participación de la mujer en las justas electorales sea notoria en cuanto a listas se refiere. En ese sentido, hay varias propuestas que van desde que sea un 30 %, 40 % y hasta el 50 % de las listas.

Álgida se espera que sea la discusión de las modalidades de voto, esto porque el proyecto original incorporó cuatro formas para que en Colombia, en lo corrido de los próximos seis años, se puedan aplicar. El proyecto plantea dos formas de voto, la presencial y el voto remoto.

En el presencial se tiene el voto mixto, el manual, mientras que en el remoto se tiene el electrónico y el manual, pero de forma remota. De la misma forma, se prevé dejar de una vez aprobado el voto anticipado en la legislación colombiana.

El modelo de voto remoto es en donde más están centradas la mayoría de preocupaciones es las modalidades remotas, esto porque en concepto de bancadas como la oposición no se tiene la seguridad completa de que el voto sea alterado.

La reforma, en lo aprobado hasta ahora, negó la posibilidad de que se crearan al interior del Consejo Nacional Electoral unas seccionales regionales, pero sí mantuvo la propuesta del Registrador Nacional, de que se tengan a nivel departamental dos registradores delegados. A solicitud de la bancada de las Farc, se aprobó que uno de esos cargos corresponda a una mujer, propuesta que ya se abrió paso para que sea acogida en las plenarias.

De la misma forma, en esta reforma se incluye todo lo referente a la normatividad relacionada sobre el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Gustavo Petro, cuando fue alcalde de Bogotá y fue destituido de forma irregular. La corrección que se ordenó incorporar a la normatividad para evitar casos futuros ya fue aprobada en la discusión de las comisiones primeras, y por eso se espera que también en las plenarias sea reconfirmado.

Esta ley igualmente incorporará reformas en materia de encuestas, tanto en la forma de su realización, las firmas que podrán realizarlas, las sanciones para cerrar la puerta a las llamadas encuestadoras de garaje y una novedad es que el CNE tendría más mecanismos sancionatorios a las mismas. Se propondrá además que las encuestas se puedan publicar hasta 48 horas antes de las elecciones y no una semana, como sucede en la actualidad.

Tampoco está fácil por ahora que sean aprobadas unas facultades especiales que se proponen otorgar al Presidente de la República, esto con el fin de poder lograr un nuevo escalafón salarial en la Registraduría Nacional, que implica más presupuesto para la entidad.

La reforma plantea unas nuevas disposiciones con respecto al mecanismo del escrutinio, esto con el fin de evitar el llamado cambiazo de los votos entre la mesa de votación y el escrutinio como tal. De esa forma se espera que no vuelva a pasar casos como el del Partido Mira, al cual en una elección le robaron tres curules en el Senado.

A la discusión se volverá a llevar lo referente a la escisión de los partidos, punto que se había retirado de la ponencia en un momento inicial, pero se retomará para la discusión del lunes. Esto lo que busca es que los partidos permitan dividirse para así dejar que algunos de sus militantes se puedan retirar sin tener sanción alguna.

Un tema que ha suscitado mucha discusión es el referente al software que se tenga para los procesos eleccionarios en el país en todas sus justas. Al respecto, la directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios, sostuvo que este es un asunto que se debe construir confianza.

“El problema no es la tecnología, el problema es que en la disputa del poder todos los actores tienen que tener confianza, eso incluye candidatos, partidos políticos, autoridades y la ciudadanía, acá pareciera que ya se están decidiendo o incluso hay decididas unas tecnologías, y la única responsabilidad de eso recae en el Registraduría, todo en los procesos electorales tiene que ser negociado, esa es la base de la confianza”.

La discusión se retomará el próximo lunes para acabar de votar 39 artículos, 35 más nuevos que se presentaron y de ser aprobados, el proyecto pasará a las plenarias de Senado y la Cámara antes de finalizar noviembre, con lo cual la ley quedaría sancionada en diciembre para así pasar al control de la Corte Constitucional.

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