Colombia


Los retos de la ley de víctimas en Colombia

El exministro Juan Fernando Cristo, la exdirectora de la Unidad para las Víctimas, Paula Gaviria y la exalta Consejera para los Derechos de las Víctimas de la Alcaldía de Bogotá, Ana Teresa Bernal, hablan sobre la ley de víctimas.

COLPRENSA

10 de junio de 2021 08:21 AM

El exministro Juan Fernando Cristo, la exdirectora de la Unidad para las Víctimas, Paula Gaviria y la exalta Consejera para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Ana Teresa Bernal, hablan sobre la implementación de la ley de víctimas y el futuro de esta iniciativa.

Juan Fernando Cristo

- ¿En qué cree que cambió el país al tomar la decisión de reparar a las víctimas?

La ley de víctimas sin lugar a dudas ha sido la ley más importante aprobada por el Congreso desde la constitución del 91 y cambió totalmente la concepción de la sociedad y el estado colombiano frente a las víctimas del conflicto, hasta antes de la ley de víctimas quienes habían padecido el conflicto eran ciudadanos de quinta categoría sin reconocimiento, sin dignidad y sin derecho.

Después de la aprobación de la ley hoy las víctimas, que son más de 20 millones de compatriotas, tienen derechos, instrumentos legales para exigirlos, son visibilizados por la sociedad y comenzaron a jugar un papel muy importante en el desarrollo del país en las mesas de participación de víctimas, en sus voces en los acuerdos de paz, de una visibilidad en los medios de comunicación las víctimas tienen nombres y apellido que antes no lo tenían. En la medida que la ley de víctimas fue la cuota inicial del acuerdo de paz con las Farc sin duda es una de esas leyes que han tenido un impacto positivo en la ciudadanía y real que no se han quedado en el papel y eso es un cambio fundamental en el país.

- ¿De qué le han servido a las víctimas estos 10 años de la ley?

Pasaron de ser objeto de limosna de unos mercados por parte de cualquier agencia del estado a tener derechos, pasaron a tener participación ciudadana luchando por los derechos contemplados en la ley. De manera concreta hoy en día Colombia es el país en el mundo que más víctimas ha reconocido y reparado, más de 1 millón de víctimas indemnizadas, más de medio millón de hectáreas restituidas, miles de víctimas que han tenido acceso a la educación superior, proyectos productivos de las víctimas, la cobertura en salud, el acceso a la vivienda, más de 70 mil tuvieron acceso a las viviendas gratuitas, una serie de decisiones concretas que han cambiado la vida de millones de compatriotas.

Además, a través del Centro de Memoria Histórica se logró una reparación simbólica, un derecho a la verdad, y a la satisfacción. La ley después de 10 años y de una inversión que no ha hecho ningún estado en el mundo de más de 80 billones de pesos y de la creación de tres entidades concretas es una ley con resultados concretos. Obviamente nos falta muchísimo porque estamos hablando de casi 20% de la población colombiana, un desafío enorme.

- Después de 10 años, se ha indemnizado a menos del 20% de las víctimas, ¿cree que la ley pecó por ambiciosa?

Ninguna ley puede pecar por ambiciosa, ningún estado se podría quedar cruzado de brazos frente al desconocimiento a las víctimas, es cierto que hubo un fallo de la Corte que amplió la obligación de la indemnización a las víctimas que la ley no la contemplaba y eso produjo que se necesitara más recursos y una acción del estado mucho más grande. Un propósito de una sociedad como la colombiana debe ser permanente para llegar a la meta de reparar a todas las víctimas del conflicto.

La reparación no se puede reducir a la indemnización económica ahí hay una equivocación en el enfoque, el concepto de reparación integral va más allá de la indemnización económica, hay víctimas que han venido recibiendo asistencia humanitaria, que se han sentido reparadas sobre los informes del Centro de Memoria Histórica, que han podido retornar, hay procesos de reparación colectiva. Todas estas medidas son las que conforman la reparación integral que van mucho más allá de una indemnización económica individual.

Paula Gaviria

- Después de 10 años, se ha indemnizado a menos del 20% de las víctimas, ¿cree que la ley pecó por ambiciosa?

La ley yo no diría que pecó por ambiciosa debía ser así por la magnitud del problema, tal vez lo que faltó fueron una proyecciones más realistas porque el universo de víctimas en el Compes que se hizo en su momento la proyección no era superior a los 7 millones, la tendencia se pensó que se iba a estabilizar pero nunca se pensó que tantas personas se fueran a acercar al Estado a contar sus casos, es decir se sobrepasó el número de víctimas proyectadas.

Por otro lado la ley de víctimas estableció que las víctimas de desplazamiento, que son el 82% del universo total de víctimas, debían recibir su indemnización por unas vías no monetarias, a través de subsidios y compensaciones y la Corte decidió que por derecho a la igualdad también debían ser indemnizadas. En el cálculo que tenía el Estado con esa decisión de la corte cambió la proyección y no había en el marco fiscal la posibilidad de ampliar la proyección de recursos que se tenía porque ya se habían definido unos recursos bastante altos.

No creo que pecara por ambiciosa debía hacerlo pero las proyecciones la planeación debieron ajustarse para responder al desafío y poderle decir a las víctimas los 10 años no son suficientes para la prórroga de la ley. El mismo Estado dijo que el tiempo no alcanza, en el debate del Congreso se dijo que para poder reparar a todas las víctimas se requieren mínimamente 30 años el congreso decide ampliarla por 10 más.

Pero si en el próximo Conpes de política pública donde tiene que pensarse las mesas proyectarlas y definir los recursos deberá preguntarse si puede lograr la meta en otros 10 años y tendrá que decirle a las víctimas que se va a tardar un poco más y eso hace parte de la transparencia los procesos normales administrativos de reparación en donde el estado puede prepararse y articular otras respuestas que no sean necesariamente la parte monetaria.

Aquí hay también un componente psicológico, ayudar a buscar a los desaparecidos, acompañar a las víctimas de violencia sexual.

- En materia de tierras, a pesar de que se han emitido muchos fallos de restitución, son pocas las tierras que se han entregado efectivamente. ¿Qué falló en esa materia?

Puede parecer poco según los cálculos de algunas organizaciones pero en términos históricos comparado con procesos que pretendían mostrar avances en justicia restitutiva los avances son significativos 400 mil hectáreas son al rededor de 6 mil sentencias y acordémonos que es un proceso mixto en el que la unidad de tierras es una unidad administrativa, recibe las demandas y presenta las demandas ante los jueces de restitución en ese proceso hay evaluaciones que hace la unida y luego es a competencia del juez a resolver esa sentencia.

Lo que entiendo es que hay unas proyecciones y otro número de hectáreas importantes que todavía están por presentarse pero estaríamos casi cumpliendo en cuanto a la parte administrativa las demandas que han llegado, puede ser que haya todavía personas con derecho pero no se han atrevido a hacer los reclamos, y esta es una de las barreras de la unidad, es que hay zonas del país, este es un proceso que requiere confianza hay zonas en las que no se ha podido avanzar en el proceso. En general a los resultados de lo que había que hacer y lo que está haciendo los resultados no son desalentadores. La unidad además tiene una ruta colectiva que ha producido cerca de 20 sentencias donde está en proceso de entregarse al menos 226 mil hectáreas de las muchas más, casi 3 millones proyectadas, que serían las que tendrían derecho las comunidades afro e indígenas.

Ana Teresa Bernal

- ¿Cree que la voluntad del Estado de reparar a las víctimas se mantiene después de 10 años?

Yo creo que la voluntad no ha aumentado, ha disminuido. La más clara demostración es que el gobierno quiso anular la decisión tomada por el Acuerdo de paz que era entregarle curules a las víctimas. Eso demuestra que no hay voluntad con las víctimas y tampoco hay una voluntad con ellas cuando todos los días vemos víctimas en el contexto actual, el incumplimiento de los acuerdos y de muchas condiciones que han sido reclamadas por la sociedad en su conjunto o por muchos sectores, eso demuestra que no hay una voluntad, ni una vocación de atender a las víctimas y de repararla de manera expedita, esto se va alargando en el tiempo y es muy difícil que se logre una reparación integral de todas las víctimas porque no hay voluntad suficiente.