Medellín


Fitch baja la calificación de EPM debido a “intervención” de Medellín

¿La razón? La calificadora asegura que la rebaja se da en la medida en que “se incrementó la intervención del dueño de EPM, la ciudad de Medellín, en el manejo de la compañía.

COLPRENSA

13 de agosto de 2020 07:05 PM

La decisión de la Alcaldía de Daniel Quintero sobre el proceso jurídico con Hidroituango ya le constó una reducción en su calificación por la firma de riesgos Fitch Ratings, de BBB- a ‘BBB’ y mantiene la perspectiva negativa.

¿La razón? La calificadora asegura que la rebaja se da en la medida en que “se incrementó la intervención del dueño de EPM, la ciudad de Medellín, en el manejo de la compañía, lo que representa un deterioro de los controles del gobierno corporativo en la compañía. Fitch cree que las acciones recientes tomadas por la compañía son contrarias la Acuerdo de Gobierno firmado el 13 de abril de 2007, entre la ciudad de Medellín y la gerencia de EPM, en el que el Gobierno acordó respetar la autonomía de EPM como una empresa industrial y comercial del estado y de actuar exclusivamente a través de la junta directiva”. Lea: Reacciones tras renuncia de la junta directiva de EPM

En la misma comunicación Fitch reseñó la renuncia de los miembros independientes de la junta directiva, después de que el alcalde Daniel Quintero ordenara a la compañía tomar acciones sin la aprobación de la junta directiva. En este punto, reseñó la intención de que “EPM expandiera sus operaciones más allá de la proveeduría de servicios públicos, para incluir servicios turísticos, nuevas tecnologías, infraestructura, puentes, túneles y otros ítems. Además del inicio de una demanda por 9,9 billones de pesos contra los contratistas, supervisores, compañías de seguros” en el proyecto hidroeléctrico, sin consultar a la junta directiva.

Por ahora, esta decisión y “la calificación refleja que el riesgo de la compañía es bajo debido a su diversificación y su utilidad como proveedor”. Además valora que EPM es líder en la generación de energía y sus eslabones de transmisión y generación, en Colombia, así como negocios de agua, distribución de gas, y disposición de residuos sólidos. También, es reflejo de un buen estado crediticio “que está soportado en un apalancamiento históricamente moderado y protegido, una cibertura saludable de los intereses y una adecuada posición de liquidez”.

Pone un punto importante en la mira que es cómo esta calificación “también reflejan la estrategia de crecimiento, algo agresiva de la compañía, y la exposición al riesgo regulatorio, que es bajo”.

Sobre la perspectiva negativa, aseguró la calificadora, que la posición de la empresa “continúa reflejando incertiumbre”, por las condiciones del proyecto desde abril de 2018 y el costo final del proyecto.