La condena de “Tom”, el jefe de “la Oficina”, es inminente

01 de noviembre de 2018 05:29 PM

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Juan Carlos Mesa Vallejo, alias “Tom” o “Carlos Chata”, cabecilla de las organizaciones criminales “la Oficina” y “los Chatas”, aceptó ante un juez los cargos que le endilgaba la Fiscalía.

Sucedió este miércoles, en una audiencia ante el Juzgado Quinto Penal Especializado de Medellín, en una diligencia en la cual participó vía teleconferencia, pues continúa preso en la cárcel La Picota de Bogotá.

Según fuentes judiciales, Mesa Vallejo reconoció su responsabilidad por cuatro cargos: 1). concierto para delinquir, ligado a su jefatura en las citadas bandas; 2). lavado de activos, porque el día de su captura le decomisaron 14.000 dólares, 97’600.000 pesos y joyas valoradas en más de $10 millones, de origen ilícito; 3). porte ilegal de armas de fuego, por la incautación de tres pistolas; y 4). uso de documento público falso, por portar una cédula fraudulenta.

Claudia Carrasquilla, directora de Fiscalías contra la Criminalidad Organizada, indicó que la pena a imponer sería de 14 a 16 años de prisión. El juez cuenta con un mes para elaborar el fallo.

La desgracia de los comensales

“Tom” fue capturado por la Policía el 9 de diciembre del año pasado, cuando festejaba su cumpleaños con familiares, amigos y compinches en una cabaña de El Peñol, Antioquia.

En el operativo también fueron arrestados sus lugartenientes Wálter León Varela Loiza (“Basura”), Jhon Mario Lopera Pineda y Marlon Arley Mejía Araque (“Mono Marlon”), pero este último fue dejado en libertad posteriormente, pues no había orden de arresto en su contra y portaba una dosis mínima de marihuana.

En el allanamiento sorprendieron a tres pesos pesados del crimen organizado, que tampoco fueron detenidos en ese momento, aunque luego afrontaron adversidades. Uno de ellos fue John Jairo Velásquez Vásquez (“Popeye”), el antiguo sicario del cartel de Medellín, a quien le cayó la justicia el siguiente 25 de mayo.

La Fiscalía lo procesó por extorsión agravada y concierto para delinquir agravado, por su supuesta participación en el cobro de una deuda del narcotráfico; y también por amenazas e instigación para delinquir, debido a unas intimidaciones proferidas por la red social Twitter contra el entonces candidato presidencial Gustavo Petro y sus seguidores.

El segundo pez gordo que celebraba con “Tom” fue Luis Fernando Castaño Alzate, alias “Botija” o “la Firma”, un jefe financiero de “la Oficina” que había regresado a Colombia en 2016, tras pagar una pena por narcotráfico en EE.UU. Tampoco salió airoso, pues la misma organización ordenó su asesinato un mes y medio después (enero 22), en una vía de El Poblado.

El tercero fue Iván Darío Suárez Muñoz (“Iván” o “Barbas”), quien también estuvo preso en EE.UU. y volvió al país en 2013. Durante los últimos años logró conservar un bajo perfil, mas su invitación a la fiesta de “Tom” revivió la curiosidad de las autoridades en su contra.

Ahora la Policía sospecha que está implicado, presuntamente, en redes de microtráfico de drogas en el Valle de Aburrá, y la Alcaldía de Medellín ofreció hasta $50 millones de recompensa por información que lleve a su captura.

Lo ronda la extradición

El gobierno de EE.UU., que había asignado una recompensa de 2 millones de dólares en contra de “Tom”, está recopilando información para solicitar su extradición. En ese esfuerzo lo apoyan la Fiscalía y la Policía de Colombia, pues el presidente Iván Duque manifestó su deseo de autorizar el pedido internacional.

Entretanto, Mesa Vallejo trata de frenar esa situación. La estrategia ha sido unirse con otros jefes de la mafia del Valle de Aburrá para ofrecerse como gestores de paz de un eventual desarme de bandas en la capital antioqueña, y así obtener beneficios jurídicos, entre ellos la no extradición.

Desde 2017 han enviado cartas a la Casa de Nariño y a los medios de comunicación, solicitando un acuerdo de sometimiento a la justicia. Las misivas son firmadas por “Tom”, “Carlos Pesebre”, “Douglas”, “Beto” y “Diego Chamizo”, entre otros, pero el Gobierno no se ha pronunciado.

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