“No vamos a dejar que el chulo se coma la paloma de la paz”

26 de marzo de 2016 08:27 AM

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Luis Eduardo Garzón ya tiene claro qué no hará durante el tiempo en que siga como ministro del Trabajo: usar el amplio, moderno y cómodo escritorio que tiene en su oficina. Dice que prefiere la mesa con diez o más sillas en donde toma sus decisiones, tras analizarlas con su equipo de trabajo.

Ese trabajo analítico lo llevó en los últimos meses a ser un Garzón distinto al que conoce el país, más callado y reservándose para sí las opiniones. Pero en esta entrevista con COLPRENSA, volvió a ser el de las frases críticas, el que habla sin tapujos y, como lo hace acá, defiende a rabiar el proceso de paz y la tarea general del presidente Juan Manuel Santos.

En su ‘destapada’ reconoce que la meta de desempleo no se alcanzará en 2016, que al proceso de paz con el ELN lo que le hace falta es confianza de las partes y que a Germán Vargas Lleras le conviene el proceso de paz.

- ¿Con el panorama económico tan complejo, sigue siendo optimista con la meta del desempleo?
Hay que sincerarnos, las expectativas de empleo estaban hechas con 4,8 % de crecimiento para este año, según el plan de desarrollo. Optimistas estamos hablando de 3 %, luego la expectativa en desempleo no es la misma. No se puede hablar de que este año vamos a llegar al 8,5 %, soy optimista trabajando, sino pasa nada extraordinario  con las cinco estrategias que tenemos, podemos llegar a un indicador de 9,1 %.

- ¿Cuáles son esas cinco estrategias de las que habla?
Colombia en construcción, con todas las obras que se ejecutan; posconflicto, que incluye los 18 proyectos que tiene el ministro de Rafael Pardo; empleo juvenil, cuya ley ya va avanzando en el Congreso; el acuerdo con alcaldías, como por ejemplo la de Bogotá, que tienen plata y tenían déficit en política de construcción, y el tema de la formación para el empleo, en lo que el SENA ha hecho un extraordinario trabajo de formación.

- Pero sincerándonos, pareciera que de esas cinco, solo funcionan la Colombia en construcción y la de las obras de los alcaldes, porque el posconflicto y los otros son inciertos aún…
El posconflicto tiene 18 proyectos y estamos trabajando de tal manera que tan pronto se firme, comiencen. Del trabajo juvenil aspiramos a que en mayo ya esté lista la ley y tengamos una línea de acción, como por ejemplo que quede en firme el retiro de la exigencia de la libreta militar y la política del emprendimiento, iniciativas para que los jóvenes puedan ser empleados sin tanto retén como hoy.

- ¿Cómo le apuestan a empleo juvenil cuando ya incumplieron el plan de generar 40 mil empleos?
Es cierto, generamos una expectativa de los 40 mil y encontramos problemas para su aplicación, no porque la gente no quiera que haya ese tipo de proyectos, sino por falta de claridad con las cajas de compensación, lo que ya está superado. En empleo juvenil también vamos a tener la posibilidad de formalización, si logramos evitar que la libreta militar sea un condicionamiento, estaremos hablando de 570 mil personas que se van a formalizar.

- ¿Cómo mostrar que la formalización sí es una realidad y no sólo un anuncio en cifras del DANE y del Mintrabajo?
No estoy tomando la cifra del DANE; vuelvo a las cajas de compensación, el indicador nos muestra que dos de cada tres empleos tienen seguridad social, esas son señales de que sí hemos avanzado. No cuestiono para nada las cifras del DANE, pero tenemos dos cifras que afirman esta línea, es evidente que la informalidad es un déficit en Colombia, sobre todo por el campo, pero hemos mejorado en áreas metropolitanas. En el campo estamos en 88 % de informalidad, eso lo tenemos que resolver.

- ¿Va a presentar o no el gobierno nacional la reforma pensional?
Estoy oyendo propuestas. Eso debe ser concertado, no llevo al Congreso una propuesta de la reforma pensional, sino está concertada. Hay propuestas del BID, de la OCDE, de Asocajas, de Asofondos, el pliego de las centrales puso la defensa de la prima media, vamos a recoger eso y que la comisión de concertación evalúe.

- ¿El país sí puede llegar a concertar a un mismo tiempo el posconflicto, la reforma tributaria estructural y la pensional?
Si me lo plantea hoy, lo veo difícil, pero no voy a dejar de poner los temas por la situación de oportunidad, eso depende del presidente y él ha dicho que necesitamos recoger iniciativas.

- Los críticos dicen que el Gobierno todo se dedicó al tema de la paz y se olvidó de los otros temas de importancia. ¿Lo cree?
Lo que está pasando en La Habana es el fin del conflicto con un grupo armado y es el inicio de varios procesos. La paz es la implementación de eso, pero también la implementación de políticas públicas y creo que no es cierto que estemos hablando sólo de La Habana. Un ejemplo de lo que está pasando, no hay una sola huelga hoy, las hemos venido resolviendo, la semana anterior se solucionó en El Cerrejón.

- ¿Cree que está triunfando el discurso del miedo a la paz?
Las encuestas nos muestran un nivel de escepticismo y ese es nuestro reto. La gente no mira en qué lo beneficia la paz, pero hay una ecuación: sólo decir que damos menos plata para la guerra y más plata para la inversión social es un activo importante y si esto no lo hemos podido vender fácil, es porque algo nos falta.

- ¿Pasará lo mismo con el plebiscito?
El tema del plebiscito va a tensionar quién está con el chulo y quién con la paloma. Los que estamos con la paloma de la paz no vamos a dejar que el chulo se la coma. Los que nos están vendiendo la guerra, ¿qué nos proponen? ¿Más presupuesto?, ¿un impuesto para la guerra? La gente no valora lo que tenemos hoy: 921 mil barriles de petróleo y en los últimos seis meses no ha habido un atentado de las FARC. Por eso todos tenemos la responsabilidad de actuar, por eso no puedo decir que paso de agache al tema de la paz.

- ¿Quiénes son esos chulos de los que habla?
Blanco es gallina lo pone. Sí creo que hay gente dispuesta a poner todos los problemas al proceso. No hay que tragar entero, pero no tengo porque colocar nombres acá, cuando todo el mundo los sabe. Gente que tiene nostalgia por la guerra, que le fascina la guerra.

- ¿Entonces cree que el uribismo puede a consolidar una ultraderecha?
Lo que me gusta es que toda la ultraderecha está hablando y dice lo que piensa, eso es lo bueno de la democracia, por que antes no hablaba, antes la llamaban 'mano negra'.

- ¿Entonces todos los críticos al proceso son 'mano negra'?
No, porque hay mucha gente en la población que está confundida. Y no podemos permitir que se confunda, está la última oportunidad de mi generación. Si se acaba este proceso, ¿entre cuántos muertos nos volvemos a ver?

- ¿Se equivocó el presidente en dar el 23 de marzo como la fecha para firmar el acuerdo final?
Las fechas no son fáciles de administrar, porque vuelven todo o nada, como lo dijo el presidente, es mejor un buen acuerdo al cumplimiento de una fecha, es cierto que los tiempos también tienen que definirse.

- Para usted, que viene de la izquierda, ¿es preocupante lo que está pasando con los líderes sociales?, ¿esas muertes y amenazas podrían anticipar la suerte de los futuros desmovilizados?
Estoy convencido de que el Estado les va a dar la protección, porque si no, sería un fracaso total. Considero que la sociedad no puede ver este tema de amenazas a líderes de izquierda, a líderes sociales, como una cosa ante la que la indiferencia predomina. El Estado sabe que volver a repetir esta experiencia es volver a un Estado inviable, con el que no somos capaces de proteger a los líderes, ni de izquierda ni de derecha.

- Y del ELN, ¿parece que está más radical que en otras ocasiones?
No quisiera hacer juicio de valor, soy un defensor pleno de una negociación. Creo que lo del ELN depende mucho de las confianzas que no se han creado. Superado eso, será importante el papel de la Iglesia Católica. Ese será el factor de confianza.

- ¿Usted cree que Germán Vargas ha sido el coequipero ideal del presidente Santos en la búsqueda de la paz?
A Vargas le sirve el proceso de paz, como el proceso de paz necesita de Vargas, porque es una mirada supremamente importante para el futuro de este país. Estoy seguro de que tan pronto irrumpa públicamente, va a ejercer un liderazgo muy fuerte sobre estos temas.

- ¿A quién más que esté en el Gobierno lo ve en esa figuración política?
El largo plazo en Colombia es una hora. Firmados los acuerdos, la política va a cambiar, pero no quiero dar nombres. Firmado este acuerdo va a haber como una licuadora y van a irrumpir liderazgos nuevos, el de él es uno sólido y fuerte, pero pueden aparecer otros.

- ¿Por qué había estado tan callado usted en este tiempo?
Porque mi trabajo es prudencia, es el de una persona que tiene que negociar y eso significa no hablar mal de uno o del otro, sino convocar. En este momento de la polarización hay que llamar a seducir, pero cuando veo que estamos en el final del final y veo agresividad contra este proceso, no me puedo quedar callado, hay que defender lo que el Gobierno ha promovido.

- ¿Me equivoco si le digo que tiene tono de exministro?
El único título que uno consigue aquí es el de exministro, la relación mía con el presidente es muy fluida, tengo todos mis indicadores bien y no me voy a poner a hablar en función de cuál va a ser mi carácter de mañana, si empleado o desempleado, por ahora le hablo como empleado y, hasta donde lo veo por el presidente, muy firme.

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