Nueva tecnología en Medicina Legal para identificar víctimas de Palacio y Bojayá

09 de abril de 2019 03:54 PM
Nueva tecnología en Medicina Legal para identificar víctimas de Palacio y Bojayá
Claudia García Fino, directora de Medicina Legal. //Colprensa.

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La nueva directora de Medicina Legal Claudia García Fino, tomó las riendas del Instituto cuando Carlos Valdés decidió apartarse de su cargo, tras a su juicio, cometer una serie de inconsistencias en el sonado caso de Jorge Enrique Pizano (qepd), exauditor de la Concesionaria Ruta del Sol II.

Desde que asumió asegura que su labor no ha sido otra que seguir enalteciendo el buen nombre de la institución. Prueba de ello, son las nuevas tecnologías que se empezaron a implementar este año para identificar de manera eficaz los cuerpos de personas que perdieron la vida incluso hace más de 30 años.

En diálogo con Colprensa, García Fino habla de cómo esa nueva tecnología será de gran utilidad en los procesos médico legales de identificación de cara al posconflicto, así como de cifras de violencia contra la mujer y la preocupación por la muerte de menores.

-¿Cuál es el reto que asumió una vez llegó al instituto?

Esta institución tiene 105 años de experiencia en temas forenses, es líder en todo lo que tiene que ver con desarrollo tecnológico. El reto es no solamente darle continuidad a todo lo que se ha hecho durante estos 105 sino llevarla a un nivel mucho más arriba de excelencia frente a temas científicos que es exclusivamente nuestra misión. Dar aporte del punto de vista científico y técnico para la administración de justicia a nivel del país.

- ¿Cuáles son los desafíos del Instituto?

Hay un tema fundamental que se empezó a trabajar a finales de 2016 y principios de 2017, es una técnica de secuenciación de alta generación y esta es nueva mundialmente. Pero la ganancia que tenemos en el instituto de Medicina Legal es que fuimos los primeros en validarla para forense.

La técnica está validada para temas de medicina y de investigación frente a enfermedades, pero no para forense.

- ¿Con qué fin se adquiere el equipo?

Se adquirió para obtener material genético de aquellos cuerpos que por las condiciones de enterramiento y por el tiempo de permanencia de estos cuerpos es difícil obtener material genético con las técnicas convencionales.

- ¿En cuáles casos específicos espera el Instituto usar este procedimiento?

Hablamos de muchos casos que hay en el país, pero inicialmente serán dos: uno es el Palacio de Justicia y otros son los casos de Bojayá.

Para esos casos este equipo ya empezó a producir resultados para hacer lo máximo que en este momento puede la ciencia a nivel mundial para lograr la identificación de los cuerpos que estamos analizando en esos dos eventos.

- ¿Cuáles son esos resultados?

Es muy rápido para tener cifras. La ciencia tiene que estar segura de que cuando se valida una técnica y salen unos resultados, y si realmente sí nos permiten obtener conclusiones científicamente validadas. Obviamente en estos casos ya se están procesando las muestras y si bien se obtienen determinados resultados, tienen que ser reinterpretados para poder dar conclusiones definitivas.

Una vez existan se lo informaremos a las víctimas del Palacio de Justicia y toda la Comisión de Representantes de Víctimas de Bojayá, así como a la comunidad científica y al público, pero, en ese orden de ideas, será informado por respeto a las víctimas y porque en este momento no tenemos resultados definitivos.

- ¿Por qué empezar por esos dos casos?

Porque son casos muy complejos. En el de Palacio de Justicia como se sabe hubo fuego, hubo disparos, hubo una serie de eventos que hace que los cuerpos que nosotros estamos examinando desde hace algunos años, tengan algunas características que hacen muy difícil obtener material genético.

Son cuerpos que muchas estructuras óseas están calcinadas, que además ya pasaron más de 30 años y que por supuesto por deterioro de las estructuras óseas, más las condiciones de enterramiento, hacen que el poco material genético que hubiese estado disponible se pierda.

Y en Bojayá tenemos el evento inicial y después de ello tenemos acciones propias de la explosión de lo que se utilizó en el momento y de lo que se dijo en ese caso es que fue un cilindro bomba. Estos cuerpos fueron enterrados en la misma zona y este lugar tiene características particulares frente a la consistencia del suelo y la composición del mismo que hace que los cuerpos sufran un deterioro más la humedad que hay y las condiciones propias de la temperatura, entonces esto hace que se deterioren con el tiempo.

Comenzamos nuestras primeras muestras con estos casos, pero lo seguiremos usando en el resto de casos.

- Además del proceso evolutivo del Instituto, el mismo hace parte fundamental en el posconflicto. Hace un mes la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas celebró un año de su entrada en vigencia, ¿Cómo trabaja Medicina Legal con esta entidad?

Con la directora Luz Marina Monzón hemos tenido relación desde que fue nombrada en el cargo. Hemos tenido múltiples reuniones (...) La idea es continuar con ese trabajo en equipo de aquí en adelante dado que nosotros somos el soporte técnico científico de la Unidad. Así como también administradores del Sistema de Información Red de Desaparecidos Cadáveres (Sirdec), debemos proporcionar toda la información que la Unidad considere necesario para el adecuado funcionamiento y cumplimiento.

- ¿Qué tanta injerencia tiene Medicina Legal en esa búsqueda?

Tenemos el trabajo dividido porque por ley está así. Entonces la Unidad con la información que tenga disponible no solo de Medicina Legal sino de todas las otras entidades, hace un plan de búsqueda: ir, exhumar los cuerpos y una vez los exhume nos los va a entregar a nosotros para que hagamos la siguiente fase del proceso.

Esa consiste en hacer necropsia médico legal y hacer pruebas de identificación. Esta necropsia lleva estudios antropológicos, odontológicos y genéticos. Una vez tengamos resultados se los entregamos a la Unidad de Búsqueda que informa a los familiares que ya está identificado el cuerpo y procede a la entrega digna.

Nosotros como instituto además de hacer los perfiles genéticos de los cuerpos también hacemos los de los familiares, por lo que la Unidad buscará familiares o posibles familiares para que nosotros les tomemos muestras y lo incluyamos en el banco de desaparecidos.

Entonces el trabajo va en fases. Ellos hacen una fase, nosotros otra y ellos continúan con la última que es la entrega.

- ¿Hasta el momento Medicina Legal ha suministrado información de valor a la Unidad?

Hemos entregado informes que nos han solicitado frente a determinadas zonas del país. Casos que continúan en condición de no identificados para ellos hacer su planteamiento. De hecho, llevamos mucho tiempo haciendo labores para determinar por dónde vamos a trabajar de manera conjunta.

- ¿Cuáles son esos lugares específicos?

Inicialmente hemos pensado con la doctora Luz Marina empezar en el sur del país, en Nariño y al nororiente, en Norte de Santander. Son los dos con los que la Unidad va a empezar a priorizar.

- Del posconflicto a las cifras cotidianas del Instituto ¿le preocupa las cifras que ustedes están registrando con los niños?

Preocupante en el tema de niños: el suicidio. Desafortunadamente tenemos casos de niños muy pequeños en los cuales nosotros, desde el punto de vista forense, diagnosticamos como manera de muerte el suicidio. Son casos de niños de 7, de 8 años y eso es preocupante.

Desafortunadamente la población que está más vulnerable a esta situación son los adolescentes y los adultos jóvenes. Toda la etapa donde se está creciendo como ser humano y, segundo, donde está empezando a producir, entonces es un problema que sigue subiendo en los últimos años, que no ha parado la tendencia y que definitivamente se nos convierte en un problema en donde las políticas públicas tienen que entrar a intervenir, porque el índice del suicidio muestra las dificultades que tiene el país.

- ¿Cuáles son los métodos más usados por jóvenes para atentar contra su vida?

En términos generales los niños fallecen por asfixias mecánicas, es decir ahorcamientos, es de las cosas más frecuentes que hay en los niños, seguido posiblemente de intoxicaciones.

- Le preocupa al Instituto que sean las redes sociales quienes están alentando a los jóvenes a quitarse la vida?

Esto es multifactorial. Creo que tenemos participación en muchos sectores en el territorio nacional. Indiscutiblemente el sector educación juega un papel fundamental en todos estos temas, porque los niños permanecen mucho tiempo en sus colegios, entonces desde allí se pueden generar políticas públicas de prevención en el suicidio.

Tenemos otro pilar que son los padres, definitivamente como padres también se juega un papel importante. Indiscutiblemente las particularidades de los niños son conocidos por sus padres, por lo que quien puede evidenciar rápidamente cambios de comportamiento en el menor deben ser los padres y entrar con urgencia a verificar por qué el cambio de comportamiento.

- ¿Cuáles pueden ser las alertas para el Gobierno?

Sería para el Instituto Nacional de Bienestar Familiar (ICBF) y el Ministerio de Salud. Creo que lo ideal sería sentarnos a construir las políticas públicas. Tenemos que entrar a mirar exactamente qué ha fallado en la política, porque no es que el país no haya hecho, es que a pesar de que ha hecho siguen aumentando los suicidios.

Entonces la cuestión es mirar qué ha pasado. Es más fácil cuando no hay nada porque se empiezan a generar líneas de atención o de prevención, pero acá la cuestión es diferente, sí se han hecho cosas y a pesar de todo el homicidio sigue subiendo entonces toca mirar como Estado que es lo que no está funcionando bien en los planes de Gobierno para que definitivamente se puedan mejorar.

- Otro flagelo de violencia en el país son las cifras de homicidios contra la mujer, ¿cómo se encuentra el país respecto a esto?

Desde enero de 2017 a febrero 2018 y enero de 2018 a enero de 2019 vemos en los consolidados un ligero aumento en los homicidios contra mujeres teniendo una cifra de 1.068 el año pasado contra 1.080 con corte a febrero de 2019, en este caso se registró un aumento del 1.1%.

En valoraciones de tipo sexual vemos un aumento de 9.5%, es decir entre enero de 2017 a febrero de 2018 se registraron 22.871 casos mientras que de enero de 2018 a febrero de 2019 se registraron 25.043 casos.

En el caso de la violencia a la pareja se registra una leve reducción, en enero de 2017 a febrero de 2018 tuvimos reportes de 48.117 casos mientras que de enero de 2018 a febrero de 2019 tuvimos 47.204 casos.

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