¿Nuevos ministros le darán más gobernabilidad al presidente Duque?

07 de febrero de 2020 09:08 PM
¿Nuevos ministros le darán más gobernabilidad al presidente Duque?
Iván Duque, presidente de Colombia. // Colprensa

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Como no había pasado hasta el momento con la mayoría de sus ministros, los tres nuevos miembros de su gabinete que anunció este viernes el presidente Iván Duque, llevaban todos el ‘apellido’ de alguno de los partidos políticos con mayor representación en el Congreso.

Ángel Custodio Cabrera, un político con larga trayectoria, del Partido de La U, remplazará como ministro de Trabajo a Alicia Arango, quien desde hace unos días fue anunciada como la nueva ministra del Interior.

(Lea aquí: Ángel Custodio, exsenador del partido de la U es el nuevo ministro de Trabajo)

Fernando Ruíz, exviceministro de Salud, de Cambio Radical, remplazará a Juan Pablo Uribe, quien renunció hace algunas semanas por razones personales.

(Lea aquí: Fernando Ruiz Gómez, nuevo ministro de salud)

Y el economista Rodolfo Enrique Zea, del Partido Conservador, ingresará al gabinete en remplazo de Andrés Valencia.

(Lea aquí: Rodolfo Zea, del partido Conservador, nuevo ministro de Agricultura)

Aunque el presidente Duque destacó al presentarlos su perfil técnico (pues todos tienen una trayectoria valiosa en su campo) lo que más ha llamado la atención de sus nombres es su lado político, pues de su mano llegan al Gobierno los partidos políticos con más representación en el Congreso.

Esta, según los analistas, es la estrategia con la que el presidente Duque busca fortalecer la gobernabilidad, de la que ha carecido su administración.

“Con esto, Iván Duque perdió la virginidad política que tanto había promulgado”, asegura el analista político John Mario González, quien cree que el presidente fue víctima de su propia exageración, pues, por quererse mostrar como un mandatario que no ‘daba mermelada’, puso en riesgo su gobernabilidad.

Algo similar opina el profesor universitario Jorge Iván Cuervo, quien considera que esto no debe ser visto como algo malo.

“Es un primer paso interesante y lógico. Los gobiernos que no tienen mayoría en el Congreso tienen que hacer coaliciones políticas. La mermelada es otra cosa, son prebendas directas a los congresistas para que apoyen proyectos de ley. Esto es representación política de los partidos políticos que lo apoyaron en segunda vuelta, eso tampoco es un misterio”, afirma.

Pese a ello, advierten los analistas, no es tan directa la relación entre la llegada de estos nuevos ministros y el apoyo de sus partidos en el Congreso.

(Le puede interesar: Duque destaca perfil técnico de los nuevos ministros, por encima de lo político)

“En principio la apuesta del presidente es nombrar figuras de estos tres partidos. Habría que ver si las bancadas de los partidos reaccionan apoyando la agenda legislativa, porque una cosa es la que digan los líderes de los partidos y otra la que digan las bancadas”, asegura Cuervo.

En especial, porque los nombrados, tal vez con excepción de Cabrera, no son grandes líderes dentro de sus partidos, sino más bien técnicos que tienen una afiliación política.

“Eso es porque el presidente estaba en una encrucijada. Si nombraba figuras muy cercanas a Vargas Lleras o a Santos, al uribismo no le iban a gustar esos nombramientos. Por eso quizás no puso a Dillian Francisca Toro, porque probablemente su nombre no hubiera gustado en el uribismo”, agrega.

En todo caso, como lo advierte González, mayor gobernabilidad en el Congreso no necesariamente significa una mejora en la imagen del presidente, que se mantiene en un nivel muy bajo. Incluso, en el peor de los casos, podría ser contraproducente.

“Crea un escenario de paz política en el Congreso, pero creo que en la opinión pública esto no va a ser muy bien recibido. Si el presidente había obtenido algún rédito político por su postura frente a la mermelada, eso la opinión pública se lo va a cobrar”, asegura.

“Hay dos dimensiones de la gobernabilidad: la gobernabilidad que yo llamaría política, que se resuelve en una mejor relación con el Congreso, y la gobernabilidad ciudadana, que es la que explica la baja popularidad del presidente. Este tipo de movidas políticas no van a cambiar para nada la percepción que tiene el ciudadano”, explica Cuervo.

Lo que definitivamente sí gana el presidente en su relación Congreso es una mayor destreza en el manejo político, pues tanto Alicia Arango, nueva ministra del Interior, como Ángel Custodio Cabrera, quien tendrá a su cargo los dos grandes chicharrones del Gobierno que serán la reforma laboral y pensional, son políticos que en el Congreso se mueven como pez en el agua.

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