Colombia


Paso a paso por la trata de personas en Colombia

COLPRENSA

28 de abril de 2013 05:22 PM

La esclavitud está lejos de acabarse pese a lo que dictan las leyes internacionales. Es más, es uno de los delitos más lucrativos y de mayor crecimiento en todo el mundo, pero no tan perseguido por las autoridades como el tráfico de drogas y de armas.
Sólo cuando un caso salta a los medios de comunicación o un programa investigativo decide volver a tocar este cruel tema, parece volver a salir a la luz pública este problema que ataca a la mayoría de países en diferentes continentes, y al que Colombia no es ajeno.
La Universidad de La Sabana acaba de presentar un estudio donde revela, paso a paso, cómo funciona este delito internacional de trata de personas con fines de explotación sexual entre Colombia y diferentes países asiáticos.
Cabe aclarar que la trata de personas no sólo es de mujeres, tampoco sólo para Asia o para explotación sexual, aunque este último sea el más lucrativo de todos, con ganancias de 32 mil millones de dólares anuales.
“La trata de personas debe enfrentarse como negocio ilícito internacional y no solo como un tema penal”. Esta es la conclusión principal de la investigación que realizaron Mónica Hurtado y Catherine Pereira, docentes de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, para quienes actualmente “hay estrecha relación entre la oferta y la demanda en esta actividad criminal”.
“De los 22 casos de trata tuvimos acceso a diez, por reserva del sumario. De estos identificamos 142 víctimas, de las cuales 42 estuvieron directamente vinculadas a los procesos judiciales, y las 100 restantes se mencionan en los testimonios. En relación con los tratantes, identificamos 44, incluidos explotadores e intermediarios. Y hasta el 2011 hubo ocho sentencias condenatorias en primera instancia”, señalaron las investigadoras.
En los casos estudiados en la investigación, la mayoría de las víctimas tuvo como lugares de destino Singapur, Hong Kong y Panamá. Sin embargo, hay evidencia de que en años recientes aparecen otros países de América Latina como receptores del negocio de trata de personas, entre los que figuran Guatemala, Argentina, Barbados, Ecuador y Trinidad y Tobago.
SIEMPRE ALERTAS
Muchas mujeres realmente caen por ingenuidad, otras, sabiendo que ejercerán la prostitución, deciden aceptar viajar, sin saber que asumirán una deuda casi imposible de pagar, y que va en aumento, además de ser sometidas a maltratos extremos.
Para enviar una mujer colombiana víctima de trata en el mercado asiático, en especial Hong Kong, Singapur o Japón, le cuesta a una red entre 4.200 y 6.700 dólares. Una vez allí, ellas asumen una deuda a pagar a la mafia de 30 a 35 mil dólares. La mayoría de ellas saben de dicho costo, pero creen que ganarán tanto que podrán pagarla en mes y medio. Sin embargo, el tiempo para cancelarla, según el estudio, es de dos años. Durante dicho tiempo, la rentabilidad de ella para la red puede superar el cuarto de millón de dólares.
Según los expedientes analizados en la investigación, una trabajadora sexual en Medellín, Cali, Pereira y Bogotá gana alrededor de 490 mil pesos colombianos; mientras que en Japón, Hong Kong o Singapur esta misma persona produciría ingresos diarios cien veces superiores realizando la misma actividad, que oscilan entre 150 y 1.500 dólares por noche, dependiendo del servicio que haga.
La mayoría de estas mujeres son de ciudades como Pereira, Bogotá, Cali o Medellín, las cuales llegan a Japón, China, Singapur, Barbados, Panamá, y Ecuador. Si el destino es Asia, la ruta usual para enviarlas es por Johannesburgo. Antes por Europa era lo más usual, pero por problemas de visado, esta ruta casi se ha dejado de usar.
Este estudio identifica tres tipos de víctimas: las que efectivamente se van engañadas, a quienes les dicen que van a cuidar mujeres embarazadas. También están las que saben que van a ejercer la prostitución pero desconocen las condiciones; y finalmente aquellas que son conscientes que van a hacer explotadas pero no les importa.
De acuerdo con otros datos obtenidos en el estudio, se llegó a la conclusión de que en América Latina se está generando una dinámica particular que “favorece” este delito transnacional. Para los tratantes en esta región los riesgos de ser investigados penalmente son relativamente bajos; en Argentina, Guatemala y Honduras, por ejemplo, pueden mover sus capitales sin mayores amenazas. Además, se han identificado algunas zonas como “lugares de recreo”, a donde las víctimas de trata son especialmente solicitadas.
DELITO QUE SE EXPANDE
América Latina, y en particular Colombia, ha sido en lugares de origen de víctimas, cuyos destinos son países desarrollados. Entre el 2003 y el 2005, Japón y España fueron dos de los principales centros de recepción de colombianas, y, entre el 2007 y el 2009, Hong Kong y Singapur se convirtieron en los destinos más frecuentes.
No obstante, desde el 2010, las investigaciones judiciales adelantadas en el país que se analizaron en la investigación registraron un cambio importante, que indica que los centros a donde están llegando las víctimas no son solo países desarrollados.
En Suramérica las redes de traficantes están trabajando en la identificación de ‘nichos de mercado’ en la región, que posean al menos tres ventajas: donde los riesgos de ser investigados penalmente sean bajos (Argentina se ha convertido en paraíso fiscal, pues allí estos grupos pueden mantener tranquilamente sus capitales); donde haya demanda con la capacidad de pagar lo que cobren por distintos servicios sexuales, especialmente en zonas que se han convertido en lugares de ‘recreo’ de narcotraficantes (esto sucede generalmente en Panamá); y, donde los tratantes puedan reducir costos logísticos y de transporte, y obtener altas ganancias.