¿Qué camino les queda a las Farc tras declinar su aspiración presidencial?

08 de marzo de 2018 07:15 PM

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Tras varios días de rumores sobre la posibilidad de que el líder del partido Fuerza Alternativa del Común, Rodrigo Londoño, declinara de su aspiración presidencial, este jueves finalmente se confirmó que ni ‘Timochenko’, como se conoce, ni las FARC estarán en la puja por llegar a la Casa de Nariño.

La decisión se fundamentó en dos razones principalmente: la operación de corazón abierto a la que se sometió el líder de las FARC, que lo tendrá alejado del campo político durante un par de meses; así como el rechazo que encontraron de la ciudadanía en las pocas salidas a los escenarios públicas, donde fueron abucheados por la gente que no comparte su incursión en la política sin pagar sus delitos.

En palabras del grupo desmovilizado, el retiro obedece a que no tenían condiciones políticas seguras para continuar con una campaña de este tipo, debido a la polarización del país, los hechos violentos de los que fueron víctimas y porque solo hasta hace pocos días les giraron los recursos para hacer proselitismo. Sin embargo, las listas al Senado y la Cámara se mantienen para este domingo.

Mauricio Jaramillo, experto en política, asegura que el panorama de las FARC es sombrío por varias razones. La primera de ellas porque tomaron la decisión de anunciar como su candidato a la Presidencia de la República a una de las personas más impopulares del país. “Eso los quemó antes de la contienda, incluso de las legislativas”, agrega.

Otro motivo, según Jaramillo, es que la colectividad está pagando el precio de lo impopular que se volvió el proceso de paz. “La gente siente que el Estado no obtuvo garantías. La conexidad del narcotráfico como delito de economía de guerra fue muy criticado por la gente y siguen pidiendo que las juzguen por narcotráfico”, indica.

El experto agrega que en estos momentos las FARC como partido político no tienen techo donde subir, porque los votos que eventualmente podían tomar, hace tiempo que los vienen trabajando otros grupos de izquierda y están dirigidos a otras candidaturas.

“Lo que deben hacer de ahora en adelante es no provocar a la gente y  abandonar ese discurso como si hubiesen ganado la guerra. Necesitan insistir un poco en que hay deudas sociales, que el Estado tiene mucho por lo que trabajar, porque en materia de política en las regiones pueden tener el argumento de haber participado en el diálogo social”, explica Jaramillo.

Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, afirma que la entrada de las FARC a la política ha salido mal. “Ellos le van a apostar a sacar una buena votación en las legislativas, pero creo que les va a ir muy mal y la alianza que pretenden hacer en las presidenciales no les va a resultar. El problema es que nadie quiere aliarse con ellos, porque no quieren perder votos”.

Ávila agrega que el único camino que tienen los líderes de este partido es aprovechar las curules aseguradas en el Congreso para empezar a hacer su trayectoria política, porque en estos momentos la situación del país no los favorece. “Se combinan muchos factores en su contra, por eso deben esperar el 2019 para darle con toda”, agrega.

Bibiana Clavijo, experta en temas electorales, señala que por el momento las FARC están en un descubrimiento del ejercicio político. “A través de sus candidaturas han logrado percibir un poco el clima de opinión nacional y conocer aquellos imaginarios que tiene la población sobre la organización. La aspiración presidencial lo que intentaba hacer era un ejercicio de conocimiento como partido”.

Clavijo afirma que para las presidenciales va a ser difícil que alguien los apoye públicamente, porque es muy poco probable que algún candidato se quiera arriesgar. “Por eso, la última alternativa que les queda es mostrarse como la fuerza política que quieren ser en las legislativas. En el ejercicio legislativo pueden dar cuenta el proyecto que tienen como movimiento político”, dice.

Por otro lado, Vicente Torrijos resalta que retirar la candidatura demuestra que no hay capacidad de reacción por parte de la colectividad, porque no hay organización y hay mucha improvisación. “Ante una eventualidad de la salud de un dirigente, no hay capacidad de renovación”, añade.

“Me parece que este hecho es muy revelador, porque pone de presente la crisis estructural de esa organización política, debido al rechazo de la población en diferentes escenarios. Con impunidad es imposible que prospere una iniciativa política y lo que estamos viendo es la mejor prueba de ello”, dice.

De acuerdo con Torrijos, la sostenibilidad del partido se va a ver comprometida y por eso la última opción que les queda es la de adherirse a un candidato fortalecido, con suficiente cobertura que los pueda llevar a una eventual victoria por la vía exprés.

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