Colombia


Teletrabajo debe tener reconocimiento que dicta la ley: Corte Constitucional

La corte concluyó que al teletrabajo le es aplicable el tope de la jornada máxima laboral semanal definida en la ley y debe ser objeto de reconocimiento y pago.

COLPRENSA

23 de abril de 2021 02:51 PM

La Corte Constitucional concluyó que al teletrabajo le es aplicable el tope de la jornada máxima laboral semanal definida en la ley, debido a que cualquier prestación del servicio que se haga por fuera de dicho termino, más allá de la flexibilidad que se admite para distribuir el tiempo de trabajo, debe ser objeto de reconocimiento y pago.

El alto tribunal aclaró que la figura del teletrabajo es distinta al trabajo en casa que se adoptó una vez la pandemia generada por el COVID-19, llegó desde marzo del año pasado.

La determinación la tomó el alto tribunal tras revisar una demanda que exponía vulneración al derecho a la igualdad , porque, supuestamente, establecía un tratamiento diferenciado irrazonable “entre el grupo de teletrabajadores y los trabajadores ordinarios, en torno al régimen de jornada laboral, horas extraordinarias y trabajo nocturno”.

El análisis, que estuvo en el despacho del magistrado Alejandro Linares, reiteró que el teletrabajo corresponde a una modalidad laboral especial de prestación de servicios personales, la cual tiene como característica diferenciadora, que tanto la relación del trabajador con el empleador, así como las actividades que se lleven a cargo por el primero, hacen uso necesariamente de las TIC, por lo que no se requiere de su presencia física en un sitio específico o determinado de trabajo.

Con estas indicaciones se brinda un margen de flexibilidad en la manera como se ejecutan las labores y que parte de la base de priorizar los resultados. De ahí que advierta que existen tres categorías de teletrabajadores que se establecen en la ley: autónomos, móviles y suplementarios.

No obstante, señaló el tribunal que más allá de esta connotación que hace del teletrabajo un contrato especial, le resultan plenamente exigibles a esta modalidad contractual los elementos mínimos de prestación del servicio, subordinación, y salario, sin exceder la jornada de 48 horas a la semana y sin afectar el derecho al descanso del trabajador.

Bajo ese entendido, la ponencia de Linares expone que el teletrabajo no altera la disponibilidad de los trabajadores respecto del empleador, al entender que se mantiene intacto el elemento de la subordinación, solo que este último se redefine, al permitir el uso de los poderes de dirección y orientación, sin la presencia física del empleado en un sitio específico de trabajo.

Por otro lado, en cuanto a la jornada máxima, advirtió que con independencia de que el teletrabajo sea verificable o no, se pueden pactar horarios que deben respetar unos mínimos como es el caso de las normas sobre jornada laboral, si a petición del empleador se mantiene una jornada laboral más allá de lo previsto en el Código Sustantivo del Trabajo y de la Seguridad Social, o el empleador le asigna más trabajo del normal, se debe excluir cualquier interpretación de la ley que omita la existencia de un tope destinado a la ejecución de las actividades laborales.

Con estas premisas, Linares en su ponencia destacó que el teletrabajo “no puede ser entendido bajo ninguna circunstancia como un precepto que aumenta la jornada laboral semanal definida en la ley o que excluye la existencia de un tope en el tiempo de ejecución de las actividades contratadas, puesto que una aproximación en ese sentido está claramente proscrita por la Carta, por lo que, en estricto sentido, la norma en mención no desmejora los derechos sociales de los trabajadores, ya que la jornada máxima semanal sigue siendo la misma”.

Por otro lado, en su ponencia, el constitucionalista destacó que la figura del teletrabajo es distinta al trabajo en casa, adoptado con ocasión de la pandemia del COVID19.

“En efecto, no se trata de conceptos asimilables, pues mientras el primero se sujeta indispensablemente al uso de las TIC para el desempeño de la actividad y el contacto con la empresa, el trabajo en casa, como lo establece el Ministerio del Trabajo, responde a una situación ocasional, temporal y excepcional, ajena a los requerimientos necesarios para el teletrabajo, y que se constituye en una alternativa viable y enmarcada en el ordenamiento legal, para el desarrollo de las actividades laborales en el marco de la actual emergencia sanitaria”.

El magistrado aclaró que esta opción de prestación del servicio tiene como fin trasladar temporalmente el lugar de trabajo, por circunstancias especiales que impiden al trabajador acudir con normalidad al sitio dispuesto habitualmente para el efecto, con el fin de preservar la estabilidad en los empleos, sin alterar el objeto de lo contratado, la naturaleza del contrato o la forma como se ejecuta.

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