36 años de la muerte de Pierre Daguet

15 de abril de 2016 12:00 AM

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Pierre Daguet no deja de maravillarnos.

Desde que llegó a sus 29 años, Pierre Daguet (1903-1980) tuvo el pálpito misterioso de que no regresaría a Francia.

En una retrospectiva suya que integró un centenar de óleos pintados entre 1928 y 1950 en Europa, Bogotá y Cartagena, Daguet reveló que “la naturaleza ha sido mi mejor maestro”, luego de confrontar y emanciparse de la Escuela de Bella Artes en París y de sus propios maestros en busca de un lenguaje personal.

En esos óleos exhibidos en Bogotá en 1950 había una oleada de luz y paisaje cartagenero.

Hay dos óleos pintados en 1946: “San Felipe” y “San Pedro Claver”, que retratan el ánima de Cartagena de Indias, con la paleta terracota matizada de amarillo, verde, dorado, la penumbra del Castillo de San Felipe con el doble contraste del envejecimiento de la piedra y una casa campesina de techo de palma amarga muy cerca del castillo, allí en el Pie del Cerro. La sombra de un almendro verde logra matizar esos terracotas. En el óleo de San Pedro Claver, la obra se resuelve en amarillos y verdes y un poco de rojo en la punta de las hojas de las palmeras. Esa luz se hizo más brillante e intensa en los óleos que hizo después como “La negra Rita” (1955), un óleo expresivo definido en negro, rojo y amarillo. Logra en su obra “Cayucos” (1963) contrastar la figura de dos mujeres negras que van en una lancha y abren su sombrilla amarilla. Sus ondinas a contraluz y en la noche logran el esplendor de la luz. Se destacan en este año fecundo de 1977: “Ondina en azul”, “Peces rojos”, “La novia”, “Venus entre corales”, “Ondina”, “Ondinas en retozo”  “Ondinas entre palmeras”, “Ondina en verde”, “Ondina en amarillo”.

Daguet vino a Colombia con un cuaderno en el que había pintado cuarenta y cinco dibujos a lápiz y algunas acuarelas, de su experiencia en Argel, luego de los rígidos y agotadores entrenamientos militares en el desierto.  Allí está su legión de ángeles nada clandestinos que lo secundan en la memoria: tres señoras que mantienen vivo su recuerdo y su legado: Isabel Sánchez Bernal, Emiliana Díaz Casallas y Adela Vega Poveda. Y junto a todos ellos, el fervoroso galerista Luis Carlos Martínez, al frente de la Galería Santodomingo y director de la Corporación de Amigos de Pierre Daguet.

La Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac) prepara un libro histórico de más de cien años de historia entre la Escuela de Bellas Artes y la universidad, y el papel que ejerció en una generación de artistas la pedagogía del profesor y artista Pierre Daguet, impulsador en su tiempo de jóvenes creadores que se convertirían en renovadores del arte cartagenero: Darío Morales, Alfredo Guerrero, Heriberto Cogollo, para citar tres de ellos, del legendario Grupo de los 15, que tuvo una generación que asimiló su aporte e incidió en la vida cultural de la ciudad.  La heredera de las obras de Daguet: Isabel Sánchez Bernal ha sido guardiana de su legado, a través de pinturas, dibujos, caballetes, libros y muchos recuerdos que retratan una época de Cartagena.

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