Cultural


Adelina Covo deja la política y toma la novela

GUSTAVO TATIS GUERRA

06 de noviembre de 2014 12:02 AM

¿Desde cuándo   tuviste la necesidad de dejar la política y dedicarte a escribir novelas históricas?
- Era un objetivo  que acaricié desde siempre. Mucho antes de entrar a la vida política, mi sueño era dedicarme a escribir. Recuerdo que empecé a escribir una novela a mis doce años. Cuando nacieron mis hijos les escribí cuentos  como Los animales del paraje encantado. Cuando estudié mi doctorado y mi maestría en historia,  decidí escribir libros bien investigados para contar historias de Colombia, no contadas y ocultadas . Así silabeadas: o-cul-ta-das.

¿Por qué eligiste la vida del General Rafael Uribe Uribe?
-No sé si esta frase es de mi amigo Carlos Villalba Bustillo quien presentará mi novela, pero si Uribe Uribe hubiera nacido 75 años antes, el Libertador nuestro sería colombiano. No sería Bolívar sino Uribe Uribe. Fue más grande que Bolívar. Pregúntense ustedes que pudo ser lo único malo que pudo hacer Uribe Uribe y no lo encontrará. Fue un líder integral. Cambió el cariz del ejército como estratega, como genio de la táctica y con su coraje que podía lindar con la locura.

¿Cuál es la vigencia del pensamiento de Uribe Uribe en la Colombia de hoy, cien años después de su magnicidio?
- A Colombia le faltó la presidencia del General Rafael Uribe Uribe y la de Jorge Eliécer Gaitán para darle paso a las reformas sociales. Ellos en la presidencia hubieran cambiado la mentalidad de los colombianos. Nosotros hemos sido muy conservaduristas. El país ha vivido como una olla de presión con sus tensiones adentro.

El país desde la segunda mitad del siglo XIX fue influenciado por un oscurantismo religioso europeo. Lo que se llamó hegemonía conservadora fue una alianza impenetrable entre el conservatrismo y la iglesia católica para el manejo del poder y fue en verdad un largo período de oscurantismo para la nación.

El General Uribe Uribe es el mejor ejemplo  y modelo para los guerrilleros que están en La Habana en este proceso de firma de paz que espero le vaya bien a Santos, porque Uribe Uribe firmó y cumplió su compromiso de dejar las armas para continuar en la  vida política sin perder su ideología e ideas y pensamiento. Creo que en este legado de Uribe Uribe está la de aprender a convivir con la gente que no hemos podido perdonar.

Es así como se forma una nación. “Cuando los obreros y los artesanos entiendan que somos nosotros quienes garantizamos sus derechos, es entonces que llegaremos al poder”, había dicho Uribe Uribe.

¿Quiénes fueron los autores intelectuales y materiales del magnicidio de Uribe Uribe?
-Además de Galarza y Carvajal los dos sicarios que lo asesinaron a hachazos, hubo un tercero que redujo la fortaleza del General  Uribe cuando recibió la primera agresión. El padre jesuita Rufino Beriestain que era el Capellán de la policía de la época en Bogotá y era catalán, participó intelectualmente en este magnicidio.

Hay que precisar que a Uribe Uribe lo matan entre otras cosas para frenar la modernidad de las ideas en el país. Contraría un libro escrito por un cura catalán José Félix Sardá: “El liberalismo es pecado”, publicado en 1887. Un libro con una visión ortodoxa y fundamentalista. Uribe Uribe sostuvo una larga dura en su vida para demostrar que se podía ser liberal y católico a la vez.

Y escribió en 1912: De cómo el liberalismp político colombiano no es pecado, en respuesta ak anatema lanzado por el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo que llegó a catalogar como sinómimos liberalismo y pecado. Tal como digo en el libro la maraña politicoreligiosa había comenzado en Roma sesenta y cinco años atrás.

En tu novela  los dos sicarios miran al tercer piso del claustro  en donde está el jesuita Rufino Beriestain viendo la escena del crimen...
- Sí, esperan su señal para ejecutar este crimen. No todos los jesuitas  fueron tan perversos como este  Beriestain. Hubo y hay gente de mente abierta y otros de mente fundamentalista. Son los mismos que matan a Gaitán 34 años después. Esos fundamentalismos siguen hoy en las guerras contemporáneas en el mundo. Me agrada que te atrape el libro. En la escena de los acontecimientos cruzaba en ese momento la cartagenera Mercedes Grau y el senador antioqueño Jorge Vélez.

¿Qué llevaba Uribe Uribe en esa carpeta cuando lo asesinaron a hachazos en 1914?
-Llevaba una propuesta de protección a los trabajadores incapacitados, aquelos que habían sufrido ac cidente laboral. Había nacido en 1859. Tenía 54 años. Sobre la calle quedó su paraguas, su carpeta, su sombrero de hongo. Su vida intachable.

Mencionas la publicación de Syllabus que tanto incidió en la mentalidad colombiana. Cuéntenos.
-El documento papal Sillabus  creado en 1849 por el joven arzobispo  Joaquín Pecci de Peruggia, quien después sería el papa León XIII, hizo el listado de los errores que cometían los católicos por culpa de la Modernidad. Ese documento se opuso al método científico y la razón cuando después de la Revolución en Francia, los valores que empezaban a impregnar a la sociedad eran la libertad, la igualdad y la fraternidad. Su misión fue atajar toda idea de modernidad.  Cuando ese documento papal se publica entre nosotros en 1864, coincide con una era de radicalización de la Iglesia Católica.

¿Quiénes han sido tus maestros de la novela histórica?
- Mis autores son León Toltói con Guerra y Paz. Las biografías de Stefan Zweig. Memorias de Adriano de Marguerite Yourdenar.  Tengo inmensas deudas de gratitud para con mis tres grandes maestros: El  historiador  Eduardo Lemaitre, Enrique Santos Molano, quien ha escrito la vida de Antonio Nariño ya con tres ediciones. Y  el humanista   Ramón “Tito” de Zubiría.  Haber tenido ese respaldo ha sido una maravilla.

¿Qué documentos fueron claves para la investigación de tu novela?
- El primer documento es del médico Luis Zea Uribe, que atendió al General Uribe. La mejor biografía de Rafael Uribe Uribe la hizo Eduardo Santa. Fue clave el periódico Gil Blas, de Benjamín Palacio Uribe, un empresario, aventurero y bohemio que tuvo  entre sus colaboradores a los poetas irónicos de la Gruta Simbólica. Fue el único medio de oposición de 45 años de hegemonía conservadora en el país. Manejaban la caricatura con ironía y sorna.

También fueron útiles el ensayo del historiador Carlos Villalba “Entre Núñez y Uribe”. A propósito el historiador Eduardo Lemaitre se preguntaba cómo  Villalba había logrado este extraordinario parangón  entre dos seres tan diferentes. Núñez tan conquistador de mujeres y Uribe “que solo raspaba en su propia fosforera”(lo decía jocosamente porque Uribe solo vivió para su esposa Sixta Tulia Gaviria).