Aprenda a hacer piropos como Dante

08 de diciembre de 2015 05:03 PM

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Dante Alighieri vio pocas veces a su amada Beatriz. Apenas se saludaban y jamás llegaron a conversar. La primera sucedió cuando él tenía nueve años.

“(...) Aparecióseme ella casi empezando su noveno año y yo la vi casi acabando mis nueve años”. Y a partir de esa visión, comenzó su espíritu “a perturbarse en su desenvolvimiento”, según sus propias palabras en La vida nueva.

Esos esporádicos encuentros fueron suficientes para que este poeta la sublimara. Para que le dedicara el primero de sus libros, La vida nueva, y la llevara a vivir eternamente al Paraíso, ese lugar en el que habita Dios en la Divina Comedia, pues ella murió de 25 años, en 1290, casada con otro y sin hijos.

Cuando se celebran 750 años del nacimiento del poeta florentino, lo recordamos en este aspecto, el amoroso, porque él es uno de los más célebres representantes del amor cortesano, es decir, esa manera de amar que surgió en la Edad Media, noble, sincera, apasionada, en que los caballeros dedicaban sus hazañas a una mujer a quien idealizaban, distinta a esa otra con la que podían estar casados. Porque los matrimonios eran convenidos entre los padres del hombre y la mujer que participaban en la boda.

Queda claro que los tiempos cambian. ¿Sería capaz una persona del siglo XXI entregar su mente y su alma a alguien a quien solo algunas veces haya visto, como fue capaz aquel sujeto del siglo XIII? ¿Estaría dispuesto a mantener una relación sin contactos físicos?

Lo cierto es que Dante nos enseñó a decir frases y versos que enamoran. Piropos tiernos y elegantes. La llamaba “gloriosa dama de mis pensamientos”. Leamos algunos de ellos y aprendamos un poco del arte de amar.

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