"Árabes en Macondo", libro póstumo de García Usta

21 de enero de 2016 12:00 AM

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Desde mucho antes de cumplir sus dieciocho años, Jorge García Usta (Ciénaga de Oro 1960- Cartagena de Indias 2005), salió al encuentro de sus ancestros árabes, y a descifrar los caminos diversos de su abuelo, el artesano de Damasco, y el de su madre, Nevija Usta. Pero no se detuvo allí: la suya fue una de las múltiples hazañas que emprendió como escritor e investigador. La pesquisa de sumergirse en los orígenes, era a su vez, la sed de reencontrarse en los ancestros sinuanos indígenas, africanos, y a su vez, redescubrir el entramado del mestizaje cultural americano. Su sed fue inagotable.

El desciframiento de la inmigración árabe abarcó más de veinte años  y lo tradujo en diversos ensayos y poemas que hoy se reúnen en el libro Árabes en Macondo (Ensayos y poemas), publicado por El Áncora Editores, recopilación y prólogo de Alberto Abello Vives y presentación de Aida Báladi.

El libro es un tesoro editorial que sintetiza un esfuerzo descomunal de un rastreador de orígenes y de un gran poeta. Posee este bello e intenso libro dos lenguajes definidos: el del ensayista e historiador con una tesis propia fruto de su experiencia  de pensador y la voz del poeta que escribe tal vez su mejor poemario El reino errante (Poemas de la inmigración y el mundo árabes) que conjugan la experiencia del poeta, el cronista y el historiador.

Sin descuidar su obra personal como periodista y poeta, García Usta logró en su breve existencia, ser el capitán del movimiento cultural de Cartagena de Indias,  como dinamizador de ideas e iniciativas culturales que apostaron siempre a la inclusión social y el esplendor de lo popular. Fue él una suma de hombres y espíritus a la vez, que gestó un tiempo espléndido y batallador de creadores insomnes que  hoy siguen dando sus frutos estelares. Junto a la investigación de los orígenes y la inmigración árabes, fue el pionero de los estudios de García Márquez en su periodo formativo en Cartagena de Indias, el que reivindicó el papel del primer maestro de periodismo  que tuvo Gabo: Clemente Manuel Zabala, y fue el estudioso y compilador de la obra periodística de  Héctor Rojas Herazo: La magnitud de la ofrenda y Vigilia de las lámparas. Cuando era apenas un muchacho de quince años lideró  el grupo de escritores En tono menor, del que surgieron  Rómulo Bustos, Pedro Badrán, Dalmiro Lora, entre otros. Fue uno de los renovadores del periodismo local, como cronista, columnista  de opinión, editor cultural  de diversas publicaciones como Solar, Aguaita,  entre otras.  Sus crónicas ambientalistas denunciaron la contaminación de mercurio en la Bahía de Cartagena de Indias y el germen de los desatinos urbanistas en la ciudad. Fue el artífice de la revitalización de las Fiestas de la Independencia de Cartagena, y el hombre que se le ocurrió llevar las producciones cinematográficas  del Festival de Cine de Cartagena, a los barrios.

Los árabes en Macondo

Los árabes son una presencia ineludible en Cien años de soledad, y en la experiencia humana y literaria de García Márquez. Para empezar hay que recordar que la esposa del escritor: Mercedes Barcha, es hija de Felipe Barcha, el ingeniero egipcio que el general Rafael Reyes trajo al país para liderar proyectos económicos. El dato es ampliado por García Usta, al precisar que García Márquez tuvo una vivencia sucreña con árabes. Su cercanía con las familias árabes Mattar, Janne, Kusse y Cassij, en Sucre (Sucre).El Teatro Sucre, escenario que figura en Cien años de soledad, era porpiedad del árabe Jorge Mattar. Son los árabes los que intentan reconstruir Macondo en la novela.  Los dejo allí en el umbral de esta gran tentación...

Tesoro editorial

“Al acercarse la fecha de la conmemoración de los diez años de su triste partida, sentí la obligación de rescatar su trabajo sobre la llegada de nuestras gentes, oriundas del territorio de lo que antiguamente se denominó la Gran Siria, a tierras americanas en general, y a Colombia y a su región Caribe en particular”, dice Aida Báladi en la presentación de este libro de Jorge García Usta.

Por su parte,  el investigador Alberto Abello Vives, quien hace la compilación y prólogo, subraya en las virtudes del escritor e investigador y en las sorpresas que legó a sus semejantes. “Habrá Jorge para mucho tiempo”, precisa Alberto Abello Vives.

La búsqueda de este libro inédito de García Usta fue una tarea incansable de Rocío García, su esposa, y de su hijo mayor Alejandro García García, quien asumió la labor de transcribirlo.
 

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