Cultural


Augusto Piñeres Vélez, pasión por la música

Ha partido hacia la eternidad el hombre que impulsó los inolvidables Miércoles de Video. Tenía 88 años.

GUSTAVO TATIS GUERRA

04 de octubre de 2020 03:40 PM

La partida de un ser entrañable en Cartagena deja una música profunda resonando en la memoria. Es la música clásica que tanto apasionaba a Augusto Piñeres Vélez, quien, al viajar a lo inexorable a sus 88 años, deja una imagen vibrante de un amoroso promotor e impulsor del movimiento sinfónico de la ciudad en los últimos años. Con la vigilia del explorador de nuevas sinfonías, Piñeres Vélez se consagró a impulsar en la Sociedad de Mejoras Públicas y en el teatrino Carlos Crismatt, para cien espectadores, los inolvidables Miércoles de Video, que lograron convocar a una audiencia encantada con la música clásica a través de ciclos de audiovisuales temáticos y conciertos en vivo.

Además de sensibilizar nuevos públicos, Augusto Piñeres Vélez fue el capitán de esa iniciativa junto a Gustavo Lemaitre y al equipo humano y técnico de la Sociedad de Mejoras Públicas, que irradió una agenda dentro del Castillo San Felipe y en diversos barrios de la ciudad, con la creación de la Orquesta de Cámara que se consolidó allí, bajo la dirección del maestro Iván Sernic. Los tres programas estables, tanto el de los Miércoles de Video como la Orquesta de Cámara y el del Círculo del Piano en asocio con la Universidad Juan Corpas, abrieron un sendero para nuevos artistas y talentos locales y nacionales que se presentaron en el Teatrino Carlos Crismatt.

Augusto Piñeres Vélez era una criatura apasionada, convencida de que, en el abanico sonoro y rítmico de la ciudad, era básico conocer la evolución de la música universal que viajó como un milagro flotante entre las aguas del Viejo Mundo hacia el Nuevo Mundo, creando nuevas mixturas y combinaciones entre América y Europa.

“Augusto Piñeres Vélez fue un promotor y defensor de la cultura en Cartagena, en especial de la música clásica y erudita, quien con la Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena, mantuvo la tradición de los Miércoles de Video y la creación del Círculo del Piano, que además de exaltar al piano como instrumento protagónico, fortaleció en alianza con la Universidad Juan Corpas una programación de conciertos sinfónicos en toda Cartagena”, dice Claudia Fadul.

“Además de todo lo anterior, Augusto fomentó los festivales de coros. Destaco, como ser humano, en Augusto: su disciplina, su lealtad, su honradez, su coherencia en el pensar y en el actuar. Siempre estaba dispuesto en su misión, solícito y apasionado. Con él se creó la primera Orquesta de Cámara de Cartagena y todos los meses íbamos a todos los barrios de Cartagena. Fue una labor hermosa, pionera y silenciosa, que sembró el gran semillero de la música clásica en las comunidades de Cartagena. Reconocer en él, su lealtad y su aporte invaluable a la cultura local. Si la lealtad tuviera un nombre, yo la bautizara así: Augusto Piñeres Vélez. Ojalá florezca la gratitud en la ciudad para con su labor extraordinaria”.

Epílogo

A Augusto Piñeres Vélez le sobrevive su esposa Alicia Martelo y sus seis hijos: Augusto Enrique, Alicia, Carlos, Ana María, Diana y Pablo. En su vida profesional estuvo vinculado a la empresa Lemaitre, luego a la Andi y, finalmente, a la Sociedad de Mejoras Públicas. Hasta hace veinte días estaba soñando con la música que siempre lo hizo feliz, lúcido, con su memoria despierta. Evocaba los años gloriosos en que el maestro Espinosa impulsó como un Quijote al pie del mar los festivales sinfónicos, y celebraba que nuevas iniciativas en el ámbito sinfónico elevaran a Cartagena como capital de un festival de música mundial. El tránsito a la eternidad de Augusto Piñeres fue inesperado y fulminante. Y su partida deja entre amigos y familiares la consternación de un ser que amó y vivió muy cerca de la música clásica, a la que estimuló durante largos años, como quien siembra con amorosa pasión un bosque para que canten entre sus senderos los ruiseñores.