Cultural


Cartagena, ausente en el primer aniversario de Gabo

GUSTAVO TATIS GUERRA

17 de abril de 2015 12:10 AM

En los lugares más lejanos y recónditos del planeta se rinde homenaje hoy a García Márquez. Paradójicamente, no en Cartagena, la ciudad que inspiró muchas de sus últimas novelas.

El mundo conmemora el primer aniversario de la muerte de Gabriel García Márquez (1927-2014) el más grande escritor que ha producido Colombia en toda su historia.

En la Feria Internacional del Libro de Bogotá que empieza el 21 de abril hay pabellones consagrados al genio de Macondo. Un congreso internacional que organiza la Universidad Externado de Colombia de Bogotá, trae a Bogotá a dos de sus más grandes biógrafos: al inglés Gerald Martin, autor de Gabriel García Márquez: Una vida, que abarca los 80 años del escritor desde 1927 hasta 2007, fecha en que el mundo lo coronó de honores en un día apoteósico en Cartagena de Indias, con el lanzamiento de la edición conmemorativa de los cuarenta años de Cien años de soledad. Junto a Gerald, estará Dasso Saldívar,m el autor de El viaje a la semilla, que abarca desde 1927 hasta 1967. También la mejor conversación con García Márquez que le hizo Plinio Apuleyo Mendoza: El olor de la guayaba.  También estará el maestro de la ética y ganador del Premio Excelencia Gabriel García Márquez, el veterano escritor y periodista Javier Darío Restrepo., y el director de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello Banfi.

Las bibliotecas del país leen fragmentos de sus novelas: Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, El amor en los tiempos del cólera, El otoño del patriarca, El general en su laberinto, Crónica de una muertre anunciada,  que son clásicos literarios  en el planeta.  En Europa se exhibe el documental  Gabo: La magia de lo real, del inglés Justin Webster. Mientras Medellín sueña hacer una réplica de la casa natal del escritor e inventar parques  y bibliotecas con su nombre, Cartagena no parece haberse enterado que murió el 17 de abril de 2014 el escritor que le consagró sus últimas novelas y le escribió crónicas y columnas maravillosas.

Ese olvido es común incluso con otros grandes escritores  de Cartagena, como Luis Carlos López, al que no le perdonaron jamás que fuera bohemio y tuviera un humor mordaz para desnudar a sus propios contemporáneos. Y qué decir de Germán Espinosa, uno de los grandes novelistas que ha dado Cartagena: ya empezó a entrar en el olvido, luego de pordujera novelas clásicas como La tejedora de coronas, y Francia le diera la Orden de las Artes y las Letras.

Todo lo anterior es paradójico: Fue en Cartagena donde García Márquez empezó su vida como periodista  aquel 21 de mayo de 1948 en El Universal.  Aquí encontró una reserva humana y literaria fecunda para su naciente obra literaria. Aquí fue cómplice de las iniciativas de su amigo Víctor Nieto Núñez en el Festival Internacional de Cine. Y aquí dejó instaurada en 1995 la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano que acaba de celebrar sus veinte años.  Los escenarios de Cartagena que están referenciados en sus novelas,  son un mapa y un circuito que sirve de bello pretexto para recorrer la historia de la ciudad. Aquí eirigió su casa frente a un escenario que era parte de su novela Del amor y otros demonios.  Los restos de los padres del escritor reposan en una urna en San Pedro Claver, al igual que los restos de su abuela materna Tranquilina Iguarán, y algunos de sus hermanos.
 

Todo  es posible aquí
Para García Márquez, Cartagena fue la otra ciudad de sus novelas después del ciclo clausurado de Macondo. Todo empezó a ocurrir aquí, en novelas como El general en su laberinto: los últimos días de Bolívar en su tránsito a la ciudad rumbo a la muerte. El amor en los tiempos del cólera se sumerge en el ambiente intemporal de Cartagena, pero el escritor no la nombra de manera explícita: habla del Portal de los Dulces, de la Plaza de los Coches, del Palacio de la Inquisición, del Portal de los Escribanos, pero no nombra a Cartagena, sino en la distancia cuando Fermina y Florentino la divisan desde un globo. Lo mismo ocurre en El otoño del patriarca y Del amor y otros demonios. García Márquez vivió sus peores años de juventud y pobreza en Cartagena.