Cecilia Porras y otras sorpresas del arte

15 de mayo de 2019 12:00 AM
Cecilia Porras y otras sorpresas del arte
Cecilia Porras (1920-1971), uno de sus autorretratos que integra esta exposición.

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Cecilia Porras (Cartagena, 1920- Cartagena 1971), ella misma era un arte en carne viva. En sus 51 años de vida, fue la más aventajada artista de su tiempo, la mejor e independiente alumna de Obregón y Grau, y la mujer que se parecía a lo que pensaba, pintaba y hacía. Participó como actriz en el filme ‘La langosta azul’, en 1954. Hizo la portada de la primera novela de García Márquez “La hojarasca”, e ilustró tanto la portada como los cuentos de ‘Todos estábamos a la espera’, de Álvaro Cepeda Samudio, en 1954. Fue la primera performancista de Cartagena, con una creatividad para disfrazarse, pintar sus propios vestidos, cantar, ilustrar libros y revistas, y crear una obra intimista y poética en la que fluye como una presencia su ciudad natal.

‘Fragmentos de Modernidad’ se inaugura a las 5 de esta tarde, en el Museo de Arte Moderno, con la conferencia ‘Las ideas, los sujetos y las instituciones del arte en Cartagena a mediados del siglo XX’, a cargo de la curadora e historiadora de arte Isabel Cristina Ramírez.

La exposición recorre la obra de la cartagenera Cecilia Porras y el papel del Instituto Musical de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno en la configuración de una idea del arte moderno en Cartagena.

Esta síntesis de tiempos que es la exposición, se realiza gracias al auspicio del Centro Cultural del Banco de la República en Cartagena, con el apoyo del Museo de Arte Moderno, la Universidad del Atlántico, el Grupo Conservar, la Universidad Tecnológica de Bolívar y la Fototeca Histórica.

Tales ideas –explica Ramírez Botero– no solo se hicieron visibles en nuevas exploraciones plásticas de los artistas, a través de lenguajes que eran novedosos en el medio, sino que promovieron avances en la distinción social del artista profesional, el acceso de la mujer a la profesionalización y la gestación de las primeras instituciones modernas del arte. Es el caso de la Galería de Arte Moderno del Palacio de la Inquisición, inaugurada en agosto de 1957; la Escuela de Arte, abierta al público en 1958 con el nombre de Instituto Musical y de Bellas Artes; y el Museo de Arte Moderno de Cartagena, creado entre 1959 y 1960.

Según la curadora, “la muestra es una invitación a conectar pensamiento con poéticas y sensibilidad”. A través de las obras de arte (la pintura de Cecilia Porras) y de fragmentos de archivos, se plantea una propuesta curatorial que vincula a los visitantes, a quienes se les proponen diversas posibilidades de explorar el pasado y el presente de Cartagena.

La exposición también ofrece una perspectiva histórica a problemas vigentes y formula preguntas que tienen que ver con el pasado, y que interpelan directamente el presente.

La curadora explica que la estructura de la exposición la define el propio concepto de fragmento: obras de arte, documentos, fotografías e imágenes gráficas.

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