El conjuro, una película que embruja a la taquilla mundial

22 de agosto de 2013 05:21 PM

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Las primeras imágenes que apreciamos de ‘El conjuro’, se parecen a las de cualquier capítulo de ‘Actividad paranormal’. 

La familia típica estadounidense de los años 50, llega a una casa perdida en medio de un bosque en Rhode Island, cuya sola apariencia llama al miedo. ¡Cuántas cosas no habrán ocurrido en esta antigua construcción! 

Apenas los fenómenos extraños se desatan, descubriremos que la familia Perron tenía una exótica cita con el destino en la granja que compraron invirtiendo todos sus ahorros, pensando en el futuro y el bienestar de sus hijas. Más adelante, lo peor: ni siquiera huyendo de la casa poseída podrían escapar al influjo demoníaco, porque es la familia en sí misma la víctima de los malvados entes. 

Sólo diez minutos luego de su inicio, ya sabemos que ‘El conjuro’ no es una película común. En un momento en que florecen las sagas de dudosa espontaneidad tipo documental (‘Actividad paranormal’ y muchas otras), además de otros intentos fallidos y estrafalarios en torno al delicado tema de la posesión espiritual y la presencia de entidades sensoriales en nuestro mundo, esta sobresaliente pieza fílmica oxigena con su elegancia, su altura, la convicción de su tratamiento, su narrativa y su puesta en escena. 

Por supuesto, el referente directo es ‘El exorcista’(1973), el clásico por excelencia. En su momento fue la película más aterradora que alguna vez vimos. 

¿Dónde estaba la clave de su éxito? Simple: al estar casi seguros de que lo visto en la pantalla podría ocurrirnos a cualquiera de nosotros en la realidad, el miedo nos ataca con toda su realidad. 

Durante años, especialistas del cine y la teología han concluido que este documento dramatizado, ‘El exorcista’, es la máxima expresión del cine acerca del fenómeno de la posesión. Otros títulos han dado su aporte, entre las recientes: la estadounidense ‘El exorcismo de Emily Rose’ (2005), de Scott Derrickson; la danesa ‘Réquiem’ (2006), de Hans Christian Schmid; y ‘El rito’(2010), coproducción entre Estados Unidos, Hungría e Italia, dirigida por el sueco Mikael Håfström. 

Pero hasta ahora, ninguna otra había sido considerada a la altura de ‘El exorcista’... hasta la aparición de ‘El conjuro’. 

Desde la cuidadosa ambientación, nada parece irreal en este filme. Y de hecho, la historia es real. “Dios nos juntó por alguna razón”, le dice en la película Lorraine Warren (Vera Farmiga) a su esposo Ed (Patrick Wilson). 

Y es que esta peculiar pareja fue mucho más que un matrimonio cualquiera. ‘Demonólogo’ él, con docenas de investigaciones comprobadas, libros, conferencias y entrevistas. Médium, ella, y clarividente, juntos declararon más de 10.000 casos de espíritus malévolos en casas estadounidenses. 

LA BATALLA CON LUCIFER 

Semejantes especialistas son los protagonistas de ‘El conjuro’. Ellos acuden al angustioso llamado de auxilio de la familia Perron, acosada por los entes de su casa campestre en Rhode Island. Este se convierte en su caso más famoso, jamás enfrentaron un poder diabólico tan inmenso. Tuvieron que luchar con todas sus fuerzas para contrarrestarlo. 
Al final, cuando la película termina y seguimos temblorosos en la sala, podemos ver las fotos auténticas, en blanco negro y bordes surcados, de los Warren y los Perron, gente común y corriente como nosotros, a quienes les tocó lidiar una batalla directa con Lucifer. 

‘El conjuro’ no será película para olvidar. Su medida cuota de escenas de sobresalto, la calidad de las actuaciones, la ‘atmósfera’ lograda por una cinematografía que se vuelve cómplice del terror que cunde en la audiencia, son elementos que la convierten en lo mejor que hemos visto en los últimos años. 

En definitiva, esta cinta se ‘posesiona’ de todos nuestros sentidos. 
Su director, James Wan, asegura: “Cuando tú trabajas con este tipo de cosas (lo sobrenatural) es difícil no haber oído sobre los Warren. Siempre encontré que eran fascinantes y decía: ‘Alguien debería hacer una película sobre ellos’”. 

SINOPSIS

La familia Perron, pareja y tres hijas, se muda a una vieja casa en un sector desolado de Rhode Island. Poco después empiezan a ocurrir eventos inexplicables. Carolyn, la madre, presenta moretones en su espalda y brazos. La hija pequeña dice hablar con un niño ‘imaginario’.

Tendrán que aceptar que en la casa existe un poder sobrenatural dispuesto a aniquilarlos. La única esperanza de los Perron podría ser la pareja compuesta por Ed y Lorraine Warren, prestigiosos investigadores del ocultismo. En breve... se desatará el terror.

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