“Mi serie se grababa en Medellín o no se hacía”: Nicky Jam

23 de noviembre de 2018 09:27 AM
“Mi serie se grababa en Medellín o no se hacía”: Nicky Jam
Nicky Jam, reguetonero estadounidense. CORTESÍA NETFLIX.

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Esa escena que estaban grabando era la de un concierto en vivo con Nick Rivera Caminero, más conocido como Nicky Jam. La locación fue el City Hall El Rodeo, uno de los set de la serie Nicky Jam: El Ganador, que cuenta la vida de este artista. La hicieron en febrero, en Medellín.

Mientras los técnicos organizaban el espacio, como si fuera un concierto más, el artista boricua conversó sobre esta experiencia de interpretarse así mismo en los últimos seis capítulos, de un proyecto que tendrá 13. Había dos actores más, que lo representaron en otras edades, “porque está la historia del niño y además no estoy tan joven como para hacer de Nicky a los 20 años”, contó entre risas. A él se le verá cuando se cuente su llegada a Colombia.

La trama de la serie abarca desde su infancia hasta que se lanza el disco Fénix en 2017, y no será contada linealmente. El 50 por ciento se realizó en Colombia y el resto en locaciones de Puerto Rico, México y Nueva York. El cantante de 37 años ha tenido una vida llena de altibajos, que según contó, se van a ver en la serie “no soy perfecto”, y así con franqueza se retratará, por ejemplo, una etapa de drogas en la que se hundió siendo muy joven.

¿Cómo surgió la iniciativa de hacer una serie sobre su vida?

“Siempre ha estado en mi mente hacerle llegar a mi gente la historia de mi vida. Ellos no saben de dónde vengo yo, cómo me crié y el por qué de muchas cosas. Mi pasado es muy oscuro, me entiendes, mi mamá y mi papá fueron drogadictos. Yo también caí allí. Gracias a Dios todos salimos de ese hueco, pero quiero que la gente sepa cómo fue el proceso”.

¿Qué dijeron sus padres?

“No fue fácil, sobre todo con mi papá. Mi mamá es más tranquila, es cómo yo, no tiene pelos en la lengua. Mi padre viene de una cultura más reservada, es más callado, no le gusta hablar del pasado y me ha pedido muchas veces que lo suelte. La última vez que hablamos sobre la serie le dije, ‘papi si tu me dejas hacerla yo suelto el pasado’. Es que yo necesito contar la historia, él lo entendió y claro que le dan pena muchas cosas que hizo. Para mí él es un ejemplo al haber salido de las drogas”.

¿Cómo equilibró la parte decadente y la del éxito?

“La historia se enfoca un poco más en el proceso para llegar al éxito, en demostrar las cosas negativas que me pasaron, lo que tuve que sufrir y vivir para llegar a esa cima”.

¿Decidió hablar abiertamente del tema de las drogas?

“Quería mostrar a lo que llevan las drogas de una manera gráfica. A los niños no les puedes decir que si usas drogas es malo y puede ser que te mueras. Hay que enseñarles gráficamente lo que te lleva ese pase que te diste, esa marihuana que fumaste. La historia de Nicky Jam: El Ganador te muestra que mi éxito fue dejar eso y empezar una nueva vida. Muchos me dijeron que la droga era increíble, pero no que me iba a dar depresión de por vida y que me iba a joder el cuerpo o que este me iba a cobrar factura. No me explicaron que me daba hambre y me iba a comer la nevera entera. Eso es lo que el público tiene que aprender y saber”.

¿Qué quiere lograr?

“Ser ejemplo. La gente ve como un ejemplo para la juventud a Chayanne o a Ricky Martin,pero con todo respeto a mis colegas, ese no es el ejemplo que la gente necesita cuando está en el hueco. La vida es un sube y baja, hay droga, alcohol, problemas, tentaciones. Yo no soy perfecto y la historia se trata de que no lo soy”.

¿Cómo contar su vida en 13 capítulos?

“Jessy Terrero es el director. Nadie iba a poder entender mejor el mundo latino que él. Queríamos la esencia americana visual, pero a la vez que no se perdiera eso criollo. Jessy fue inteligente y buscó un escritor puertorriqueño (Arí Maniel Cruz) y eso era algo muy importante para entender desde la jerga hasta la esencia, para no hacer una parodia de lo que sería la vida de un reguetonero”.

¿Entonces le contó su vida a Arí Maniel Cruz?

“Claro, yo me senté con él a conversar mucho rato y como hay muchas situaciones que no se pueden contar en una sola sentada, cada vez que me acordaba lo llamaba, y él me decía: ‘Nicky ya escribí el libreto’ pero yo le insistía en que eso tenía que ir. Incluso grabando lo obligué a meter cosas que me iba acordando. Recuerda que yo estuve 10 años de mi vida drogado, muchas cosas se me fueron olvidando”.

¿En las serie se narrará ese cambio cultural que se dio cuando llegó a Colombia?

“Por supuesto, me pasaron tantas cosas graciosas en este país con ese choque cultural. Nosotros los boricuas somos más bruscos, ustedes son más cariñosos. Colombia fue lo perfecto para ese nuevo Nicky Jam porque me hizo aterrizar, yo estaba jodido, no tenía nada, esta segunda oportunidad que Dios me dio la cogí y todo lo que aprendí en este país lo utilice para ello”.

¿Qué le impactó?

“Llegué a ir a casa de personas de muy bajos recursos y a la hora de dar regalos, por ejemplo, se daban medias. Yo pensaba que si le regalaba medias a un primo mío se generaría una discusión por horas. Mucho de esto se los cuento a los puertorriqueños que vienen, para que vean la diferencia de mentalidad. La gente que escucha nuestra música es muy variada, no son solo los puertorriqueños, hay gente humilde de Ecuador, de México, de Colombia que tienen los pies en la tierra y valoran más la vida. Yo soy boricua, en mi país cuando te compras un carro nuevo o una cadena o un reloj es normal que tu presumas y lo muestres, es como decir, yo lo logré, yo lo tengo. Me vino bien venir a este país”.

Y decidieron grabar en Colombia...

“Eso fue una pelea mía (...). Yo les dijem ‘me graban en Medellín o yo no hago nada’, y la producción estaba clara. A mi gente colombiana que está conmigo y sabe lo que estoy haciendo, no le va a gustar que se diga que es Medellín y ver otra parte”.

Es nostálgico...

“Es una constante. Yo vivo en el barrio Conquistadores, no es un secreto que tengo con que irme para Llanogrande y comprarme una finca pero no, vivo en un barrio de adultos, de abuelitos. Allí nadie me molesta y yo tampoco lo hago, soy músico en la calle, pero en mi casa soy un viejito más. Todavía vivo en el mismo edificio donde alquilé mi primer apartamento, luego compré otro más grande y el penthouse, ambos en el mismo edificio. Muchos de los videos que hice antes los grabé ahí y los vecinos mayores me dieron permiso. Yo vivo con nostalgia y me encanta. Quiero seguir viviendo en mi apartamento, la esencia está ahí”.

¿Hubiera cambiado algo de su historia?

“Todo eso fue lo que hizo al Nicky Jam de hoy. Sí hay algo que hubiera cambiado (señala su cuello), este tatuaje de búho que tengo aquí. Esa fue una loquera que me dio. Cuando me quitaron el tatuaje con maquillaje para las grabaciones pensaba que eso no debería ir allí. Es de lo único que me arrepiento de mi pasado”.

¿En la serie qué etapas representará?

“Voy a hacer el gordito que llegó a Medellín a los 29 años, el que bajó de peso a los 30 y el Nicky actual”.

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