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Cuento ‘La luz es como el agua’, de Gabo, en las voces de niños

Uno de los ‘Doce cuentos peregrinos’ es relatado por pequeños de toda Colombia que, además, expresan sus opiniones. Podcast de Fundación Gabo y Cartagena Federal.

REDACCIÓN CULTURAL

24 de octubre de 2020 12:30 PM

La luz es como el agua, uno de los Doce cuentos peregrinos, libro de Gabriel García Márquez, es narrado en las voces de niños, niñas y adolescentes de Colombia, en homenaje al legado del nobel colombiano.

Se trata de una producción sonora tipo podcast, realizada por la Fundación Gabo -a través del Centro Gabo y su actividad virtual ‘¡Todos a leer! Voces para Gabo’- y del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia, con el apoyo de Cartagena Federal.

El recorrido al podcast

El Centro Gabo detalla que, en agosto, los niños, niñas y adolescentes colombianos tenían el reto de ingresar a la sección ¿Cómo? del especial multimedia ‘El Legado de Gabo’ para conocer la herramienta ‘Graba tu voz, escucha a Gabo’ y grabar allí su fragmento favorito del cuento ‘La luz es como el agua’, de García Márquez. Fue así como recibieron 75 grabaciones de todo el país. “El equipo de Cartagena Federal, un pódcast originado en Cartagena, seleccionó los mejores audios y elaboró este producto que hoy compartimos con ustedes y que es reflejo del acercamiento entre la infancia y adolescencia de Colombia y el legado de Gabo”, detallan.

“Teníamos claro que no queríamos un montaje en el que únicamente se leyera el cuento de corrido. Encontramos que la potencia real, con este cuento, estaba en los pareceres de los niños, en sus opiniones sobre por qué les había gustado ese fragmento que escogieron”, aseguró Sebastián Duque, productor de Cartagena Federal. “Este pódcast debía ser una invitación a leer a García Márquez y por eso decidimos utilizar fragmentos pequeños, unidos con la opinión de los niños. La escogencia de los audios estuvo muy mediada por cuestiones de ritmo sonoro y de quien tuviera audios de buena calidad”, agregó.

Lo que dicen los niños

La luz es como el agua fue para mí un cuento mágico, bonito, que demuestra que uno puede realizar lo que quiere y me pareció muy entretenido”, expresó Valentina Obando Palacio, de 13 años, quien envió su grabación al reto desde Copacabana (Antioquia). “Este cuento me gustó especialmente porque los protagonistas eran niños. En la mayoría de la literatura de Gabo los protagonistas son adultos y me gustó ese cambio”, agregó la estudiante de octavo grado. También participaron con sus voces: Lorena Arroyave, de 11 años; Alejandro Londoño Valencia, 13 años; Francis Muñoz Monsalve, 14 años; Daniel Felipe Salazar, de 13 años; Leslie Zapata, 13 años; Danna Salomé Henao Lopera, de 14 años; Valentina Obando Palacio, 13 años; Valeria García López, 11 años y María José Monroy, de 14 años, todos de Copacabana (Antioquia). Y Roikelis Andreina Jiménez, de 10 años; Juan Andrés Ortiz Salgado, 13 años; Leismaris Alejandra Morales, 9 años y Breis Suseth Díaz, de 10 años, quienes enviaron sus grabaciones desde Marialabaja (Bolívar).

“Participé en esta actividad motivado por conocer más sobre Gabriel García Márquez. El cuento me pareció excelente. Llegué a imaginar muchas cosas mientras leía, como los niños de la historia”, indicó Daniel Felipe Salazar, de 13 años.

Quienes deseen escuchar esta producción pueden ingresar a la página web del Centro Gabo, donde además pueden ver el multimedia El legado de Gabo, un proyecto de apropiación digital que cuenta con más de diez videos, treinta ilustraciones, emojis, textos breves y claros. Todo está pensado para que los niños y jóvenes naveguen este especial, tanto en el computador como en celular, y puedan aprender sobre García Márquez mientras se divierten.

Sobre La luz es como el agua
Escrito en diciembre de 1978, el cuento hace parte del tercer libro de relatos de Gabriel García Márquez, Doce cuentos peregrinos, publicado en 1992. Cuenta la historia de dos niños latinoamericanos que viven en Madrid y se aficionan a navegar en los haces de luz como si fueran chorros de agua. Para ello rompen las bombillas del apartamento y esperan a que la luz vaya inundando poco a poco la sala. Un día, en compañía de sus compañeros del colegio, rompen tantos bombillos al mismo tiempo que la luz termina inundando toda la casa.