Cultural


Edwidge Danticat en Hay Festival, la nostalgia de Haití

La magistral narradora haitiana, nacida en 1969 en Puerto Príncipe, es una de las invitadas a la fiesta de las letras.

GUSTAVO TATIS GUERRA

24 de enero de 2021 07:20 PM

Desde hace años leemos a Edwidge Danticat, magistral narradora haitiana, nacida en 1969 en Puerto Príncipe, cuyos cuentos y novelas figuran como lo mejor de la diáspora haitiana en los Estados Unidos y en el mundo. Su prosa nos atrapa por su raigambre popular y ancestral y su memoria de la Haití de su infancia y de la historia de más de tres siglos. Estará en Hay Festival Cartagena de Indias 2021.

Leí en una edición de Norma de la novela Cosecha de huesos (1998), de Edwidge Danticat, que me deslumbró no solo por la alta poesía de su prosa, sino por la agudeza de su sensibilidad para narrar una historia trágica como la masacre de 1937 contra los haitianos, propiciada por Leonidas Trujillo, presidente de República Dominicana. La voz protagónica de Amabelle esperando que su esposo Sebastien, desaparecido en la masacre, reaparezca en la casa. Y la memoria de su amor invade no solo sus pensamientos sino el aire de la casa en su ausencia. Y fluye como agua oscura en un río en la que ella se intenta reflejar buscando señales de su amor y de sus ancestros, señales de una luz en la sombra de sus muertos.

Edwidge nos enseña a mirar el mundo con otros ojos. No es esta apariencia de realidad que se nos desvanece fantasmalmente. Es lo que ella nombra como “los grandes milagros de las cosas pequeñas, de misterios profundos”. He coincidido en este subrayado de la articulista Monica Montes, sobre esta novela, la que hay que volver a leer muchísimas veces.

Un viaje estelar

Edwidge irrumpió a sus 25 años como una narradora prodigiosa con Palabra, ojos, memoria (1994), siguió con ¿Crik? ¡Crac! (1995), Cosecha de huesos (1998), Tras las montañas (2002), Después del baile: Un paseo a través de Carnaval en Jacmel, Haití ( 2002), El triturador de rocío (2004), Anacaona, flor dorada, Haití, 1490 (2005), Hermano, estoy muriendo (2007), Crear peligrosamente: El artista migrante en el trabajo (2010), Ocho días: Una historia de Haití (2010), Vida de tienda (2011), Haití Negro (2011), Mejores ensayos americanos (2011), El último Mapou (2013), El ruiseñor de mamá ( 2015), Untwine (2015), El arte de muerte (biografía, 2017), Todo dentro (2019), entre otros. Este conjunto de obras contempla cuentos, novelas, libros para niños y jóvenes, ensayos, biografía, relatos de viaje, entre otros.

También ha participado en dos películas: Poto Mitan (2009), en la que la escritora narra la historia de su país, y Girl Rising (2013) que alude la educación de las mujeres jóvenes en el mundo. Los dos filmes han sido aclamados en Estados Unidos y en muchos lugares del mundo.

Lluvia de premios

Desde 1994 Edwidge recibe premios nacionales e internacionales como una de las más grandes escritoras haitianas en Estados Unidos. Ha sido antologada y seleccionada como una de las veinte mejores narradoras norteamericanas. Ella reside en Estados Unidos desde sus doce años, pero confiesa que todo lo que escribe es como si regresara a la casa de Haití.

En 1998 ganó el Premio del Libro Americano por Cosecha de huesos. En 2007, Premio del Círculo Nacional de Críticos del Libro por Hermano, estoy muriendo. En 2011 la Medalla Langston Hughes, Universidad de Nueva York. Grado Honorario Smith College en 2012. Grado Honorario en Yale University en 2013. Medalla para Excelencia en Ficción Andrew Carnegie, por Claire de la luz de mar. Pen Oakland-Premio Literario Josephine Miles en 2014. Doctor Honorario de Letras, Universidad de las Indias del Oeste en 2017. Premio del Círculo Nacional de Críticos del Libro por Todo dentro en 2019, y Premio de Historia en 2020.

De ella ha señalado el New York Times que ella ha logrado en sus cuentos y novelas “un retrato emotivo y una ilustración vívida, como una novelista y memoristas consumada”.

El espíritu de
sus narraciones

La memoria que viaja a los orígenes de la historia de Haití, como quien cruza un río de profundas revelaciones dramáticas, entre el amor y la muerte, la resistencia cultural de Haití en medio de atropellos y vejámenes a través de la historia, la batalla de sus mujeres por sus derechos civiles, la obstinada memoria como un espejo de las identidades vulneradas, hay en sus narraciones un pulso sostenido para desnudar las historias individuales y colectivas, los contrastes del desarraigo norteamericano y el recuerdo del patio haitiano. Historias del pasado y el presente se entrecruzan para lograr un lienzo templado de historias maravillosas, pero también siniestras.

Epílogo

El juego de la memoria entre niños y jóvenes de Haití es muy parecido a los juegos de memoria en el Caribe. Un niño pregunta ¿crick? señalando a un niño en la rueda de juego, y el señalado responde ¡crac! El que pregunta le da la oportunidad al que señala de que inicie un cuento. En este juego se reviven historias de la aldea y se cuenta a las nuevas generaciones qué pasó antes que ellos nacieran. Edwidge sigue jugando a contar historias desde que era una niña, pero al lector lo lleva a mirarse dentro de sí mismo para descubrir una historia olvidada. Sus libros son un tesoro de la historia de Haití, de sus tragedias y esperanzas, pero también de su larga y sufrida batalla por la libertad. Es un honor que su voz toque el corazón de sus lectores en Cartagena de Indias.