El bestiario de Francisco Pereira en ART Cartagena

13 de enero de 2014 12:20 PM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

La primera edición de ART Cartagena concluyó este domingo con un rotundo éxito en el hotel Bóvedas de Santa Clara. La ocasión fue relevante para que por primera vez se expusieran en el Corralito de Piedra, obras de artistas reconocidos y otros que se despuntan con gran éxito en el selecto mundo de las artes.

Entre los trabajos a destacar se puede mencionar el del escultor venezonalo Francisco Pereira, que expuso siete piezas en bronce, de su serie Bípedos, una exaltación poética a la lucha interna que cada persona tiene para humanizar la bestia que lleva dentro.
Bípedos resume el interés que Pereira siempre ha mantenido sobre la siques del ser humano. Es una obra en la que trabajó durante cuatro años. Son 18 piezas, siete de 55 centímetros, que fueron las expuestas en Cartagena y once, de un metro de alto.
“Su propuesta sugiere una inmersión en las profundidades geológicas, telúricas de la mente humana, supone, también, el deseo incumplido del retorno, un viaje imposible de regreso, la búsqueda permanente del punto de partida”, precisa Gerardo Zavarce, crítico de arte.
Todos los miembros del bestiario de Pereira tienen un origen en una convicción que el mismo autor explica.

¿Qué desea usted representar con su obra?

Estas piezas tienen que ver con la sique del ser humano, un contenedor del consciente e incosciente. Cada bípedo, cada bestia representa lo fundamental, lo básico, lo primogenio del ser humano que es su naturaleza animal la cual está constantemente en un proceso de evolución. Sabemos que todos los animales son cuadrúpedos, yo los convierto en bípedos porque ellos están en un proceso de transformación, de humanización. (Observe una galería de la obra Bípedos)

¿Qué interés le despiertan los bípedos?
Considero que son los monstruos internos, los cuales son necesarios, es imposible no tenerlos porque todos tenemos problemas, dificultades, sombras. Hay una parte tuya que tu no muestras, que siempre está escondida, y esa parte está en nuestra sique. Escogí hacer está obra porque me llama mucho la atención el conocimiento sobre el crecimiento del ser humano, sus problemas interiores, su síquica, su vida espiritual. El ser humano no es todo lo que vemos. La gente ve lo que tu muestras, pero tu verdadero yo está dentro de ti, ese no lo muestras generalmente, lo muestras de vez en cuando o lo muestras soslayadamente.

¿Cómo describe usted sus propias creaciones?
Las patas son osamentas porque tienen un simbolismo de finitud o muerte, pero no la muerte física sino de una muerte síquica que tiene que ver con la puerta para un nuevo proceso. Es una muerte dinámica. Todo proceso que concluye inicia otro mejor. Todos esos procesos que terminaron fueron el preámbulo para un proceso nuevo. Además son altas y espigadas porque ellos buscan una conexión con la espiritualidad, con esa otra parte que queremos hacer. Lo alto se conecta con la espiritualidad y las patas con la tierra, es decir hay una tensión de opuestos.

En la vida hay muchos opuestos, ¿Qué quiere significar usted?
Muy cierto, la vida es una tensión de opuestos. No puede existir el mal, sino existe el bien, no puede existir el blanco, si no existe el negro, no puede existir el odio, si no existe el amor. En el centro de esa tensión está el equilibrio, que es el ser humano, gracias a eso podemos vivir, somos especie, somos planeta, somos universo, somos poesía, somos amor, somos odio, somos guerra. Siempre hay una tensión entre lo opuesto, entre lo alto y lo bajo; entre lo espiritual y lo terrenal.

(Observe una galería de la obra Bípedos)

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cultural

DE INTERÉS