Cultural


“El feminismo es la más importante revolución de la humanidad”

Isabel Allende habla sobre su nuevo libro ‘Mujeres del alma mía’, sobre el feminismo del Siglo XXI, así como de los cambios sociales y políticos en Chile.

SERGIO VILLAMIZAR D.

10 de noviembre de 2020 12:31 PM

Cuando Isabel Allende comenzó a hablar sobre el feminismo, la palabra era una especie de insulto, casi no se decía y más si se era casada. Era una bofetada directa a la masculinidad del esposo, por lo que se mantenía casi en secreto.

Es tan sólo algunas de las claves que nutren a ‘Mujeres del alma mía’, el nuevo libro de la escritora Isabel Allende, chilena con nacionalidad estadounidense y nacida en Perú, en un profundo ejercicio de memoria, a manera de ensayo personal, sobre su relación y trabajo con el feminismo, con sus más de cuatro décadas de escritura cuando tímidamente empezó a publicar.

Es un viaje por su propia vida, mostrando cada una de las batallas, los logros y las derrotas de una revolución llamada feminismo, de la cual asegura no verá el triunfo, pero que trabaja para que lo vean sus bisnietas.

Considerada la escritora más leída del mundo en la lengua española, sus libros alcanzan los 72 millones de ejemplares, siendo traducidas a 42 idiomas, no niega su alta preocupación por lo que está ocurriendo en Estados Unidos con las actuales elecciones presidenciales, junto a la esperanza y alegría de lo que ha sucedido con el plebiscito en Chile.

REVOLUCIONES PERSONALES

- Usted lleva muchos años radicada en Estados Unidos, ¿cómo vive la situación actual política de dicho país?

La vivo transpirando, con una angustia tremenda. Entre whisky, marihuana, pastillas para dormir y valium he pasado estos días, por el estrés tremendo. Esta semana se ha notado cómo es este país realmente, donde más de 68 millones de personas votaron por Donald Trump a pesar del desastre de los últimos cuatro años. Las mujeres han votado por él, los latinos, por lo que la mitad del país opta por un neoautoritarismo en vez de la democracia, la exclusión en vez de la inclusión.

No puedo hacerme muchas ilusiones con este país, porque aunque gane Biden, la mitad está por Trump.

- ¿Cómo ha visto el papel de los latinos?

Los latinos hemos salido fortalecidos por el número que somos, no por Trump. Tiene que ver con los años en que ha ido creciendo el peso político y social de los hispanos en Estados Unidos.

Yo tengo una fundación que trabaja con mujeres, sobre todo en la frontera donde hay verdaderas situaciones atroces, con violaciones tremendas a los Derechos Humanos. Con todas esas medidas donde una mujer cruzaba la frontera de inmediato le quitaban los hijos, que terminaban en centros de detención para niños, en jaulas prácticamente.

A la fecha, hay más de 540 niños que no pueden encontrar a sus padres. Muchos de ellos, con más de tres años detenidos durmiendo en un piso de concreto.

- ¿Cómo ha llevado la pandemia?

Bien porque mi trabajo es estar sola, callada, escribiendo. El hecho de estar confinada en mi casa no es nuevo para mí, es lo mismo. Lo único es que ahora estoy con mi nuevo marido en un espacio muy pequeño por lo que vivimos en una Luna de Miel extendida, más allá de lo normal (risas).

- Por décadas mantuvo una relación epistolar con su madre, ¿cómo ha sido el dejar de escribir y recibir esas cartas?

Mi madre murió y yo le escribía a diario por décadas y ella me contestaba. Yo guardaba una copia de las cartas mías y las de ella. Tengo un garaje con cajas y cajas de esas cartas. Mi hijo, que las tuvo que digitalizar, porque algunas se estaban borrando, calcula que existen unas 24.000 cartas.

Ya te puedes imaginar la falta que me hace no poder escribirle a mi mamá. Ahora siento que todos los días son iguales, porque antes tenía la costumbre que al final del día yo siempre le escribía a mi mamá y quedaba un registro de la vida, pero ahora la vida se va volando. Los días y las noches se han vuelto uno solo.

UN NUEVO LIBRO

- Hablando de ‘Mujeres del alma mía’, ¿qué fue lo más difícil a la hora de escribir este libro?

Nada fue difícil. Mi mamá me decía, “vas a recibir mucha agresión, te va a ir muy mal, ten cuidado”. Una vez hablando con ella, tarde en la vida, le confesé que si fue cierto que recibí agresión, como nos pasó a todas las mujeres que teníamos algo qué decir, pero por cada cachetada que recibí pude dar dos, por lo que no fue un precio a pagar, siento que valió la pena y lo volvería hacer igual.

Siento que hay mucho por hacer. Cuando una de mis nietas me dice, “el feminismo está un poco pasado de moda”, y creo que hay parte de una generación siente eso porque es una mujer privilegiada que tiene acceso a la educación, a la salud en un país occidental, pero tiene que pensar en otras mujeres del mundo que están en lugares donde valen menos que el ganado.

- Para usted, ¿qué es el feminismo?

Es una palabra que está un poco desprestigiada. Cuando uno dice que es feminista, a muchos le parece muy poco sexy y muchas mujeres jóvenes no quieren llamarse así, porque creen que pueden espantar a los hombres.

El feminismo se puede definir como una postura filosófica ante la vida y una sublevación contra la autoridad del hombre, una sublevación contra el patriarcado, que es un sistema imperante de opresión política, económica, religiosa, cultural y social, que le da dominio y privilegio al género masculino, y no a todos, porque en ese sistema de opresión no sólo están las mujeres oprimidas, sino cualquiera que no esté dentro del círculo del poder, porque es un sistema excluyente, porque ahí están otras razas, los pobres y a los que se les llama perdedores.

Se trata de liberar todo, donde los valores femeninos y valores masculinos tengan el mismo peso, que nos repartamos en los mismos términos la administración de este planeta, para lo cual se necesitan cambios fundamentales que no los vamos a lograr en mi vida, pero no importa, porque soy un eslabón en una gran cadena de personas que han logrado mucho y siguen luchando para que mis bisnietas vivan en otro mundo.

- ¿Qué debe tener en cuenta un hombre que quiere escribir desde la perspectiva femenina?

Lo mismo que debe tener en cuenta una autora que escribe desde la perspectiva masculina. Una forma para llegar a ello, es encontrar a alguien que te inspire, alguien con quien puedas hablar, observarlo cuidadosamente, para darte cuenta que hay muchas diferencias, pero también muchas más similitudes, lo cual me permite ponerme en el papel del hombre, y sentir como él.

Creo que eso es posible en un hombre joven, porque veo en las generaciones mayores, que han vivido en ese mundo segregado, la relación de género es una relación sexual, de conquista pero no de compañerismo, por lo que no están acostumbrados en ponerse en el papel del otro.

- ¿Cómo ve las movilizaciones feministas que han terminado en hechos violentos?

Eso ha sucedido en todas las revoluciones y el feminismo es la revolución más importante de la Humanidad, porque implica a la mitad de la Humanidad. Es una revolución de valores de forma de vida, que va mucho más allá del género.

Como todas las revoluciones tiene culatazos de retroceso, avanzando a ciegas, no sabiendo bien a dónde vamos, pero hay un propósito y una energía.

- En el libro también habla de los inicios del feminismo en países como Chile...

Yo fui de la generación del choque en Chile, porque ya en otras partes del mundo esto venía avanzado. El feminismo en América Latina nos llegó tarde y más en sociedades como la chilena, muy conservadora.

Lo hacíamos con un cuchillo entre los dientes pero también tratando de hacerlo con un poco de humor, porque en medio de estas luchas uno tenía que llegar a casa y ser mamá, ser esposa, tratar de mantener la familia, lo cual no era fácil. Yo tuve mucha suerte, porque tuve mucha ayuda, entre una suegra maravillosa y una serie de mujeres increíbles.

- Paula, su hija fallecida, también tiene su protagonismo en este libro...

Ella siempre bajo mi piel. No soy una persona triste, pero si es cierto que hay una tristeza que viene de la muerte de un hijo. Es algo que está ahí y no se sabe cuando emerge, con una carga de adrenalina que sientes que te ahogará, pero pasa y sigues con la vida.

Yo la recuerdo todos los días, no sólo porque estoy rodeada de fotos de ella, también por la fundación y mi trabajo. Me llegan correos semanales de gente que ha leído ‘Paula’ y algo les sucede, o viene de una pérdida y siente que quiere conectar conmigo.

- ¿La literatura es un refugio para este tipo de pérdidas?

No creo. La escritura es un vicio o casi una condición genética, uno nace con ganas de ello, el amor por las historias, el amor por la lectura. Lo que me ha ocurrido con la escritura es que he podido confrontar demonios, revisar o volver a vivir cosas dramáticas como el Golpe Militar en Chile o la pérdida de Paula.

No mejoras con la escritura, pero si entiendes mejor, lo cual es extraordinario. Cuando Paula murió, el año de su agonía, fue una noche negra larga, que no entendía por qué se había muerto. Escribir ese libro fue poner orden en todo ello,

- ¿Cómo vio el tema del plebiscito en Chile en búsqueda de ese cambio constitucional?

Es un paso de esperanza. No sólo para terminar con el ciclo de la dictadura y poner de lado una Constitución que fue impuesta por la dictadura, pero que fue reformada y arreglada por los gobiernos democráticos después. Sin embargo, imponía un sistema neoliberal en Chile que le ha dado mucho poder y mucho dinero a muy poca gente, dejando al resto de población en una total desigualdad.

Lo que le interesa a la gente es poder pagar las cuentas, no vivir a crédito, saber que sus padres pensionados no mueren de hambre, saber que puedes recibir salud y educación, porque hasta el agua potable es privada en Chile.

Vamos a redactar una Constitución democrática y será el pueblo quien la redacte, buscando una constitución incluyente donde todos estén representados.

- ¿Cómo ve la discusión sobre el tema del aborto en América Latina?

El aborto es una opción, nadie está obligado a ello. Si hubiera anticonceptivos al alcance de todas las mujeres y educación sexual, la cantidad de mujeres que se harían un aborto sería mínima, porque un aborto es un proceso muy traumático para la mayoría, pero debe ser una opción para mujeres que no quieren tener hijos o no los pueden mantener.

Una cosa es legalizar y otra despenalizar. Despenalizar significa que no hay pena contra ello, mientras legislar significa que el patriarcado, legisla sobre el cuerpo de la mujer, por eso creo que se debe despenalizar.

No veo el aborto como solución, esa es la educación y los anticonceptivos, pero sí como una opción.