Cultural


“El fútbol es una cosecha de errores”: Daniel Samper Pizano

COLPRENSA

29 de abril de 2015 09:58 AM

Cada vez que alguien se le acerca para pedirle que le firme uno de sus innumerables libros, Daniel Samper Pizano siempre les hace una pregunta: “¿Hincha de Santa Fe?”, y de la respuesta depende si el escritor lo llena de elogios, o bien, el lector se convierte en una víctima más de una serie descargas de bromas y chascarrillos que son usuales en el reconocido periodista.

Y más aún cuando el libro que presenta este fin de semana en la Filbo 2015 trata de las leyes ocultas del fútbol, 'Ni atacar ni defender, sino todo lo contrario', donde hace un análisis, muy a su estilo, de esas reglas de este juego, que no están escritas, pero que todo apasionado de este deporte sabe que pueden llegar a ser más importantes que las escritas.

LA VIDA Y EL FÚTBOL

- ¿Libro dedicado a su tío quien lo llevó por primera vez a fútbol?

Dedicado a mi tío quien me llevó a fútbol. En mi casa todos eran analfabetas del fútbol, mi padre nunca conoció un estadio y no sabía cuántos jugadores componen un partido, mientras que mi madre fue al Campín cuando se jugó un partido entre periodistas y famosos hinchas de Santa Fe y Millonarios.

Tuve la fortuna de que un tío, hermano de mi papá, era hincha de Santa Fe desde que nació el fútbol profesional en Colombia y me llevaba a los cuatros años de edad al estadio, aunque yo iba más por comer chicharrón. Así me volví hincha de Santa Fe.

Por eso se lo dedico a él, porque si mi tío no me lleva al estadio mi vida podría haber sido un desastre, podría haber sido parte de la Corte Constitucional, lo que hubiera sido terrible.

- ¿Cómo surgió la idea de este libro?

Me lo proponen hace algunos años la editorial Planeta en España, luego del éxito que tuvieron recopilando las leyes de Murphy, y me dijeron que si hacía las leyes de Murphy en el fútbol, pero les dije que esas leyes eran las mismas leyes que regían en el futbol.

Les expliqué que en el fútbol es tan probable un gol que un autogol, que a la larga prevalece la sensatez y la justicia, pero a la larga, y con lo que cuentan los equipos chicos es con que la suerte los favorezca esa tarde, no en la vida.

Cuando les terminé de echar ese carretazo, me dijeron, “por qué no pone esas vainas en unas leyes y hacemos un libro”, entonces, antes de aceptar, me puse a estudiar, hablar con mis amigos de fútbol como Jorge Valdano, Roberto Fontanarrosa, así como a Marcos Mundstock, uno de los Les Luthiers; con cosas que me contaban, cosas que leía, así como con cosas que se me ocurrían. Así salió esta mezcla de leyes, preguntas y aforismos.

- ¿Cómo apareció el Pequeño James, el personaje que a lo largo del libro es quien hace toda serie de preguntas?

Es un homenaje obvio a James Rodríguez, quien es un tipo estupendo que pasa por ingenuo cuando uno lo ve en medio de dos tipos de dos metros que están dispuestos a romperle la rodilla a cualquiera, y él ahí, siendo un gran jugador sin dejar de ser un tipo bueno, y pienso que se haría esta clase de preguntas, con un aire de ingenuidad que parece que no ha perdido de su infancia, pero con la malicia necesaria para disparar al arco cuando nadie se lo está esperando.

Algunas preguntas son mamaderas de gallo, otras son preguntas de verdad y otras son contradicciones señaladas entre interrogantes, pero que al final reflejan la perplejidad del fútbol. Un homenaje pese a su error de irse al Real Madrid y no al Barcelona como debió hacerlo, pero bueno, es humano.

- El fútbol, una ciencia inexacta que no siempre es tan inexacta…

Claro, porque puedes tener los mejores 11 jugadores del mundo y hacer un equipo mediocre, mientras que tienes los 11 peores, formas un equipo y ahí sí que perderás, entonces ahí se aleja y se acerca de la inexactitud.

Esa frase famosa de “Cosas del fútbol”, muestra todo lo que tiene el fútbol de azar, de perplejidad, injusticia y demás, lo que lo hace mucho más interesante que la demostración del Teorema de Pitágoras que siempre es la misma. Quizás por ser tan malo en las matemáticas soy tan apasionado por el fútbol y por los avatares adversos que deja el fútbol, como resultados que no debieron ocurrir pero ocurrieron.


LAS DISTINTAS MIRADAS A UN BALÓN

- ¿Un partido, mil miradas?

Cada quien ve un partido diferente al que está sucediendo y suele ocurrir que esas opiniones y visiones tengan poco o nada que ver con lo que realmente pasó en la cancha. Les pasa mucho a los comentaristas que son expertos pero no se ponen de acuerdo, porque así es el fútbol.

En el fútbol no existen modos de ser sino de tratar de ser. Uno trata de ser pero hay un equipo al frente que buscará impedirlo.

- ¿Ahora el futbolista estilo Rock Star?

Sí, como lo era David Beckham, quien al final no le quedaba tiempo ni de jugar fútbol y era uno de los futbolistas mejor pagados del planeta. Jugó en Inglaterra, algo en el Real Madrid pero luego en Estados Unidos no hizo nada, se retiró y sigue siendo el símbolo sexual del fútbol. El sistema de las estrellas inundó el fútbol y eso trajo cosas buenas y cosas malas.

- ¿Y la devoción religiosa en el fútbol?

La propaganda religiosa para mí es una enfermedad que vive el fútbol. Todos les dan las gracias a Dios, pero ¿qué pasa con los otros 11? ¿hay que declararlos ateos? ¿Dios es tan injusto que jode a 11 personas que se ganan la vida honradamente? La cosa no es así.

- ¿Si hay vida después de la muerte Dios sería la Fifa?

Lo sería si fuera el Dios castigador que nos ha contado la iglesia Católica, ese sería.

- El gol, ¿el error del fútbol?

Sí, se produce porque alguien cometió un error, así sea mínimo. Si los equipos jugaran perfectos no tendría que haber goles. El fútbol es una cosecha de errores, donde el que menos cometa errores suele resultar ganador.

En el caso del penalti muchas veces dicen que el portero adivinó, pero yo creo que nunca adivinan nada, que simplemente se lanzó con suerte al lugar indicado. Ahora, un buen equipo es aquel que provoca los errores y se aprovecha esos errores.

En el fútbol se registran los errores de los defensas y se exaltan los aciertos de los delanteros. Solemos escuchar mucho cuando un defensa entrega mal un balón y les cuesta el partido, pero no se suele registrar, en ese mismo partido, cuantos tiros fallidos tuvieron los delanteros de dicho equipo.

-¿Y cómo ve la llegada de la informática al fútbol?

El fútbol se ha contagiado de las estadísticas, que son claves e importantes en béisbol, tenis o fútbol americano, pero en el fútbol normal no era usual, aquí se contabilizaban los goles y punto. Ahí se les empezó a seguir a los jugadores que suelen hacer pases claves para los goles, el tiempo que tiene más el balón en un partido. Han empezado a cuantificarlo todo, y nace el temor de que un equipo sea una simple suma de matemáticas. Me aterra que las estadísticas en el fútbol, como en la vida real, acabe descalificando talentos.

- ¿Y la Ley de Falcao de la que habla en su libro?

Es la muestra más clara de que estamos bajo el imperio de los agentes. En un tiempo el fútbol estuvo regido por los futbolistas, luego por los directores técnicos, luego los directivos y llegó el peso de la Fifa y su política, pero ahora llegamos a la época de los agentes, y sus malas decisiones se rigen por el dinero, como sacar a Falcao de un gran equipo en pleno ascenso constante para llevarlo a un equipo de quinta para que se ganara una plata el jugador y mucha más el agente.