El K-pop, es el mejor ejemplo de economía naranja

18 de febrero de 2019 07:34 AM

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“El K-pop no es un género musical, es una idea”. Así define Tamar Herman, periodista de Billboard Magazine, a la música popular surcoreana, también conocida como K-pop, en un capítulo de la serie documental ‘En pocas palabras’ de Netflix.

Herman tiene razón: el K-pop, más que un estilo de música, es una fórmula económica, que en 2017 registró ventas por US$4.700 millones; y sus canciones, más que arte, son un producto, por lo que este fenómeno, al que también se le conoce como la Ola Coreana (Korean Wave o Hallyu) y que se está tomando el mundo, puede ser considerado el mejor ejemplo de la economía naranja.

Este negocio, pensado como un producto cultural de exportación para el Gobierno de Corea del Sur, ha logrado que la industria musical de ese país pasara de ocupar el puesto 29 en el mundo durante 2005, a ser la número seis en 2018, de acuerdo con cifras de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (Ifpi). Además, en el último año, los ingresos por streaming de la música coreana crecieron 47%.

Pero este no es un fenómeno que se haya pensado en la última década. En 1999, el presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung, creó una ley para la promoción de las industrias culturales, en la que se destinó desde ese entonces al menos 1% del presupuesto total de la nación a este tipo de actividades.

Fue en ese momento cuando las tres agencias de manejo y producción de artistas existentes en Corea (SM Entertainment, JYP Entertainment y YG Entertainment) crearon la fórmula del K-pop, que se aplica de una agrupación a otra: se recluta a los cantantes, se les entrena y se ensamblan, como si fuera un proceso de manufactura sistemático.

Khatleen Rosero, investigadora de la cultura coreana y youtuber creadora del vlog Ko-Co , dijo que lo que caracteriza a este fenómeno es que el Gobierno “vio el potencial en la industria musical del país para lograr un desarrollo económico y cultural”. Por esta razón, es una industria bien producida y disciplinada; ejemplo de ello es que los artistas, antes de lanzar sus trabajos musicales, deben ir a una escuela de preparación. Pero, transversal a este proceso de reclutamiento, entrenamiento y ensamblaje, existen unas características que deben cumplirse. La primera es que, generalmente, los grupos de K-pop deben tener al menos cinco miembros, y cada uno debe contar con un rol específico dentro de la banda: entre los papeles definidos están el cantante principal, el rapero y el bailarín, y cada uno tiene una personalidad que lo identifica.

El segundo lineamiento es que todos los integrantes de los grupos deben tener una imagen y comportamiento intachables, es decir, no pueden estar relacionados con ningún tipo de escándalo. Y aunque el amor es el tema principal de sus canciones, el ídolo de K-pop no tiene relaciones amorosas, pues su vida está dedicada a sus fans. Pero, hay otra temática de las composiciones que ha hecho famosos a grupos como BTS: la subversión, entendida como el tratamiento de los problemas sociales y juveniles, factor que los ha hecho más accesibles de cara a sus fanáticos.La cuarta característica obedece a una estrategia de comercialización internacional: los nombres de las bandas son, generalmente, acrónimos fácilmente pronunciables en inglés, o expresiones en este idioma: BTS, EXO, Red Velvet, Twice, NCT y Black Pink son algunos ejemplos. Además, aunque las letras de las canciones están escritas en coreano, contienen algunas expresiones en inglés y pueden incluir varios géneros musicales en una sola canción. Eso pasa con el tema ‘I got a boy’ de Girls Generation, en la que se identifican nueve momentos donde se mezclan diferentes géneros.

Juan David Cerquera, director de Bamm Radio, la emisora virtual dedicada al K-pop en Colombia, señaló que la evidencia de la estrategia de comercialización en los grupos coreanos no solo se ve en sus nombres y sus canciones, sino también en la generación de productos, como la creación de álbumes más elaborados (con galerías de fotos y merchandising de las bandas), y videos que son considerados mega producciones (donde se funden coreografías exactas en cada segundo, con colores brillantes y disfraces rimbombantes).

Esta fórmula convierte a los videos en virales. Esa es una de las razones por las que bandas como BTS ocuparon el primer lugar del ranking social de Billboard durante todo un año.

Pero, ¿en qué momento el K-pop se volvió un fenómeno global? En 2011, las agencias de management decidieron empezar a hacer tours por fuera de Asia; y un año después, apareció el ‘Gagnam Style’ de Psy, la primera vez que un video de YouTube llegó a las 1.000 millones de vistas, dos hechos que globalizaron al K-pop.

Su impacto ya ha llegado a países como Colombia: el año pasado el grupo coreano Kard trajo a Bogotá el 2018 Wild Kard Tour; Cine Colombia anunció este año la llegada del grupo BTS a sus salas de cine con su gira mundial; los aficionados pueden escuchar las canciones de las agrupaciones coreanas en Bamm Radio, que se define como la primera emisora de K-pop en el país; y en marzo 29, la banda Mont se presentará en el Chamorro Music Hall.

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