Cultural


El lente artístico de Lidia Corcione en el confinamiento

‘Los sonidos y movimientos del agua’ son captados por la fotógrafa y escritora en una serie de fotografías.

Esta serie de fotografías, ‘Los sonidos y movimientos del agua’, captadas por la escritora y fotógrafa Lidia Corcione Crescini el 30 de abril e 2020, en plena cuarentena en Cartagena, atrapan una nueva dimensión del paisaje marino de la ciudad y su entorno, en una soledad habitada por peces y pájaros, sin presencia humana.

En una de las imágenes artísticas de la serie, Lidia captó el instante del cortejo nupcial de una pareja de palomas en el Paseo Peatonal de Castillogrande. Pero además de este embrujo solar y lunar de la ciudad frente al mar, las fotografías artísticas son algo más que una vocación y curiosidad por la belleza que nos rodea y muchas veces es invisible a los ojos porque está allí, en perpetua peregrinación y fuga. Para llegar a estos instantes, Lidia ha tenido que madrugar o ir tras los crepúsculos. No siempre ocurren los milagros pero, cuando suceden, ella tiene la cámara dispuesta. Muchas veces las imágenes han sido una suerte de conjuro literario, porque el escritor de ficción cree a veces inventar una imagen que ya está dada en la naturaleza o en el paisaje humano, y al presenciarlo, se asusta porque intuye que le ha ocurrido previamente en la escritura y no como testigo presencial con una cámara fotográfica. Las imágenes del agua en esta cuarentena nos han devuelto a la transparencia perdida de la bahía y del mar. No hay que mirar a los ojos de los pájaros ni los peces para descubrir que el ladrón de la transparencia es un intruso llamado ser humano que perturba hasta el vuelo y el canto de los pájaros. Y ya los pájaros están advertidos y se dicen entre ellos mismos: dejen que pasen estos animalitos para cantar. Y entonces cantan o sacuden sus alas a ras de agua. ¿Cuándo podían hacer eso si había una presencia humana?

Pero Lidia va sigilosa al milagro de la luz en el agua.

Va con su cámara y asiste a la maravilla del cortejo nupcial de las palomas, de la fiesta de los pájaros al amanecer, a la fiesta de los peces a la orilla de la bahía y todo lo que fotografía es materia prima de otro misterio, que son las narraciones o los poemas. Y ella pasa de las imágenes a las palabras.

La serie fotográfica tiene el común denominador la soledad afortunada de la cuarentena en el mar sin seres humanos, y el sigilo de las alas en la brillantez del agua. Veamos estas imágenes de Lidia Corcione. Como quien junto a ella va en puntillas a ver qué andan haciendo los pájaros en el confinamiento.

Mostraremos luego de la obra de Lidia Corcione, el quehacer de otros artistas de la imagen, que, con su lente, nos devuelven a estos instantes únicos e irrepetibles, en donde el azar no repite un cortejo de palomas o una danza de gaviotas al amanecer.