Cultural


El monumento a libros quemados en Berlín

Alemania rinde homenaje a la memoria de una infamia que vivió la humanidad para no volverla a repetir, aunque siga repitiéndose de otras formas.

REDACCIÓN CULTURAL

16 de noviembre de 2020 12:00 AM

Es conmovedor ver que los libros que hace más de 75 años quemaron en las noches tenebrosas del nazismo se han convertido en un inmenso monumento en Berlín. Una pila de libros que deja ver en los lomos los autores perseguidos, despreciados y prohibidos: allí están Goethe, Herman Hesse, Schiller, Thomas Mann, Kant, Gunter Grass, Fontane, entre otros.

Al ver la magnitud de la torre de libros, pienso en aquellos emisarios de Hitler, contratados para quemar libros o reciclar las páginas de libros del arte, la literatura y la filosofía. Pienso en aquel oscuro funcionario que guillotinaba página a página una novela de Hesse, El lobo estepario. O las maravillas de la literatura alemana y universal que eran del desprecio de Hitler.

Alemania rinde homenaje a la memoria de una infamia que vivió la humanidad para no volverla a repetir, aunque siga repitiéndose de otras formas, en los fundamentalismos, las ortodoxias y las intolerancias sociales, raciales hacia refugiados e inmigrantes, una nueva violencia que surge de una torpe interpretación de las fronteras que el mismo ser humano ha inventado sobre el mapa huidizo y común del horizonte.

Ahora, bajo la sombra de esa torre de libros, se sientan los transeúntes. Otros fuegos arden en el sosiego de los atardeceres en los puntos que fueron consagrados a la muerte.