Hace 17 años, la cumbia quedó sin su Rey

01 de marzo de 2017 03:37 PM

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En la habitación 613, del sexto piso de la clínica del Seguro Social, una voz desencajada pero aún con algunos ribetes de su autoritaria tonalidad llamó a Lastenia, la esposa, y a Lides de Alba Sierra, la enfermera.

La voz era la de Andrés Landero, el campesino que atrapó en las notas del acordeón, el universo solemne y festivo de las montañas que conoció, allá en los Montes de María, y lo transformó en cumbias y gaitas sin proponérselo y sin que ninguna academia se lo recomendara.

“Recuerdo que primero tomó la mano de Lastenia y después la mía, se quedó un rato con una mirada fija a su esposa, como si estuviera rezando. ‘Mija, me estoy yendo’, dijo, nos apretó las manos y cerró los ojos para siempre”, recuerda la enfermera que estuvo atendiendo a Landero los últimos meses de su vida.

“Murió tranquilo, sin bulla y sin quejarse”, señala.

Eran las 9:15 de la mañana del 1 de marzo del año 2000. Atrás quedaron más de 40 años de música autóctona, pura como el la brisa que recibió en su juventud en las estribaciones del cerro de Maco, con una producción musical de cerca de 600 canciones, la mayoría cumbias y paseos dedicados a su tierra.

Hijo de Rosalba Landero y de Isaías Guerra, quien tuvo fama de ser buen gaitero, Andrés tomó el apellido de su madre de quien aprendió frases y palabras poco usuales en el mundo campesino de su entorno.

Landero cultivó como ningún otro acordeonista del Caribe el género de la cumbia, hasta llegar a ser considerado el Rey de la Cumbia tanto en Colombia como en el exterior.

Sin embargo, en Colombia su talento no ha sido reconocido en su real magnitud, muy a pesar de haber obtenido dos veces el segundo lugar en el Festival Vallenato, detrás de Colacho Mendoza y de Miguel López, respectivamente.

En ambas ocasiones, el pueblo de Valledupar protestó, con piedras, sillas y botellas, los veredictos, no obstante, en el año 1999, la Cacica Consuelo Araújo le concedió el título de Rey Vitalicio, al lado de Francisco Rada, Antonio Salas y Abel Antonio Villa.

Pero es en otros países donde la fama de Landero tiene su lugar bien puesto: en México la idolatría llega a tal punto que en Monterrey todos los años le hacen un altar a su nombre, todos los acordeoneros aprenden a tocar con música de Landero y los sonideros coleccionan sus vinilos como joyas invaluables.

Igual en Argentina y otros países como Perú, Chile y Bolivia, en donde la cumbia atraviesa por uno de sus mejores momentos.

 “Nació en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones. Diecisiete años después de su muerte, sigue siendo la cúspide creativa de un séquito de nombres asociados al folclor del trópico, artífice de una de las eclosiones polifónicas que todavía hoy mantiene su latido en perfectas condiciones, y figura destacada e indicada a través de la que se puede valorar, con perspectiva histórica, todo sobre ese sincretismo musical de indígenas y negros esclavos de la costa caribe colombiana llamado cumbia”, afirma el investigador Carlos Mario Mojica.

En Cartagena, donde Landero vivió sus mejores momentos musicales y donde grabó sus primeros lp en el sello Fuentes, el alcalde de Cartagena, Manolo Duque, y la directora del Ipcc, Bertha Arnedo, preparan un homenaje este 24 y 25 de marzo, al Rey de la Cumbia.

En el evento ‘La Fiesta de la Cumbia’ se estrenará el documental “Landero, la tierra que canta”, un trabajo periodístico de más de 3 años, que resalta la trascendencia mundial de Andrés Landero, el que es considerado “El Rey”. El documental está dirigido por Juan Carlos Díaz y producido por la Fundación Maj Caribe.

Conciertos, conversatorios, documentales, encuentros y música hacen parte de esta fiesta que  en su primera edición le rinde un homenaje al “Rey de la Cumbia” Andrés Landero un juglar que se valora por igual en Argentina, Costa Rica, México, Paraguay, Perú, Salvador, Venezuela entre otros países en América, así como en Europa y Asia.

Sonideros de México,  fusión de la cumbia con diferentes géneros musicales, y la importancia de Landero en el boom que tiene la cumbia en el mundo, serán desarrollados durante ‘La Fiesta de la Cumbia’.

Uno de los grandes invitados a esta primera Fiesta de la Cumbia es el maestro Adolfo Pacheco, amigo y gran conocedor del artista homenajeado; también estará  Rodrigo Rodríguez,  acordeonista sanjacintero, Grammy 2012 y heredero de toda la tradición musical montemariana.

Otro de los que participará,  es “Frente Cumbiero”, una agrupación liderado por Mario Galeano Toro  que recorre el sonido de la cumbia en el continente. Este colectivo explora a profundidad el sonido e identidad latinoamericana que la cumbia representa.  Completan las legendarias figuras de este evento el acordeonista Carmelo Torres, músico sabanero y uno de los que mejor ha interpretado el sonido de la cumbia de Andrés Landero.

Yeyson Landero, nieto heredero del legado y de su forma de interpretar la música de acordeón es uno de los invitados.  Yeyson  estará acompañado en la Fiesta de la Cumbia de su acordeón y de una propuesta donde la música urbana y electrónica le da un ropaje diferente a la tradición. Su show rememora el espíritu original de la cumbia y después hace una fusión con sonidos modernos. Es la gran sorpresa del primer día.

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